domingo

EL GRUPO HOY. LA REUNIÓN SEMANAL


Donde hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos” (Mt 18, 20).
Jesús el Maestro interior

ANTECEDENTES 

Podemos decir que los antecedentes de los grupos de oración se remontan a los primeros cristianos. Ellos también se reunían en las casas. 
Este reunirse para orar formó la “koinonia” o interacción social y la comunión, marcas que distinguían y fortalecían a la iglesia primitiva.

Es decir, el grupo de meditación es una comunidad de fe muy parecida a la comunidad de los primeros cristianos de la época de San Pablo.



Juan Casiano

Juan Casiano tuvo una enorme influencia en San Benito, y fue quien en el siglo IV introdujo el uso del mantra (palabra sagrada o "fórmula", como la denominaba) en el monasticismo occidental. Él recomendaba que quien quisiera aprender a orar debía tomar una sola frase y simplemente repetirla una y otra vez. Ésta es la mejor manera de arrojar todo tipo de distracciones y bullicios de la mente y llegar a descansar en silencio junto a Dios. (Juan Casiano, Conferencias, X Conferencia, sobre la oración).


Juan Casiano




La enseñanza de Casiano está basada en las palabras de Jesús: "Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Al orar, no hablen mucho... porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan". (Mt. 6, 5-8)

EL GRUPO HOY



Lo esencial del grupo de meditación es compartir el silencio. El silencio sana, libera, nos une a Dios y a los demás. Al estar en contacto con los otros hermanos, despertamos a la verdad más profunda de nuestro ser. La peregrinación a través de la meditación es un viaje difícil y no debemos creer que podemos caminar solos. Necesitamos a los demás. Reconocer esto ya es, de por sí, un acto de profunda humildad.
Las personas que forman un grupo de meditación tienen ideologías, historias de vida, antecedentes educacionales, sociales y religiosos muy distintos, sin embargo, esto no es un obstáculo; están unidas porque son personas que descubrieron su centro común, Cristo, que vive en sus corazones y en el corazón de toda la creación.
El gran legado de la vida y la enseñanza de John Main fue la formación de pequeños grupos semanales de meditación cristiana. Cualquier lugar es apto para orar: una casa, una oficina, una escuela, un hospital, ¡hasta un bar o una plaza!
Tampoco es importante el número de participantes. Lo único importante es la fe y el compromiso de cada uno de los integrantes.


LA REUNIÓN SEMANAL 

La reunión dura aproximadamente una hora. Tiene tres momentos esenciales:

- Un tiempo para la enseñanza: Se lee o se escucha alguna lectura de John Main o Laurence Freeman.
- Media hora de meditación silenciosa.
- Una lectura bíblica y un tiempo para hacer preguntas o compartir algún comentario.

La meditación silenciosa es la parte más importante de la reunión. William Johnston, en El ojo interior del amor dijo: “Por ejemplo, podemos sentarnos en meditación silenciosa y sin palabras. Y en esta situación podemos sentir no sólo el silencio de nuestro propio corazón, sino el silencio de todo el grupo. A veces, tal silencio será casi palpable y él puede unir a las personas más profundamente que cualquier palabra”.


LAS ENSEÑANZAS SIMPLES DE LA MEDITACIÓN CRISTIANA 

¿Qué es la oración?





Una muy antigua definición de la oración la describe como “la elevación del corazón y la mente a Dios”. La mente es la que piensa, cuestiona, planea, es el órgano del conocimiento, de la razón. El corazón es el órgano del amor. La conciencia mental debe correrse para dar lugar a la forma más plena de conocer: la conciencia del corazón. El amor es completo y verdadero conocimiento.

La mayoría de nuestro entrenamiento en la oración está limitado a la mente. Cuando éramos niños nos enseñaron a decir nuestras oraciones, a pedirle a Dios lo que necesitábamos. Pero ésta es sólo una parte del misterio de la oración. La otra parte es la oración del corazón, en donde simplemente somos y estamos con Dios, quien vive en nuestro interior, en el Espíritu Santo que nos ha entregado Jesús. 



La Meditación Cristiana


La meditación, también conocida como oración contemplativa, es la oración del corazón que nos une a Jesús en el Espíritu. La meditación no es algo nuevo en la experiencia cristiana, por el contrario, está arraigada profundamente en nuestra tradición.

Meditar es vivir en la presencia de Dios.

Para ello, es importante que busquemos:

·                  Silencio: Dejando a un lado el mundo del ruido, de las distracciones, de las palabras, de las imágenes, de las preocupaciones, de los sueños y fantasías y, así, poder entrar al silencio de tu corazón, que es donde Dios se manifiesta.
·                  Quietud: Física y mental. Como dice el salmo: “Permanece quieto y sabrás que soy Dios”.
·                  Atención: Necesitas estar atento a la Palabra de Dios en tu vida y, al darle toda tu atención, estarás comprendiendo que el Amor es ser y estar atento al Otro. También aprenderás a vivir en el presente y, por lo tanto, podrás ser parte de la realidad que existe como fuente de toda realidad: la realidad de Dios.
Para llegar al silencio, a la quietud y a la atención, necesitamos utilizar una palabra sagrada, también llamada mantra. Sugerimos la palabra "Maranatha" que significa "Ven, Señor" o "Señor, ven". Es una palabra aramea, el idioma que hablaba Jesús.

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