jueves

GRUPO DE MEDITACION PRESENCIAL


 

GRUPO PRESENCIAL Y VIRTUAL


 

GRUPO DE MEDITACION EN LINEA

 


SABIDURIA DIARIA, 3 ABRIL 2025


 (...) Mírate al espejo y verás que la vida es efímera. Estamos cambiando. Nuestro estado de ánimo cambia, nuestro cuerpo cambia, nuestros pensamientos cambian, el mundo cambia a nuestro alrededor. Ahora bien, uno pensaría que enfrentar esa naturaleza de la realidad, el vacío, sería bastante aterrador, y probablemente por eso no queremos enfrentarlo, porque pensamos que es aterrador, una pesadilla: nada perdura, y nada puede siquiera decirse que exista por sí mismo. Y, sin embargo, como dirían los budistas, cuando tienes esa comprensión del vacío, la señal de que realmente lo has experimentado es la alegría. Creo que esa es una sabiduría espiritual universal. Hay un lenguaje cristiano para eso: la «pobreza de espíritu», que es la primera de las Bienaventuranzas. Jesús dijo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios» (Mt 5,3). Eso es vacío, porque la pobreza de espíritu no significa ser miserable, no tener nada, ser negativo. Significa tener esa comprensión de la verdadera naturaleza de la realidad.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

JUEVES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 Lucas 2:41–51


«¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que debo estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que les decía.


Una tarde salí a montar bicicleta con mi ahijado. No quería que el paseo terminara, así que se adelantó rápidamente y desapareció tras una curva del camino. Cuando giré, ya no estaba. Siguió entonces una de las peores medias horas de mi vida. Cada sirena de ambulancia o de policía me llenaba de horror, y veía lo peor en cada persona que pasaba. Intentaba controlar el miedo, pero me invadía sin cesar. Finalmente, reapareció con una gran sonrisa, preguntándome dónde me había metido y por qué lo había hecho esperar. Mi alivio fue tan grande que solo pude fingir estar enojado.


Es una historia muy humana sobre la preocupación que sentimos por los jóvenes a nuestro cuidado, y una que san Lucas también narra en este Evangelio. María y José pensaron durante todo un día que Jesús, de 12 años, estaba con el otro. Volvieron apresurados a buscarlo y lo encontraron en el templo, conversando sobre Dios con los maestros. Lo reprendió por la angustia que les había causado, y él les respondió con esas palabras un tanto extraterrestres que ellos no entendieron. Es un ejemplo de cómo un incidente real se vuelve teológico al ser recordado y contado de nuevo, y transmite mucho más de lo que en un principio parecería. Nosotros también hacemos eso: convertimos en relaciones bien armados lo aleatorio de nuestras vidas.


Dividimos nuestras experiencias en comienzos, medios y finales, y sacamos lecciones de esos fragmentos. Llenamos nuestros estantes mentales con estas historias, ya menudo las ampliamos o ajustamos según lo que creemos que nuestros oyentes desean oír. Los irlandeses viven de eso. Pero la realidad, en su punto más crudo, se caracteriza por finales deshilachados y conclusiones inconclusas. “Caos” es otra palabra para eso, una que no nos gusta usar cuando hablamos de nuestras vidas. Caminamos sobre una línea muy delgada entre el cosmos (orden) y el caos, y la mayoría del orden que intentamos imponer tiende a deshacerse muy rápido.


Incluso cuando obtenemos la clave para entender su significado —como los pobres padres de Jesús—, no lo comprendemos del todo. Pero él volvió a casa y vivió con ellos de todos modos, lo cual, en ese momento, fue evidentemente suficiente. En la autodisciplina de la meditación cuaresmal, que agudiza nuestra conciencia cotidiana, obtenemos vislumbres más profundos y penetrantes de esta provisionalidad de la vida y, de forma extraña, incluso llegamos a encontrarla reconfortante.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM

miércoles

SABIDURIA DIARIA, 2 ABRIL 2025


 Los budistas dicen que «la naturaleza de todas las cosas es la vacuidad». Mucha gente dice: «Eso es muy negativo; es decir que la vida no es nada». Es una interpretación completamente errónea. Como dice el Dalai Lama: «La vacuidad no es la nada». ¿Qué es la vacuidad? La vacuidad es la intuición; una intuición es una verdad experimentada; no es solo una idea como «Dios es bueno» o «Dios es amor», es una experiencia, una experiencia espiritual; es la intuición de que la vida es impermanente e interdependiente. En otras palabras: «No existo solo». Físicamente, psicológicamente y emocionalmente, mi ser está entrelazado en todos los sentidos con una gran red de seres: otras personas, el ciclo natural de la vida, todo. Así que esa es una intuición: es impermanente.


Laurence Freeman OSB

MIERCOLES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 Reflexiones de Cuaresma 2025


Juan 5:17–30


Pero Jesús les respondió: “Mi Padre aún trabaja, y yo también trabajo”. Por esto los judíos buscaban con más empeño matarlo, pues no solo violaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.


Jesús entonces les dijo:

"En verdad, en verdad les digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino solo lo que ve hacer al Padre; porque lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo igualmente. El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él mismo hace; y le mostrará obras aún mayores que estas, para que ustedes se asombren. Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quien él quiere.

El Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo juicio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.


En verdad, en verdad les digo: el que escucha mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no es juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

En verdad, en verdad les digo: viene la hora —y ya ha llegado— en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, también le ha concedido al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado autoridad para juzgar, porque es el Hijo del hombre.


No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán: los que hicieron el bien, para una resurrección de vida; y los que hicieron el mal, para una resurrección de condenación.


Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Juzgo según lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.


No busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Los amigos son aquellas personas que están con nosotros cuando más los necesitamos. A menudo no sabemos quiénes entre nuestros conocidos son verdaderos amigos hasta que las circunstancias lo revelan. Personas en las que creíamos poder confiar, convenientemente no están disponibles o se mantienen al margen justo cuando más necesitamos su apoyo. En cambio, otras personas, que quizás antes no valorábamos tanto, muestran una inesperada profundidad de amor y valentía.


Este estar-ahí del amigo no solo se manifiesta en tiempos donde los acontecimientos externos nos sobrepasan y nos sentimos indefensos y solos. A veces, los amigos nos salvan de nosotros mismos. Nuestros vaivenes emocionales internos pueden amenazar con una implosión personal. Un amigo que nos conoce bien puede detectar eso, y no se aleja aunque lo apartemos. Espera y no se ofenda. (El amor es paciente y bondadoso).

Si no respondemos a un amigo que sufre en este tipo de aislamiento, incluso cuando rechazamos nuestra ayuda, nos fallamos a nosotros mismos, al amigo ya la amistad misma.


La amistad —como la relación que Jesús describe con su “Padre”— es como la nube digital. Todo lo que está aquí abajo está almacenado allá arriba, sin ubicación geográfica, pero accesible desde cualquier lugar físico y en cualquier momento. Ambos están amigos ahí juntos en la nube. Pero también son individuos que viven la amistad en medio de las cambiantes circunstancias de la vida.


Quizás esto nos ayude a entender por qué la forma en que se describe esta relación con el Padre suena tan íntima y, a la vez, tan fuera de nuestro alcance. En ciertos niveles de conciencia, nos encontramos en lo que la física llama un “horizonte de eventos”. Como observadores, sentimos que todo es oscuro y lejano; como si estuviéramos viajando hacia un punto sin retorno. Pero si dejamos de intentar observar, de pronto nos sentimos en casa, y en paz como nunca antes.


Necesitamos entrenarnos para ese despertar. El propósito de la Cuaresma es ese entrenamiento: para permanecer más conscientes y alertas en la vida ordinaria, y así experimentar cuán extraordinario es.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM

martes

SABIDURIA DIARIA, 1 ABRIL 2025


 La alegría es más profunda que el deseo. Esa es la sabiduría religiosa fundamental. Es la sabiduría que se encuentra en todas las grandes tradiciones espirituales. Así que la meditación no destruye el deseo, porque la vida sin deseo sería difícil. Pero sí lo transforma. Y creo que lo que hace es ponerte en contacto con lo que realmente quieres. Porque gran parte de nuestra confusión surge de no saber qué queremos realmente. Y lo que hace la meditación, de una manera bastante radical de ordenarnos y simplificarnos, es ponerte de nuevo en contacto con tu necesidad básica, que es tu deseo básico. Entonces surge la alegría.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

MARTES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 Juan 5:1–16


Levántate, toma tu camilla y anda


El hombre sano en esta historia se queja de que nadie lo ha ayudado a medir en la piscina milagrosa cuando el ángel removía las aguas. Ha estado esperando allí durante 38 años estériles: el mismo tiempo que, según el Deuteronomio, los israelitas vagaron por el desierto.


¿Qué símbolo eso? ¿Hay problemas, bloqueos, heridas en ti, en tu carácter, en tu vida, que han estado contigo desde que tienes memoria? ¿Cosas que ya diste por imposibles de superar, pero que aún te causan arrepentimiento, queja o autocompasión? La causa del problema, por más antigua que sea, incrustada en las primeras capas de tu vida, está conectada y sostenida por los efectos de la tristeza o la rabia que ha generado.


Así, quedamos atrapados en un doble cerco: un trauma histórico y un estrés postraumático continuo. El pasado ha inundado e incapacitado el presente, igual que un virus informático que invade y ralentiza el funcionamiento del sistema. Nos sentimos cautivos, y sentimos que nadie parece querer o poder ayudarnos.


El espíritu no puede tolerar tal situación ni desperdicio semejante. Si se le da la más mínima oportunidad, incluso en un breve encuentro junto a una piscina mágica, penetrará a la persona, irá directo al problema y dirá: “Ahora sigue adelante, y llévate contigo esa maldita camilla”.


Eso es lo que está ocurriendo en la meditación.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

domingo

SABIDURIA DIARIA, 31 MARZO 2025

 


La razón de ser de cualquier práctica espiritual es liberar la alegría, descubrir nuestra plena capacidad para la alegría, descubrir la verdadera naturaleza de la alegría o la verdadera naturaleza de la felicidad. El error en el que ha caído todo ser humano es pensar que la felicidad consiste en satisfacer nuestros deseos. No hay nada malo en conseguir lo que queremos, siempre que no perjudique a nadie ni a nosotros mismos. No es que el placer sea malo, ni que conseguir lo que quieres, ni que la diversión sea mala. Es solo que la naturaleza de la alegría no se experimenta plenamente al conseguir lo que deseas.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

LUNES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 Si no ven signos y prodigios, no creen


Estas son las duras palabras que Jesús le dijo al hombre que se acercó a él suplicándole que salvara a su hijo moribundo. Luego Jesús le aseguró que su hijo viviría, y el hombre regresó a casa para encontrar que el niño había sanado en ese mismo instante. ¿Magia o fe? Esta es la pregunta que revela la verdadera dinámica de esta historia y de todos los Evangelios.


Sus palabras al padre desesperado pueden parecernos poco compasivas. Podemos imaginarnos a nosotros mismos siendo molestados para ayudar a alguien necesitado, pero sintiendo que ya hemos dado suficiente por hoy. Su intensidad, sin embargo, nos hace ceder y dar lo que se nos pide. Pero no hemos resuelto nuestro propio impulso de autoprotección, esa reserva interior que siempre impide que hagamos un don de nosotros mismos puro e incondicional. Entonces, accedemos, pero también soltamos una queja o una crítica: “Está bien, sanaré a tu hijo, pero ya es hora de que dejes de pedirme milagros fuera del horario”.


No parece que esto sea lo que Jesús está diciendo.


El padre, como cualquier persona preocupada por un ser querido en peligro, está desesperado por un milagro. Incluso cuando ya hemos enfrentado la verdad y perdido toda esperanza falsa, queda siempre un rincón de desesperación donde el sueño del milagro nunca muere. Nuestra necesidad de magia, de manipular las causas y efectos desde el exterior, puede incluso sobrevivir al desaliento. Las crisis políticas, las recesiones económicas, la ficción y los jóvenes magos en las historias son pruebas de nuestro apetito por la comida rápida de los signos y prodigios mágicos. Cuando la situación es desesperada, es cuando más ansiamos poderes mágicos.


Con su comentario, Jesús simplemente expone esta realidad y así libera al padre —y a nosotros— de la adicción a las soluciones mágicas. Lo que fluye de él es el poder de la sanación en toda la fuerza de la compasión. En la meditación, somos salvados de nuestra propia desesperación, no por signos externos de magia, sino por lo que ya está dentro de nosotros, donde ya estamos en contacto con el poder que proyectamos y buscamos fuera.


Jesús no quería que lo vieran como un mago, ni siquiera como un mesías. Quería algo más: que las personas se conectaran con él, que lo conocieran, desde su interior. También hay signos y maravillas asociados a eso. Pero no son mágicos. Son los signos reales de una maravillosa transformación del ser, producida por la relación que llamamos fe.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.


GRUPO DE MEDITACION EN LINEA


 MEDITACIÓN CRISTIANA 

Grupo en línea

Miércoles 15 hs (Argentina)


ID de reunión 841 93074709

Código de acceso 208210


Son todos bienvenidos.

GRUPO DE MEDITACION EN LINEA


 

GRUPO DE MEDITACION EN LINEA


 

SABIDURIA DIARIA, 30 MARZO 2025

 


Así entiendo la meditación: al prestar atención al mantra mientras lo decimos, por muchas veces que fallemos, por muchas veces que nos desviemos y nos distraigamos, estamos realizando el trabajo que tiene un efecto acumulativo. Y funciona de la manera más sencilla posible, abriéndose paso a través de la jungla, el laberinto, la maleza de nuestros años y años de recuerdos, planes, deseos e imágenes acumulados. Es la terapia más sencilla de todas en ese sentido.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

 Juan 3:14–21


Quienes obran con la verdad se acercan a la luz


Recientemente, las noticias de televisión mostraron a un exbanquero de alto perfil siendo abordado en plena calle por un periodista que lo seguía repitiéndole la misma pregunta sobre corrupción, mientras él respondía con el mismo inexpresivo "sin comentarios". Había algo profundamente inquietante y revelador en esa escena: la invasión pública de la privacidad, la vergonzosa exposición, la insistente demanda de verdad y el silencio que hablaba más que las palabras.


Cuando los carniceros de Auschwitz vieron que la pesadilla que habían infligido a otros se volvía contra ellos, huyeron del lugar del mal e intentaron destruir las pruebas. Hoy se pueden ver los escombros que dejaron atrás, condenándolos y avergonzando a toda la humanidad. Por más intensa que sea la negación, no se puede enterrar la oscuridad en la luz.


La verdad no es solo lo que se dice. Puedes esperar a que tu abogado te proporcione las palabras aceitosas que te saquen del apuro. Pero la verdad se vive, no se dice. Es lo que vives y cómo lo vives. La verdad no puede esconderse. Cuando se asienta el polvo de la explosión que intentó destruirla, lo que trataste de ocultar se hace más visible que nunca.


Si tienes algo que esconder y temes a la verdad, entonces esta es la terrible e ineludible verdad de la verdad: saldrá a la luz, así como la realidad emergirá de las cenizas de la ilusión que intentó evadirla. Esto no solo es cierto respecto a los actos cometidos. También es cierto para una verdad reprimida en nuestra mente y memoria: un sentimiento demasiado doloroso para enfrentar, un error demasiado hiriente para admitir, una comprensión demasiado transformadora para aceptar.


Hasta que salgamos a la luz y dejemos que la verdad se expanda en ella, estaremos perseguidos y en fuga. Meditar es vivir la verdad. En la luz – a cielo abierto.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

sábado

SABIDURIA DIARIA, 29 MARZO 2025

 


La atención es amor. Lo que hacemos en la meditación, y no lo uso con un lenguaje piadoso ni sentimental, es amor. Puede que no lo parezca emocio nalmente en ese momento, pero amamos, y los efectos de este trabajo de atención durante la meditación se traducirán en amor en nuestras vidas. Básicamente, nos convertimos en personas más amorosas, capaces de recibir amor. El amor es una vía de doble sentido: dar y recibir.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

SABADO DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 Lucas, 18:9–14​

"Porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".


Cuando queremos evitar los detalles y presentar argumentos que acallen toda oposición, solemos decir cosas como: "Hay dos tipos de personas..." o "Podemos hacer una de dos cosas...". A la mente le gustan las dualidades porque siempre hay un ganador y un perdedor. Pero, como bien saben Dios y el meditador, las dualidades son solo dos tercios de la historia. La mente más profunda, la subatómica, piensa en tríadas, por lo que ganar o perder no es lo más importante.


Como maestro, Jesús utilizaba historias a la vez simples y sutiles. Usaba la visión dualista para llevarnos a la trinitaria. En esta historia, dos hombres van al templo a orar. Uno es un fanático clerical absurdo, digno de Dickens, y un egoísta de primer orden, que realmente cree que es mejor que los demás y se lo agradece a Dios. El otro es también un estereotipo: un recaudador de impuestos corrupto que probablemente regentaba bares, clubes nocturnos y otros negocios turbios. Lo sorprendente es que estuviera en el templo y que estuviera orando. Lo que no es sorprendente es que el fariseo estuviera tan absorto en sí mismo que no se diera cuenta de que, en realidad, no estaba orando. No sabía que estaba distraído, y además con la peor de todas las distracciones. El publicano probablemente intentaba concentrarse, pero no podía dejar de pensar en sus problemas de negocios. Sin embargo, era consciente de ello y arrojó esa misma conciencia en el crisol de la oración. La verdadera adoración lo absorbe todo.


Como Marta y María, o el hijo pródigo y su hermano mayor, estos dos personajes parecen polos opuestos. Pero si leemos la historia una segunda y una tercera vez, empiezan a fusionarse. La mente que escucha empieza a reconocerse en cada uno de ellos. ¿Acaso no todos tenemos momentos en los que nos sentimos superiores, si no a todos, al menos a los más bajos? ¿Y no tenemos también, en los rincones más oscuros de nuestro ego, la conciencia de que estamos muy perdidos y que no podemos hacer nada al respecto, salvo abrirnos, en ese mismo lugar, al Dios que solo descubrimos en la humildad? Y aun así, lo hacemos de manera imperfecta.


Entonces, ¿cuál es esa mente que es consciente de esta dualidad dentro de nosotros? Es el tercero que unifica. Pero no es una unidad numérica, sino una unión en la que la dualidad se sana y trasciende en el proceso de la meditación. Y así llegamos a la paradoja con la que Jesús concluye la parábola: enálzate y serás humillado; humíllate y serás enaltecido. Es evidente que no podemos permanecer demasiado tiempo en ninguno de los dos estados. Entonces, ¿dónde estamos? Llegamos a ese lugar no geográfico cuando vemos que Dios sonríe.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

viernes

OBLATOS BENEDICTINOS LATAM


 MEDITANDO CON LOS OBLATOS BENEDICTINOS 

DE LA WCCM 

Todos los Domingos 20 hs. de Argentina, nos unimos a la Comunidad Oblata

 para un encuentro de Oración en silencio.

Son todos bienvenidos. 

Encuentro en línea. 

Solicitar enlace por correo

o al WhatsApp 

11 3131 4731

SABIDURIA DIARIA, 28 MARZO 2025

 


¿Qué es la atención? La atención es amor. Cualquier acto de atención es un acto de amor. Si eliges prestar atención, descubres que es un trabajo. Y tendrías que elegir hacerlo; nadie más puede hacerlo por ti. Si eliges hacer ese trabajo, en cierto sentido, te estás entregando a la persona o a lo que prestas atención. Hablamos de prestar atención, ¿verdad? Es como entregarse uno mismo. Y si no recibimos atención, nos sentimos abandonados, maltratados o heridos, dañados de alguna manera por ello.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

VIERNES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 Marcos, 12.28–34​

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.


Espero que hayas estado memorizando estos versículos del Evangelio como te sugerí, porque a estas alturas habrás entrenado tu memoria, y este de hoy que es un poco más largo, no será un problema. Es más largo, sí, pero incluso más sencillo que los anteriores: la respuesta de Jesús a la pregunta “¿Cuál es el mandamiento más importante?”


Hoy en día estamos bombardeados con mensajes y exigencias, y nuestra atención es arrastrada en muchas direcciones diferentes, por lo que nos gusta la idea de la simplicidad. También podemos sentirnos tentados a dejar las grandes decisiones que deberíamos tomar por nosotros mismos en manos de otros, como el gobierno, los médicos o, aunque hoy en día menos por razones obvias, el clero.


Hay una gran cantidad de cursos y programas en el mercado que prometen ayudarnos a poner en orden nuestra vida y a adquirir las habilidades necesarias para tomar el control, siempre que compremos (y creamos). Las empresas y los gobiernos, cada vez más conscientes de cuánto están perdiendo la batalla contra la distracción, están especialmente interesados en estas soluciones. Sin embargo, una solución espiritual es diferente en varios aspectos: ha existido por mucho tiempo y no pretende ser nueva; no tiene un propósito de lucro; es una disciplina, no una técnica; es simple, pero no fácil.


La enseñanza de hoy dice que lo más importante en la vida es amar a Dios, al prójimo y a uno mismo por igual. Para lograrlo, tendrás que volverte muy sencillo, pero en el intento serás transformado de manera radical – en el buen sentido – radicalmente simplificado y con tu capacidad de amar plenamente ampliada.


La Cuaresma y la meditación van bien juntas (así como la meditación va bien con todas las estaciones), porque ambas tratan sobre la simplicidad y el descubrimiento de que, cuando somos simples, podemos hacer una sola cosa y lograr infinitamente más de lo que podríamos estar intentando alcanzar.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

jueves

SABIDURIA DIARIA, 27 MARZO 2025

 No puedo obligarte a prestar atención. Podríamos cerrar las puertas y atarte a las sillas, pero no podría obligarte a prestar atención. Lo que significa que prestar atención es una elección libre. Es una expresión de libertad, lo opuesto a la adicción. Así que, al prestar atención y ejercer esa capacidad, esa libertad, ese don de poder prestar atención, estás haciendo algo esencialmente humano, sano y natural.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

JUEVES DE LA TERCERA SEMANA

 Lucas 11, 14–23

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama


Una vez, durante una meditación tarde en la noche al comienzo de un retiro, me encontraba luchando contra el sueño. Había llegado ese mismo día tras un vuelo largo; y la carne era débil. Sabía que no me había dormido al punto de caerme de la silla, pero mi somnolencia hacía que mis palabras previas sobre sentarse con la espalda recta y estar alerta sonaran un poco carentes de autoridad. Al día siguiente, uno de los participantes me preguntó si usaba alguna técnica especial para sentarme durante la meditación. Le respondí: «No, ¿por qué lo preguntas?». Él dijo: «Es que te estaba observando anoche durante la meditación, y te vi balancearte hacia adelante y hacia atrás. Una vez vi a unos estudiosos judíos leer las Escrituras así, y me dio curiosidad». Mi reputación quedó a salvo.

«¿Estás conmigo?» Es una pregunta que podríamos hacerle a alguien —o a un grupo— para asegurarnos de que no se hayan quedado dormidos mientras hablábamos. O durante un momento crítico en una negociación, cuando necesitamos saber quién está de nuestro lado y quién no. O a un compañero durante una caminata nocturna y peligrosa al borde de un acantilado, solo para confirmar que sigue allí y no ha caído.

Pero no creo que Jesús se refiera a nada de eso con su «conmigo». Puede que sigamos estando «con él» incluso si nos hemos quedado dormidos, o si nos sentimos solos en un lugar difícil. Él mismo se sintió abandonado al final de su vida, y sin embargo no desconectado de su Padre —una experiencia extraña y quizás única de comunión en medio de la separación.

En esta frase, sin embargo, creo que Jesús se refiere a un tipo de conocimiento más profundo que el que puede ofrecer una investigación basada en evidencias —en lo que se ve o se deduce. Es un saber que es sabiduría viva, no solo información almacenada en la memoria. Su opuesto no es la ignorancia entendida como «no saber algo», sino el estar dispersos. Estar disperso significa tener el sentido del yo diluido por la distracción, sobreestimulado, o fragmentado en múltiples líneas de fantasía. Es un estado en el que no podemos decir ni hacer nada útil, y en el que incluso podríamos ser peligrosos si fingimos que estamos presentes. Hay personas en matrimonios, y monjes en monasterios, que han caído en este estado: mantienen las apariencias, pero ya no están verdaderamente allí. Y dónde están realmente es un misterio —incluso para ellos mismos.

Este evangelio trata sobre la curación del demonio del mutismo, el devolverle a la persona la capacidad de hablar, de comunicarse nuevamente. Algunos de los presentes murmuraban que Jesús expulsaba demonios con el poder del mismo demonio, algo que él mismo señaló como una contradicción absurda. Esas personas no estaban con él, porque en realidad no estaban en ningún lugar que importe.


Mucho peor que un meditador que cabecea durante la práctica.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

miércoles

MIERCOLES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 Mateo 5, 17–19

No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento


Los evangelios recientes nos han mostrado cómo Jesús enfrentaba la crítica y el rechazo, esas cosas que menos nos gustan en la vida. Su ejemplo de total integridad nos inspira a recordar qué significa la plenitud. Nos anima a pensar que es humanamente posible vivir con coherencia.


Cuando vemos la hipocresía –enemiga de la integridad– nos volvemos cautelosos. Si la denunciamos, como lo hicieron Jesús y los grandes maestros, nos exponen a ser atacados. A nadie le gusta que lo llamen hipócrita, aunque en el fondo todos sabemos que lo somos en algún grado. La palabra proviene del griego hipokrisis , que significa “actor”. Y es casi inevitable que finjamos ser o sentir algo que no somos o no sentimos, incluso si también quisiéramos ser aquello que aparentamos. “Lo siento mucho” (cuando en realidad queremos decir “ya supralo”). “Vamos a cambiar” (queriendo decir “tú primero”). “Te amo” (con el añadido implícito de “siempre y cuando…”).


No necesitamos desesperarnos por nuestra falta de autenticidad, basta con reconocerla. Ese simple acto la desactiva y evita que nuestro falso yo bloquee el camino hacia ese nivel más profundo de conciencia en el que solo podemos ser lo que somos, y donde la verdad no es algo que se piensa o se dice, sino una experiencia completamente interpersonal. La señal de que vamos por ese camino es que no nos tomamos demasiado en serio y que incluso somos capaces de reírnos de nuestro falso yo, y de permitir que otros también lo hagan.


Poco a poco, la máscara del actor se convierte –como en el gran teatro, no en la telenovela– en un medio transparente para revelar una verdad más profunda. Entonces, la forma puede comunicar el vacío que es plenitud. (Dios es la unión del vacío y la plenitud.) Lo maravilloso es que esto ocurre –si lo permitimos y creamos el espacio necesario– de manera sutil y en las cosas más cotidianas de la vida. (Ver a Dios en cada persona.) Por eso la Cuaresma tiene que ver con cosas pequeñas. Y por eso la meditación es más cuestión de práctica que de buenas intenciones.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM

martes

SABIDURIA DIARIA, 25 MARZO 2025


 ¿Qué hacemos en la meditación? Hacemos algo muy simple, profundo y transformador: prestamos atención . Cuando digo que dejamos ir nuestras imágenes y deseos a medida que surgen como distracciones, no luchamos contra ellos. No decimos: «Eso es malo, no debería sentir eso, no debería desearlo, no debería tenerlo». No los juzgamos a medida que surgen. Sabemos que están ahí, los aceptamos. No intentamos suprimirlos, porque si lo haces, perderás. Lo que hacemos es apartar la atención de ellos. Y así, con infinita paciencia, simplemente te dejas llevar. Es como un barco que navega por el agua. Te abres camino a través de las olas de la mente: los deseos, las imágenes, las fantasías, los recuerdos, los planes. Suavemente, uno a uno, los dejas ir apartando la atención de ellos. Y lo hacemos prestando atención al mantra. Así es como funciona. 


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 Mateo 18, 21–35


Conmovido, el señor de aquel siervo lo dejó libre y le perdonó la deuda.


Esto se llama reestructuración de deuda. Y nos ahorraría mucho tiempo y conflictos políticos si pudiera ser practicado por los ricos hacia los pobres en nuestra economía global. Pero ningún argumento verbal logrará eso. Una revisión tan radical de las políticas necesita familiaridad con las fuerzas del silencio.


Una buena práctica para resaltar, incluso a esta altura del tiempo de Cuaresma, es el silencio. El silencio es el más grande de los maestros. Hablar o pensar sobre el silencio puede ser contraproducente e incluso generar discusiones sobre los diferentes caminos hacia el silencio. Esto se debe a que –obviamente– el silencio no necesita ser hablado. Adivinanza: Cuando dices mi nombre, desaparezco. ¿Qué soy?


Y sin embargo, es necesario reflexionar sobre lo que significa el silencio, porque de lo contrario puede que ni siquiera lleguemos a ser conscientes de que el silencio existe. Esto es cada vez más cierto en nuestra cultura altamente distraída. La distracción es ruido innecesario.


Recientemente abordé un avión para un vuelo largo y mi ánimo decayó al ver que me tocaba sentarme junto a dos hermanos pequeños que parecían, por naturaleza, muy inquietos. De hecho, durante ocho horas estuve completamente adormecidos y sedados por una combinación de juegos en sus iPads y pantallas de televisión, ambos usados ​​de forma continua y simultánea. Esto me permitió meditar, leer y dormir durante el vuelo, pero lo que sugería sobre el ruido y la sobreestimulación en las mentes de los jóvenes me preocupó profundamente.


Si nuestro entorno natural carece de silencio, ¿cómo llegaremos a entender lo que es? Sabremos que hemos perdido algo, pero no tendremos palabras para nombrarlo. El silencio simplemente significará que el sonido no funciona. Por eso debemos hablar del silencio, comunicar lo que es hasta que la moneda caiga en el pozo sin fondo. La meditación nos devuelve a la experiencia del silencio. Ilustra cómo la repetición consciente y fiel nos conduce hacia el silencio y nos introduce en él, mediante el sosiego de la mente y el deseo. Así que repito: el silencio es el más grande de los maestros.


Cura, renueva, energiza, inspira, agudiza, aclara. Simplifica. Es el medio de la verdad. Y es la fuente de la Palabra única y pura que tanto la comunica perfectamente como nos conduce de nuevo a ella. Si conscientemente apagamos el televisor o cerramos la computadora, si contenemos el habla innecesaria, evitamos mirar carteles publicitarios, y miramos con amor a los ojos de los demás, estamos fortaleciendo esa misma obra directa del silencio con la que volvemos a encontrarnos en nuestra meditación. Y estamos haciendo del mundo un lugar más silencioso y despierto.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM

lunes

SABIDURIA DIARIA, 24 MARZO 2025


 La experiencia de la meditación es la experiencia de integración y plenitud. En la tradición cristiana se le llama la «oración del corazón». El corazón no solo simboliza la interioridad, sino mucho más que las emociones. En todas las tradiciones, el corazón simboliza espiritualmente la plenitud, la integridad y la integración. Es en la conciencia del corazón donde nuestras dimensiones físicas, mentales y espirituales encuentran unidad, armonía e integración.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 Lucas 4.24–30


“ Pues bien, les aseguro que a ningún profeta lo aceptarán en su propia tierra ”.

¿Cómo una visión de la vida radicalmente contracultural a la idea del éxito mundano pudo haberse convertido en una religión mundial, con jerarquías, estrategas, fuerzas políticas y un deseo de hacer que todos sean sus adeptos? Porque no le teme al pecado. Porque ve a su fundador como alguien que "se hizo pecado por nosotros". Porque se trata de encarnación, no de sublimación.


Pero nunca debemos olvidar –y la Cuaresma no nos lo permitirá– que no podemos perseguir el éxito, la aceptación y el reconocimiento como objetivos auténticos de la vida y, también, ser reales.


Muchas personas sienten que fracasan en la meditación. Y sí es verdad pero a la vez no también. Es cierto que no lograrán la perfección que buscan y eso les parecerá un fracaso. Muchos entonces se rinden porque su ego los ha condicionado a pensar que solo el éxito tiene significado, que solo el éxito es recompensado. Gran error. Aquellos que perseveran en la práctica despiertan, en el proceso de fracasar, al descubrimiento de que, aunque no sean perfectos, están ganando una victoria que ni siquiera habían imaginado. Es la victoria de la fidelidad: la fuerza de la transformación radical. En la meditación no marcamos goles, pero ganamos el partido. La mayoría de quienes permanecen fieles a la práctica encuentran la libertad interior que surge de una disciplina aceptada. Dirán, con humildad, que no son buenos meditadores.


La experiencia de la meditación es única. Es extremadamente difícil de definir porque es una entrada a una simplicidad tan radical que incluso perdemos las palabras para describirla. Como penetra suavemente hasta el centro más profundo de nuestra existencia, involucra e influye en todo en nuestra vida con una maravillosa capacidad de unificación. El pasado y el futuro se funden en el presente. Los miedos y obsesiones se disuelven. Vemos el bien en nuestros enemigos. Nos expandimos por el amor y expandimos el mundo con amor. Toda conciencia contemplativa (esto no significa "yo") es capaz, en cierta medida, de absorber el mal hacia el bien.


En el proceso, baja la presión arterial, reduce el estrés y nos ayuda a dormir mejor por la noche. Estas son solo algunas notas de una gran música del ser que nos volvemos capaces de escuchar al hacer de la meditación parte de nuestra vida. Incluso vemos la música resonar en la vida cotidiana.


Pero eso podría desanimarte por sonar demasiado místico. Sin embargo, con el enfoque de la simple conciencia, la orientación hacia los demás y el autoconocimiento que la Cuaresma desarrolla, despertamos a lo simple, unificado y "bueno" que es cada momento de cada día, en un sentido más profundo que cualquier significado moral de la palabra. Por eso perseveramos, ignoramos la sensación egocéntrica de fracaso y no nos preocupamos por lo que digan los demás.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM

domingo

SABIDURIA DIARIA, 23 MARZO 2025

 Ya sea fisiológico o psicológico, es casi inevitable que uno de esos complejos deseos que formamos nos enganche en un ciclo compulsivo en el que perdemos nuestra libertad y nos domina. ¿Cómo influye la meditación en esto? En el momento oportuno de nuestra vida, si tenemos la gracia de oír hablar de ella, la meditación se convierte en una forma de afrontar esta condición: en el Programa de 12 Pasos, en el 11.º Paso: «al aumentar nuestro contacto consciente con Dios a través de la oración y la meditación». La meditación no es, entonces, una píldora mágica que cura la adicción, sino un paso necesario para la recuperación. ¿Y qué es la recuperación? Sanar. Es recuperar la plenitud que hemos perdido trágica pero necesariamente.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

 Juan 2.13-25


“Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre”.

Cuando Jesús purificó el Templo expulsando a los cambistas y comerciantes del recinto sagrado, selló su destino. Una cosa es enseñar, como todos sabemos, y otra muy distinta es practicar. Cuando empiezas a actuar según la verdad –asumiendo el riesgo de tener razón y el riesgo aún mayor de volverte impopular por desafiar el statu quo– el sistema se volverá contra ti. Los pavos no votan por la Navidad, ni las gallinas por la Pascua.

Como todos sabemos, existe el pecado personal. Por ejemplo: nuestra negativa a enfrentar la realidad y nuestra preferencia por lo que, en el fondo, sabemos que es una ilusión; o nuestra deliberada y cuidadosamente justificada insensibilidad hacia quienes necesitan nuestro tiempo, recursos o talento; nuestras maneras astutas de defender una relación egoísta con los acontecimientos y las personas de nuestra vida; nuestra codicia deliberada y la obsesión por el beneficio a corto plazo; nuestras formas de explotar a los demás. Y así sucesivamente. Todos conocemos nuestros propios defectos, o al menos los sospechamos. Son la causa de nuestro infierno individual y psicológico: el dominio del falso yo. Sin embargo, por dolorosos que sean, no representan un obstáculo insalvable para el amor de Dios, que fluye a través de nuestras grietas para sanarnos y darnos siempre otra oportunidad.

Pero hay algo más en el ámbito del pecado que nos afecta porque nos condiciona a través de la cultura en la que vivimos. Es más colectivo e impersonal que nuestras fallas individuales. Lo vemos en tsunamis sociales de inhumanidad y crueldad horriblemente insensatas, como la Shoá o la violencia actual en Medio Oriente. Este pecado no solo posee a individuos, sino a grupos enteros. Brinda un falso sentido de comunidad, una versión perversa y autodestructiva de la solidaridad que todos los seres humanos buscamos.

El pecado, ya sea personal o colectivo, es pegajoso. Incluso cuando intentamos desprendernos de él, se aferra aún más. Las víctimas terminan pareciéndose a quienes las persiguieron, mientras siguen presentándose como los oprimidos. ¿Cómo podemos liberarnos, y liberar al mundo, de esta terrible adherencia del pecado? Con fuertes dosis del suero de la realidad.

Según La Nube del No Saber, un texto del siglo XIV, la meditación seca la raíz del pecado. Una afirmación audaz. Pero cierta. Y no te hará popular. La meditación es un poderoso disolvente del pegamento de la ilusión y el egoísmo. Como un gran producto que descubrimos y que resuelve una tarea doméstica que no habíamos podido completar, la meditación cumple lo que promete. Siempre que la practiquemos. La Cuaresma es el momento para hacer este trabajo. Sigue adelante: vale la pena.


Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

sábado

SABIDURIA DIARIA, 22 MARZO 2025


Descubrimos que satisfacer nuestro deseo —conseguir el trabajo que deseábamos, el éxito que deseábamos, la satisfacción sexual que deseábamos— no aborda este dolor más profundo, este hambre más profunda, esta necesidad más profunda que se siente como dolor. Y entonces creo que empezamos a volvernos bastante complejos. Empezamos a ramificarnos en deseos que generan deseos, y entonces experimentamos un alejamiento cada vez mayor de la necesidad original, la herida, la necesidad insatisfecha. Ahora bien, ese patrón de deseo, que es prácticamente la condición humana, es en lo que Buda se centró como la causa de todo sufrimiento.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

SABADO DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

 Lucas 15.1–3, 11–32​

“Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”

Al igual que el papa Francisco, Jesús obtuvo más comprensión y apoyo fuera del establecimiento religioso que dentro de él. Pero esto es cierto en el caso de la mayoría de los pensadores y reformadores radicales. Aquellos que están fuera pueden entender mejor la esencial simplicidad de la misión de los reformadores; y simplificar sistemas de poder complejos inevitablemente te generará enemigos.

La parábola que Jesús contó en respuesta a este comentario crítico sobre su asociación con pecadores es la del hijo pródigo. Una vez más, muestra cómo la visión moral proviene de una experiencia mística. En nuestro trabajo enseñando meditación, por ejemplo, a estudiantes de escuelas de negocios, esta es la justificación implícita. La meditación nos lleva a la experiencia porque naturalmente despierta todo tipo de experiencia, de modo que los dilemas éticos se comprenden y se resuelven con mayor facilidad. La experiencia persuade más que el argumento, y actuamos bien en la medida en que vemos con claridad.

La parábola (mejor conocida como la parábola de los dos hermanos) tiene un mensaje moral evidente: no condenes al infractor una vez que ha comenzado a cambiar. Fomenta la rehabilitación a través de la afirmación, el perdón y la aceptación, tal como el padre organiza una fiesta para su oveja descarriada que regresa. Dadas las personalidades de los dos hermanos, ¿cuál se parece más al padre? En realidad, están equidistantes. El hermano pródigo vuelve a casa cabizbajo, esperando ser reprendido, y no puede comprender la naturaleza del amor expansivo del padre. El hermano mayor, amargado, carece por completo de la generosidad que caracteriza a su padre. Representan las dos caras del ego en todos nosotros: una parte que quiere perseguir el placer y otra que disfruta situándose en una posición moral superior y que busca ser justificada al condenar.

Qué mal interpretan ambos al padre, nuestro verdadero yo. En el simbolismo de su alegría, su abandono de la autoimportancia y su pura exuberancia de amor, vemos la dimensión trascendente y mística que sustenta la moral. Sin conocimiento de esta verdad esencial sobre la alegría de ser y la naturaleza incondicional del amor, el ego prevalecerá.

Cada vez que meditamos, somos como el hijo pródigo que regresa a casa para ser abrazado y también como el hermano mayor que aprende que ser bueno es más que simplemente hacer el bien. La Cuaresma es un tiempo en el que, al simplificar ciertos aspectos de nuestra vida y fortalecer nuestra disciplina donde es débil, podemos vernos reflejados en cada uno de estos tres personajes y decidir –¿de verdad es tan difícil?– cuál de ellos queremos ser.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

 
John Main se inició en la meditación mientras servía en el Servicio Colonial Británico en Malasia. Durante sus funciones allí, conoció a Swami Satyananda, fundador de la «Sociedad de Vida Pura», quien llevaba una vida espiritual dedicada al servicio al prójimo. John Main quedó muy impresionado por la serenidad y la santidad de este monje, y al terminar la reunión oficial, comenzaron a hablar sobre la oración, especialmente sobre la forma en que el Swami repetía un mantra durante toda su meditación. Pronto, John Main se encontró preguntándole al Swami si, como cristiano, podía aprender a orar de esa manera. El Swami le respondió entre risas que eso solo lo haría un mejor cristiano.


En su libro «Meditación Cristiana: Las Charlas de Getsemaní», John Main relata cómo el Swami enfatizó la importancia de meditar cada mañana y cada noche durante media hora, diciendo: «Si eres serio y quieres arraigar este mantra en tu corazón, este es el mínimo paso… Durante tu meditación, no debe haber pensamientos, palabras ni imaginaciones en tu mente. El único sonido será el de tu mantra, tu palabra. Es como un armónico. Y al hacer sonar este armónico en nuestro interior, comenzamos a generar una resonancia. Esa resonancia nos lleva a nuestra propia plenitud… Comenzamos a experimentar la profunda unidad que todos poseemos en nuestro ser. Y entonces, los armónicos comienzan a generar una resonancia entre tú y todas las criaturas y toda la creación, y una unidad entre tú y tu Creador».


Este fue el comienzo del camino de meditación de John Main. La meditación conduce al silencio propicio para la oración contemplativa, la oración silenciosa y profunda, y se convirtió en el pilar de su vida de oración y de toda su existencia, hasta que finalmente lo llevó a convertirse en monje. En aquel entonces, la meditación no se aceptaba como una forma cristiana válida de oración, y tuvo que renunciar a ella al convertirse en novicio, lo cual hizo siguiendo el espíritu de la obediencia benedictina. Sin embargo, la extrañaba mucho, pero la consideraba una forma de desapego: «Aprendí a desapegarme de la práctica que era más sagrada para mí y sobre la que buscaba construir mi vida. En cambio, aprendí a construir mi vida sobre Dios mismo». Muchos años después, se llenó de alegría al descubrir la práctica que le había enseñado el Swami en los escritos de Juan Casiano, un monje cristiano, un Padre del Desierto del siglo IV d. C. Allí leyó sobre «la práctica de usar una sola frase corta para lograr la quietud necesaria para la oración». Sintió que había “llegado a casa una vez más y había regresado a la práctica del mantra”.


Fue pionero en compartir esta forma de oración a través de grupos de meditación, libros y retiros, no solo con monjes, sino también con gente común, jóvenes y mayores. Tras su fallecimiento, Laurence Freeman OSB asumió esta tarea y se convirtió en el guía espiritual de la Comunidad. En 1991, fundó la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.


Kim Nataraja, 21 marzo 2025

viernes

21 MARZO. TRANSITO DE SAN BENITO ABAD


No es fiesta porque estamos en Cuaresma.

Hay algunas excepciones para las fiestas que se celebran en el rango litúrgico superior de solemnidad, como la Solemnidad de San José, el 19 de marzo, y la Solemnidad de la Anunciación del Señor, el 25 de marzo.

Existen otras como San Patricio pero solo en lugares concretos y no universal.


SABIDURIA DIARIA, 21 MARZO 2025


 (…) dejar de beber o dedicarse a la meditación. Ambas son difíciles; ambas requieren fuerza, más fuerza de la que tenemos simplemente en nuestros propios recursos del ego. Así que tenemos que abrirnos a un Poder Superior y tenemos que abrirnos a la comunidad; tenemos que abrirnos a los demás. Ustedes lo llaman 'compañerismo'; en el mundo de la meditación yo lo llamaría 'comunidad'. La meditación me parece, en ese sentido, una gracia. Algo que es un regalo, algo que es genuinamente gratis, no cuesta nada y no hay negociación sobre la meditación. Encontrar la meditación en la propia vida es una gracia. Es algo inesperado, y encontrar en un momento inesperado, de una manera inesperada, algo que cambia el mundo para ti. Cambia los patrones en los que nosotros, por una razón u otra, debido a nuestros propios errores o por mala suerte o una combinación de los dos, nos hemos metido; rompe esos patrones.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

VIERNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

 Mateo 21.33–46

“La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular”

El sueño ecológico es producir nueva energía al volver a procesar todos los desechos. Todo lo que ha sido descartado o rechazado se reintegra así en la economía de la vida, logrando un sentido de ecuanimidad y equilibrio. Pero esto es tan difícil de hacer en la vida interior como a nivel global.

Siempre que algo se desecha (residuo) o se etiqueta como inútil (rechazado), hay un sentimiento asociado de fracaso, de oportunidad perdida o de estar incompleto. El instinto humano más profundo es el de significado, totalidad, conexión e integración. Nada debería verse como algo separado del todo simplemente porque no puede estarlo. Todos tenemos recuerdos o relaciones que queremos excluir porque no encajan con el modelo deseado de nuestra vida. "No te aferres al pasado" es un buen consejo; pero rechazar el pasado antes de haberlo integrado significa que no puede ser trascendido. Rechazar, reprimir, es simplemente cavar un hoyo más profundo del que se vuelve cada vez más difícil salir. Puede que, en la vejez, olvidemos lo que reprimimos, pero el pasado no nos ha olvidado.

La meditación es la exposición de nuestra persona completa al brillo del presente. Cuanto más fuerte es la luz del ahora, que contiene todo el tiempo y revela la simple unidad de la vida, más ocurre esta integración y posterior trascendencia de forma natural, en su debido tiempo. Muchas personas han experimentado esto en momentos de gracia o crisis, cuando las estructuras del tiempo (pasado, presente, futuro) simplemente se desvanecen y perciben el espectro completo de su historia de vida en un solo instante. La contemplación es siempre contemporánea.

Otra forma en que lo rechazado vuelve (el "retorno de lo reprimido") es darnos cuenta de que el rechazo nunca funciona. Solo nos enreda aún más en aquellos aspectos de un recuerdo que nos desagrada. Eventualmente, regresa (como lo hizo el Jesús rechazado) y se ve de una manera completamente diferente.

Una enfermedad que hace que la vida se sienta fuera de control puede convertirse en una revelación y una bendición. Un niño con discapacidad, visto como un inconveniente, un castigo o una vergüenza, puede ser rechazado de diversas maneras; pero luego los ojos de la familia se abren y ven al niño como un regalo de Dios que los inunda de asombro y gratitud. La piedra rechazada se convierte en la piedra angular.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.


 

jueves

SABIDURIA DIARIA, 20 MARZO 2025


 Me gustaría compartir con ustedes una perspectiva de la meditación que quizás les resulte familiar. La manera más importante de aprender sobre meditación es practicarla juntos. La meditación tiene una dinámica de grupo, al igual que la hay en la recuperación. De hecho, creo que ambas son comparables o complementarias, de forma muy interesante. En un Programa de Doce Pasos, uno está desaprendiendo un hábito, un

hábito profundamente arraigado, condicionado física y químicamente, con formas y patrones psicológicos y fisiológicos muy complejos y fuertes. Así que uno se libera de eso, rompe con un hábito. Al aprender a meditar, uno está aprendiendo a adquirir un buen hábito.


La gracia en el trabajo por Laurence Freeman OSB

JUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

 Lucas 16,19-31


Entre ustedes y nosotros se ha establecido un abismo infranqueable.

Vivimos constantemente con este abismo entre los que tienen y los que no tienen, los sanos y los enfermos, los inteligentes y los torpes, los hermosos y los feos, los delgados y los gordos, los afortunados y los desafortunados. Es lo que entendemos por “el mundo”. Jesús dijo: “A los pobres los tendrán siempre con ustedes” (Mt 26,11). Siempre estaremos lejos de alcanzar una justicia perfecta, porque la vida misma no es justa y, por lo general, sobreviven los más fuertes. La cuestión es cuán profundo y ancho permitimos que sea este abismo. Cuanto más grande, más irreal nos volvemos; cuanto más profundo, más doloroso se hace.

La parábola de hoy nos habla de un hombre rico (cuyo nombre no se menciona) y un hombre pobre, Lázaro. Al morir, el rico sufre el tormento como consecuencia de su falta de compasión, mientras que Lázaro es llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Esto parece justicia simple, pero la sabiduría del Evangelio nunca es simplista. Lázaro no habla; Abrahán es su portavoz. En cambio, el rico sí habla. Primero, clama por algo de alivio, como una de las almas de Dante en el Infierno. Abrahán le responde que ahora el abismo es demasiado grande para cruzarlo. Si no trabajamos ahora para reducir la brecha entre ricos y pobres, esta se ampliará exponencialmente y quedaremos irreparablemente divididos.

Pero, en la sabiduría del Evangelio, el final siempre es un comienzo. El rico le pide a Abrahán que advierta a su familia sobre su destino, el mismo que sufrirán si no cambian su manera de vivir. Aquí hay un cambio de corazón en alguien de corazón endurecido. Es cierto que, hasta ahora, solo le preocupa su propia familia, pero aun así es el comienzo de la compasión, de una preocupación activa por las necesidades de los demás.

Cuando la fuente de la compasión se libera, el abismo humano, el ego, el yo aislado, se reconecta. En la reconexión(que es el significado literal de la palabra religión), sucede la gran sanación. La meditación nos ayuda a crear conexiones. Nos mueve hacia este cambio de corazón. Es nuestro ego el que nos aísla, no la soledad.

Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.