Queridos amigos meditadores: en este tiempo de Adviento - que podríamos decir, en realidad se prolonga en cierto modo durante toda nuestra peregrinación en la vida - queremos compartirles esta carta para los Coordinadores Nacionales de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana en Hispanoamérica, que recibimos del coordinador nacional de Meditación Cristiana de México, Enrique Lavín.
Nos convoca a la vida espiritual y a la oración contemplativa, unidos en un mismo llamado: "Ven Señor!" Maranatha!
Queridos Amigos Coordinadores,
Como saben, Lucia Gayón ya no está involucrada con la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.
Sin embargo las semillas que plantó han ido dando frutos, no solo en México, España y América Latina, sino en lugares tan distantes de nosotros como Corea o Australia.
El padre Laurence Freeman me ha encargado la Coordinación para la Comunidad en México y aunque el hueco que deja Lucia es difícil de llenar por el cariño, la dedicación y la constancia de tantos años de trabajo y esfuerzo, espero que con la ayuda de Dios y de Uds. podamos seguir adelante en esta aventura de encontrarnos con el Señor.
En México hemos estado sujetos a una violencia indiscriminada.
Las noticias se han convertido en estadísticas espantosas que - a no ser que nos afecten directamente - convertimos en números simplemente. Si fueron 10 o 12 los afectados por la violencia en tal ciudad, 15 o 20 los de aquél otro lugar, o 30 o 40...
En el anonimato de los números, nos hemos ido permeando de esta terrible realidad y poco a poco nos hemos dejado convertir en una sociedad violentada y violenta.
Nuestra defensa ha sido interiorizarnos pero a la vez nos hemos despersonalizado. Hemos cambiado de ser un pueblo confiado y abierto y nos hemos convertido en vez en seres aislados, desconfiados y temerosos.
Hemos dejado que la violencia nos secuestre. Nuestra actitud hacia el otro se ha vuelto cerrada, desconfiada y resentida.
Hemos entrado en un círculo vicioso, donde nuestra interacción cotidiana se vuelve ofensiva y grosera aun en los detalles pequeños: nos escondemos atrás del periódico, evitamos la mirada del que nos pide ayuda, le volteamos la cara y con un ademán violento lo pretendemos borrar de nuestro entorno. La reacción se vuelve igual o peor, el disgusto y el resentimiento aumentan y nos llenan de congoja el corazón.
Tenemos que recuperar esta dimensión espiritual que extraviamos y la manera de hacerlo es buscando una mayor profundidad contemplativa en nuestras vidas, un encuentro real, vivificante y diario con Jesús resucitado vivo en nuestro corazón.
Creo que así como hemos llegado a esta situación, poco a poco la podemos revertir. Es cuestión de tiempo pero también de acción. Cada momento de nuestra meditación se va sumando y poco a poco vamos a ir logrando cambios y recuperando espacios.
Estoy convencido de que podemos cambiar nuestra situación actual y regresar a ser de nuevo una sociedad optimista y alegre que pueda ver a Cristo en el otro y en lo otro a la vez que ser Cristo para el otro. Hagamos reales las palabras de Jesús: "Padre, que sean uno como Tu y Yo somos uno..."
Esta es una invitación para que en sus comunidades nos pongan en su oración y en esta temporada de Adviento que inicia ahora, nos podamos preparar para la Navidad con la alegría y la esperanza que nos da el contacto con la Fuente de Vida en nuestra meditación diaria y poco a poco, día con día, vayamos iniciando el cambio.
Paz y bendiciones,
Enrique Lavín
Como saben, Lucia Gayón ya no está involucrada con la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.
Sin embargo las semillas que plantó han ido dando frutos, no solo en México, España y América Latina, sino en lugares tan distantes de nosotros como Corea o Australia.
El padre Laurence Freeman me ha encargado la Coordinación para la Comunidad en México y aunque el hueco que deja Lucia es difícil de llenar por el cariño, la dedicación y la constancia de tantos años de trabajo y esfuerzo, espero que con la ayuda de Dios y de Uds. podamos seguir adelante en esta aventura de encontrarnos con el Señor.
En México hemos estado sujetos a una violencia indiscriminada.
Las noticias se han convertido en estadísticas espantosas que - a no ser que nos afecten directamente - convertimos en números simplemente. Si fueron 10 o 12 los afectados por la violencia en tal ciudad, 15 o 20 los de aquél otro lugar, o 30 o 40...
En el anonimato de los números, nos hemos ido permeando de esta terrible realidad y poco a poco nos hemos dejado convertir en una sociedad violentada y violenta.
Nuestra defensa ha sido interiorizarnos pero a la vez nos hemos despersonalizado. Hemos cambiado de ser un pueblo confiado y abierto y nos hemos convertido en vez en seres aislados, desconfiados y temerosos.
Hemos dejado que la violencia nos secuestre. Nuestra actitud hacia el otro se ha vuelto cerrada, desconfiada y resentida.
Hemos entrado en un círculo vicioso, donde nuestra interacción cotidiana se vuelve ofensiva y grosera aun en los detalles pequeños: nos escondemos atrás del periódico, evitamos la mirada del que nos pide ayuda, le volteamos la cara y con un ademán violento lo pretendemos borrar de nuestro entorno. La reacción se vuelve igual o peor, el disgusto y el resentimiento aumentan y nos llenan de congoja el corazón.
Tenemos que recuperar esta dimensión espiritual que extraviamos y la manera de hacerlo es buscando una mayor profundidad contemplativa en nuestras vidas, un encuentro real, vivificante y diario con Jesús resucitado vivo en nuestro corazón.
Creo que así como hemos llegado a esta situación, poco a poco la podemos revertir. Es cuestión de tiempo pero también de acción. Cada momento de nuestra meditación se va sumando y poco a poco vamos a ir logrando cambios y recuperando espacios.
Estoy convencido de que podemos cambiar nuestra situación actual y regresar a ser de nuevo una sociedad optimista y alegre que pueda ver a Cristo en el otro y en lo otro a la vez que ser Cristo para el otro. Hagamos reales las palabras de Jesús: "Padre, que sean uno como Tu y Yo somos uno..."
Esta es una invitación para que en sus comunidades nos pongan en su oración y en esta temporada de Adviento que inicia ahora, nos podamos preparar para la Navidad con la alegría y la esperanza que nos da el contacto con la Fuente de Vida en nuestra meditación diaria y poco a poco, día con día, vayamos iniciando el cambio.
Paz y bendiciones,
Enrique Lavín
Reflexiones de Adviento del P. Laurence Freeman OSB
1ª semana
Permanezcan despiertos.
Esta es la enseñanza de Jesús en el evangelio del primer
domingo de Adviento -tiempo de preparación para la Navidad.
He estado viajando por Sud América y Asia en las últimas semanas y he visto los diversos efectos de la crisis financiera global. En retrospectiva, es obvio que dormimos - entramos en la crisis, lo que permite la oscilación entre la codicia y el miedo que controla el mercado para inducir un estado de sueño peligroso.
He estado viajando por Sud América y Asia en las últimas semanas y he visto los diversos efectos de la crisis financiera global. En retrospectiva, es obvio que dormimos - entramos en la crisis, lo que permite la oscilación entre la codicia y el miedo que controla el mercado para inducir un estado de sueño peligroso.
El estallido de la burbuja. La realidad apareció. Y el despertar ha sido duro, y, como siempre en el ámbito financiero, más duro para los que menos tienen y son los más vulnerables. En la vida personal también con frecuencia pasamos del sonambulismo al despertar grosero. ¿Hay alguna manera de que podamos estar despiertos? ¿Podemos evitar los extremos que causan tanto sufrimiento y confusión? A menudo, cuando estamos en nuestro estado más inflamado e hiper-activo, estamos en el sueño más profundo.
La Meditación - mañana y tarde - es el mejor antídoto conocido para la humanidad para mantenernos despiertos, con la mente clara acerca de las ilusiones que nos atraen y los miedos que nos controlan. Y para mantenernos en sintonía con la belleza y la frescura de la realidad, ya que cada día nos invita a ser más despiertos, más reales.
Sabemos que estamos despiertos, porque mantenemos el espíritu de atención entre todas las actividades de cambio y las sensaciones. Si tu meditación se ha convertido en perezosa o más irregular en los últimos tiempos, piensa en este tiempo de Adviento como una oportunidad para retomar y renovar la práctica.
Una buena práctica de la lectio sería memorizar estas palabras del Evangelio y permitirles que despejen la mente en los momentos de estrés diarios, por la mañana, al mediodía o la noche:
"Velad, pues porque no sabéis cuándo va a venir el dueño de la casa, por la tarde, o media noche o en la mañana y lo que digo a ustedes les digo a todos:. Manténganse despiertos"(Marcos 13: 34).
**************
2ª semana
“Y proclamaba: Detrás de mí viene el que es más
fuerte que yo, y no soy digno de inclinarme
y desatarle el cordon de sus sandalias. . yo los he bautizado con agua;
pero El los bautizará con el Espíritu Santo”. (Marcos 1:8)
Vivir en la esperanza. Esto suena para nosotros hoy, un
tanto frustrante, porque estamos acostumbrados a vivir de la gratificación
instantánea. Parece querer significar el reconciliarnos con una continua falta
de satisfacción o el vivir una suerte de desesperación silenciosa – simplemente
para llegar al final -. Esta “virtud” - la
fuerza - no tiene nada que ver con la esperanza que la meditación alimenta.
La esperanza florece y la esperanza muere. Las esperanzas son deseos y fantasías veladas que utilizamos como sustitutos de la realidad o como defensas para enfrentar nuestros desengaños y sufrimientos. A menudo nos desequilibramos al borde de la desesperación para cumplimentar nuestros deseos… antes de descubrir el significado de la esperanza. Antes de llegar a ese límite, comenzamos a aferrarnos a falsas esperanzas. Los Juan el Bautista de nuestras vidas – aquellos que por sí solos brindan auténtico consuelo - no son heraldos de la muerte sino que son predicadores de la realidad.
Pero en el momento de recibir la gracia del vacío, somos visitados por la esperanza que nos
ilumina en cuanto al significado del proceso que estamos atravesando. Aunque no
podamos ver la luz al final del túnel, sabemos no obstante, - con una suerte de
visión nocturna -, que estamos en el camino y aún la sensación de fracaso o de
ser olvidados, forman parte del proceso que florecerá en la luz del amor.
Porque para aquellos que viven en la esperanza (de esto se trata el Adviento: del aprender), no hay cierre definitivo. Como dijo el viejo rabino, Dios no espera que tengamos éxito sino más bien, no nos es permitido abandonar. Esto no es solamente sabiduría humana sobre la necesidad de perdurar. Se trata de una revelación sobre la infinita simplicidad de Dios.
Porque para aquellos que viven en la esperanza (de esto se trata el Adviento: del aprender), no hay cierre definitivo. Como dijo el viejo rabino, Dios no espera que tengamos éxito sino más bien, no nos es permitido abandonar. Esto no es solamente sabiduría humana sobre la necesidad de perdurar. Se trata de una revelación sobre la infinita simplicidad de Dios.
Laurence Freeman OSB
3ra. semana
Juan el Bautista era un hombre salvaje. Se sintió atraído por el desierto. Él mismo estaba allí. "Yo soy la voz que clama en el desierto." Fue el lugar donde se sentía como en casa, con sus langostas y miel silvestre, en vez de los mejores restaurantes y hoteles.
"A partir de un hijo divino se levantará una raza humana y un héroe dominará el mundo y su fama se extenderá por toda la tierra." Estas palabras de un himno tibetano del siglo séptimo sugieren cuán profunda y universal es la expectación sobre alguien que venga y nos lleve más allá de nosotros mismos para que podamos al fin encontramos a nosotros mismos. Ese que esperamos nos será a la vez familiar y extraño.
En vísperas de la celebración de la Navidad, son los rituales, religiosos, culturales y nacionales. Año tras año los repetimos, y su familiaridad es parte de su esencia. Pero son una fachada para un nivel más profundo de significado en nuestra relación con la persona que hace su aparición en un “hoy” transhistórico, todos los días, con cada respiración. Es tanto extraño como familiar. Él es como una declaración o un pensamiento plenamente expresado, bien elegido, que no se habla casualmente o inconscientemente, pero está bien considerado y articulado y preciso - una palabra verdadera y poderosa que viene del silencio real y trae la realidad del silencio con ella.
"Incluso cuando se manifiesta, sigue siendo un desconocido" (Máximo el Confesor) y 'de cualquier manera que se entienda, sigue siendo un misterio` (Dionisio el Areopagita). Ha valido la pena esperar su venida, ya que no sólo es un regalo desde el exterior. También irrumpe el despertar de nuestra verdadera naturaleza, que nos hace conscientes del don de nuestro propio ser.
Laurence Freeman OSB
3ra. semana
Juan el Bautista era un hombre salvaje. Se sintió atraído por el desierto. Él mismo estaba allí. "Yo soy la voz que clama en el desierto." Fue el lugar donde se sentía como en casa, con sus langostas y miel silvestre, en vez de los mejores restaurantes y hoteles.
Sin embargo, la gente acudía a él y ejerció una inmensa influencia sobre la gente del poder. Libre de apegos y sin molestias por las tentaciones de la seguridad a lo que la mayoría de las personas sucumben, él tenía pasión por la verdad y por decir las cosas como son. Al final, al caer en desgracia con el rey, pagó el precio más alto que muchos profetas han tenido que pagar, su propia vida.
Adviento no sólo es esperar que algo suceda. Es esperar en la esperanza y vivir en la verdad del momento, con cada aliento respirando la verdad. Se trata de ser inflexible sobre los pequeños compromisos y las excepciones por motivos políticos con la verdad que corroen nuestra integridad.
La meditación es una especie de desierto, donde sólo la verdad puede existir. Nuestra práctica nos enseña a vivir allí felizmente, para que sea nuestra casa con toda su simplicidad, sin mobiliario. Entonces florece con el amor que sirve a la verdad y nos damos cuenta de que somos solitarios pero no solos, somos nosotros mismos, no sólo egos aislados que tratan de sobrevivir y defenderse. Florecemos con la valiente libertad del Bautista, que sabía que estaba al servicio de algo más grande que él. Si sabemos que, a continuación, ningún precio es demasiado alto de pagar.
Laurence Freeman OSB
4ª Semana"A partir de un hijo divino se levantará una raza humana y un héroe dominará el mundo y su fama se extenderá por toda la tierra." Estas palabras de un himno tibetano del siglo séptimo sugieren cuán profunda y universal es la expectación sobre alguien que venga y nos lleve más allá de nosotros mismos para que podamos al fin encontramos a nosotros mismos. Ese que esperamos nos será a la vez familiar y extraño.
En vísperas de la celebración de la Navidad, son los rituales, religiosos, culturales y nacionales. Año tras año los repetimos, y su familiaridad es parte de su esencia. Pero son una fachada para un nivel más profundo de significado en nuestra relación con la persona que hace su aparición en un “hoy” transhistórico, todos los días, con cada respiración. Es tanto extraño como familiar. Él es como una declaración o un pensamiento plenamente expresado, bien elegido, que no se habla casualmente o inconscientemente, pero está bien considerado y articulado y preciso - una palabra verdadera y poderosa que viene del silencio real y trae la realidad del silencio con ella.
"Incluso cuando se manifiesta, sigue siendo un desconocido" (Máximo el Confesor) y 'de cualquier manera que se entienda, sigue siendo un misterio` (Dionisio el Areopagita). Ha valido la pena esperar su venida, ya que no sólo es un regalo desde el exterior. También irrumpe el despertar de nuestra verdadera naturaleza, que nos hace conscientes del don de nuestro propio ser.
Su
familiaridad es que es totalmente humano. Que sea siempre extraño se
debe a su divinidad difícil de alcanzar. Cuando se reconoce y
cuando se abre por completo la parcela del alma, todo ha cambiado porque lo
vemos todo como realmente es.
Laurence Freeman OSB





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