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OBLATOS BENEDICTINOS DE LA W.C.C.M. (COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA MEDITACIÓN CRISTIANA)

Logo de los Oblatos Benedictinos de la W.C.C.M.


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Si quieres encontrar otros artículos sobre el oblatado benedictino de la WCCM, visita la página web internacional para personas de habla hispana, http://www.meditacioncristiana.net y fíjate en la entrada Oblatos.

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Te invitamos a conocer la revista virtual del Oblatado Benedictino WCCM. Encuentras el número 22 correspondiente a noviembre 2016, traducido al castellano, en la entrada http://www.meditacioncristiana.net/node/841 de la página web http://www.meditacioncristiana.net 

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2º RETIRO DEL OBLATADO BENEDICTINO DE LA COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA MEDITACIÓN CRISTIANA EN ARGENTINA

En Argentina tuvimos nuestro 2º retiro del Oblatado WCCM en el monasterio de hermanas trapenses, a cerca de 350 kms de la ciudad de Buenos Aires., del 28 de abril al 1 de mayo.
Allí meditamos, hicimos Lectio Divina, leímos y comentamos la Regla, seguimos el Oficio Divino y las misas en la capilla y realizamos la ceremonia de Oblación Final de Norberto Ramírez (de Mar del Plata, coordinador de esa zona y miembro del Consejo Nacional) y de Rosa Casco (meditadora en Eldorado, provincia de Misiones, en el límite norte del país) y la entrada al noviciado de Luis Álvarez Díaz, meditador en Capital Federal y esposo de otra novicia (Juana Paez).


Fue un retiro bendecido y esperamos que brinde frutos a la Comunidad de Meditación Cristiana en Argentina y Latinoamérica.
Fíjate en el álbum de la sección Fotos del Facebook argentino www.facebook.com/Comunidaddemeditacioncristianaargentina

El grupo del Oblatado luego de la ceremonia, con el P. Agustín Roberts OCSO, capellán del monasterio
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CAMINO AL OBLATADO
por Elba Rodríguez, de Colombia
Febrero 2017


Elba Rodríguez


Mi conocimiento sobre la espiritualidad Benedictina es relativamente reciente; comencé a explorar sobre los Oblatos en el mes de Septiembre del 2016, un par de meses después de contactarme con WCCM para Hispanoamérica respecto a la disponibilidad o formación de grupos de Meditación Cristiana en Colombia.

El espiral de mi recorrido espiritual abarca varios episodios inesperados entre ellos, y el que más me marcó fue al culminar mis estudios de ingeniería en Bogotá. Viajé en el 2002 a Florida, Estados Unidos, para completar unas prácticas empresariales y continuar estudios de posgrado. Como casi todo inicio en un lugar nuevo, aquella época la viví con mucha incertidumbre, así que comencé a reflexionar y orar por estabilidad y por nuevas amistades. Recuerdo haber visitado el centro católico para estudiantes de la universidad de Florida en Gainesville y preguntar sobre grupos de formación humana y espiritual. Un domingo del mes de Mayo de 2002 asistí a la parroquia de la universidad y al final de la celebración algo me movió a conversar con una de los ministros extraordinarios de la comunión sobre grupos de oración. Le pregunté específicamente si podía recomendar un grupo y esta persona me miró sorprendida y me dijo amablemente que me esperaba al final de la tarde del miércoles siguiente para que la acompañara a ella y a su esposo al grupo al cual asistían. No tenía expectativas, sólo acudí a mi encuentro con el propósito de hacer amistades y sentirme conectada en oración. Para mi sorpresa fui introducida a un grupo de oración contemplativa en la casa de las Hermanas del Cenáculo en Gainesville; así que desde ese día empezó mi peregrinaje en este tipo de oración. Esa tarde habían tal vez ocho personas en la sala de oración sentadas en círculo y el grupo era presidido por la hermana Elizabeth Hillmann, RC. Me sentí muy cómoda con lo que estaba emergiendo. Al final del encuentro salí palpitante de alegría de este lugar porque no solo aprendí sobre oración contemplativa (centrante, meditación cristiana), sino que desde ese día sentí que estaba siendo conducida hacia algo mucho más rico y profundo. Mi compromiso con la práctica de la oración contemplativa diaria fue inmediata; los espacios del miércoles al atardecer y aquellos fines de semana que tenía retiros individuales en silencio, o dirección espiritual, fueron momentos felices de aquella época. Además de otras actividades en las que estaba involucrada, estos tres años fueron agradables, no solo en la parte académica y de diversión, sino también en nutrición espiritual, reflexión, crecimiento, y sobre todo sintiendo el llamado al amor y la compasión de manera incomparable.  

Al culminar mis estudios me mudé a otra ciudad en el noroeste de los Estados Unidos. Mi parte profesional comenzó a absorber la mayor parte del tiempo y fui perdiendo el hábito de crear espacios frecuentes para la contemplación. Perdí el contacto con grupos o comunidades contemplativas que enriquecieran la práctica individual. Pasaron varios años y con ello varias mudanzas a tres países hasta que regresé a Colombia hace dos años. En mi  búsqueda por retomar las prácticas contemplativas y la disciplina de la meditación, y luego de casi 12 años de práctica solitaria, decidí que era hora de retornar a la meditación de manera sostenida y hacerla central en mi vida. También consideré que era tiempo de continuar con el crecimiento espiritual y hacer parte de algo mucho mayor. Así fue que esto me motivó a contactar con WCCM en Argentina.  

A los pocos meses de formar un grupo de meditación cristiana en mi ciudad aún sentía que algo estaba faltando y esto estaba relacionado con un mayor sentido de conexión con WCCM y con la profundización en la práctica. Le pregunté a Marina Müller, mi punto de contacto para la formación de grupos, sobre lo que era el camino del Oblatado con WCCM. La respuesta de Marina me llamó la atención porque describía el nivel práctico y amoroso que significa vivir una vida Benedictina con la WCCM. Reflexioné sobre el legado de John Main y comencé a indagar sobre San Benito. John Main entendía que la experiencia contemplativa crea comunidad y que la meditación nos lleva a una realidad que hace sentido, que da forma y propósito a todo lo que hacemos. Y por su parte, San Benito entendió que existe una forma de vivir que involucra una transformación personal, una manera de hablar, escuchar, actuar y reaccionar que involucra un desplazamiento gentil del bullicio, el parloteo y el orgullo hacia el silencio, la escucha y la humildad. Por lo que llegué a entender que este camino me permitiría una nueva aproximación a Dios y a mí misma desde la estabilidad, la obediencia y la conversión, y así hacia una vida cristiana más plena. Así que el pasado 28 de Enero fui recibida como postulante en una sencilla y especial ceremonia virtual que se llevó a cabo desde casa Meditatio en Londres.

Este tiempo de postulantado es también conocido como un periodo de discernimiento. Una mentora me auxiliará en este proceso donde desarrollé un entendimiento integral sobre la comunidad de Oblatos de la WCCM y empezaré a comprender los ideales cristianos siguiendo la Regla de San Benito.

A medida que me introduzco de manera gradual en la espiritualidad Benedictina, estoy comenzando a reconocer en qué orden estos valores de la Regla están alineados con mis circunstancias actuales. Se requiere de compromiso diario para  habitar el presente, hacer una conexión con la Regla y las Escrituras, estar atenta y abierta a la voluntad de Dios en el Silencio y en las interacciones con los demás.

Dado que estoy en una locación lejana a otras comunidades de oblatos, aprovecho en la medida de lo posible los recursos disponibles, tales como grupos virtuales de meditación de la WCCM, los cuales permiten mayor contacto y  apoyo por parte de otros miembros de la comunidad.

Como postulante me siento conectada a la comunidad de una manera especial, ahora soy parte de una gran familia. He sentido apoyo y motivación por parte de los demás oblatos que transitaron este camino. Para mí es igualmente importante hacer parte del crecimiento de la comunidad y apoyar en las actividades que permitan la diseminación del mensaje de la WCCM. Encuentro un llamado a vivir en equilibrio y coherencia con esta experiencia extraordinaria y la transmisión de las enseñanzas según el espíritu de la WCCM en el contexto de familia, relaciones, hobbies y en otras oportunidades que se presentan a diario.  



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Aniversario del Padre John Main OSB: 
30 de diciembre de 2016 (1926-1982)


La meditación nos lleva a la relación básica de nuestra vida. Lo hace porque nos lleva a la intimidad con Dios que surge de la realidad eterna de su amor y conocimiento de nosotros. En este conocimiento y amor, Dios nos llama a ser. Cada ser humano es una respuesta a la demanda inherente en el amor de Dios y su conocimiento de nosotros. Es el pedido de que lo amemos y lo conozcamos. Sin embargo, sólo podemos conocerlo, no como un objeto de nuestro conocimiento, sino participando en su propio conocimiento de sí mismo, de su vida, su espíritu. De esta manera, somos siempre conducidos de vuelta al punto de partida de nuestro ser, que es su amor y conocimiento de nosotros. Llegamos a conocer y amar a Dios porque le permitimos conocernos y amarnos. Permitimos que su autoconocimiento se convierta en nuestro autoconocimiento. Esta es la alquimia del amor.
(Los Océanos de Dios, en 'Monasterio Sin Paredes' por John Main)


El aniversario de John Main es cada año un período en el que siento su presencia y su ausencia en la misma medida. Hay maravilla y alegría, pero también pérdida y tristeza. El dolor, como todo sufrimiento, no termina hasta que finalmente se transfigure en presencia total. Nuestra fuente y nuestra meta se encuentran en el amor.

La muerte y la vida - la muerte sentida como parte de la vida - juntas forman la paradoja más poderosa de la existencia humana. Juntas son el portal del misterio que el Padre John describe en las luminosas palabras que he tomado de su última carta.

Con el paso del tiempo veo con más claridad cómo él tocó mi vida y también cómo practicaba el desapego que enseñaba. También veo cómo sus palabras, las palabras de las conversaciones y los libros, pero mucho más el espíritu en sus palabras, tocan a la gente de todo el mundo que cada día buscan mayor profundidad, realidad e intimidad en sus vidas.

El regalo del Padre John para nosotros fluyó de su intimidad directa y cada vez más profunda con Cristo en su viaje a Dios en el Espíritu. Siempre que lo escuchaba hablar de la Trinidad sentía la frescura y la inmediatez de su conocimiento de lo que estaba hablando. Era algo que conocía desde dentro, un conocimiento que brotaba del profundo silencio amoroso de su meditación. Y así, habló de ello no sólo como dogma, sino como experiencia.

Hoy reflexionamos sobre su vida y el don de su enseñanza que ha sido llevada por el Espíritu a una comunidad de amor - el tipo de comunidad en la que apasionadamente creía y quería realizar. Él vio que este tipo de comunidad es la Iglesia. Vio que se necesita desesperadamente en nuestro mundo. Y vio que nace y sólo puede sostenerse viviendo en el silencio de donde saca su ser y su hacer.

Hoy será un día de silencio para mí, sabiendo que me siento sostenido en esta comunidad y también la sostengo en mi corazón. Ofrezco estas palabras de John Main para que puedas reflexionar durante el día, tal vez para leer antes o después de tus tiempos de meditación. Espero que te ayuden a ver más claramente en tu silencio lo que John Main vio en el suyo.

Su muerte irrumpió en una nueva vida. El año viejo muere una vez más para que uno nuevo pueda nacer en una esperanza más rica y en un amor más profundo.


       
                                        Laurence Freeman OSB

Traducción: Marina Müller


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MENSAJE DE NOCHEBUENA 2016 DEL P. LAURENCE

Nochebuena 2016

Queridos amigos

Cuando María llevaba a su hijo, ella debió haber pensado "él es yo, pero él no soy yo". A través de nuestro largo camino de fe, al permitir que Cristo se forme en nosotros, pasamos por el mismo tipo de descubrimiento de quiénes somos y quiénes no somos descubriendo quién es él.

Cuando pensamos que tenemos este problema terminado, pronto nos damos cuenta de lo miopes que estábamos. Vivir en la fe significa permitir que el misterio de Cristo en nosotros crezca y nos haga uno con él. "Tú y yo somos una persona indivisa", dijo el Resucitado.

La Navidad comienza en el gran silencio de Dios del cual la Palabra brota de la profundidad del ser de Dios en existencia humana para que todos lo vean y lo toquen. Nuestra respuesta más profunda a este nacimiento eterno en el tiempo es el silencio. El silencio, primero a través de la liberación de imágenes y conceptos, luego en caída libre, nos restaura a este silencio primitivo que es la fuente del amor a través de todas las dimensiones del tiempo y del espacio.

Muchos de nosotros estaremos dando y recibiendo regalos pronto. Recordemos que el regalo inapreciable ya está en nuestro propio ser esperando sólo ser aceptado y desempaquetado. Nuestra meditación en este día del gran Don es más profundamente que nunca un regalo para los demás. Pero recordemos a los muchos que no tienen regalos para compartir, y poca esperanza con la que mirar hacia adelante. Al hacerlo, nos acercaremos a ellos y a aquel que nació en un establo y fue visitado por los pobres pastores antes de que llegaran los reyes.

Y como nuestro regalo de Navidad de algunos políticos ha sido un llamado a hacer más armas de destrucción masiva, proclamemos en confianza por nuestro silencio el poder mayor del gran sanador de la humanidad, Jesús, que es nuestra paz.

En la misa de esta medianoche voy a celebrar, con gran gratitud, a todos nuestros hermanos y hermanas en nuestra bendita comunidad en mi corazón. ¡Feliz Navidad!

Con mucho amor

Laurence


Traducción: Marina Müller

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RETIRO DEL CAMINO DEL OBLATADO WCCM ARGENTINA
MONASTERIO DE LA MADRE DE CRISTO, LA TRAPA FEMENINA,
29 DE ABRIL AL 1 DE MAYO 2016


El Laberinto de Chartres, símbolo del viaje interior

Fuimos ocho participantes: Marina (oblata y coordinadora), Norberto, Juanita, Rosa y Carlos (novicios), Luis, Rosana y Jorge (postulantes).

Llegamos el viernes 29 de madrugada, a tiempo para Laudes a las 6.30 y a continuación misa en la capilla del Monasterio. Nos conmovió la recepción de la Hna. Lucía, hospedera, que a esa hora temprana salió a darnos la bienvenida al bajar del vehículo. Participamos de las horas litúrgicas monásticas en la capilla durante nuestra estadía, que se prolongó hasta la tarde del domingo 1 de mayo. El sábado y el domingo también participamos de la Eucaristía en la capilla e hicimos dos meditaciones diarias durante nuestro encuentro.

El primer día participamos de una charla sobre el capítulo de la pobreza benedictina, del libro Seguir y vivir del P. Roberts, a cargo de Jorge y Rosana, con un rico intercambio grupal sobre el tema.

La lectio divina fue sobre el evangelio del día el viernes 29, Juan 15, 11-17, la hicimos en forma personal. El sábado 30 fue sobre Lucas 24, 36-49, lo cual motivó una rica participación de todos los presentes.

Por la tarde del primer día, realizaron su entrada oficial al postulantado Rosana y Jorge, esto fue seguido por la charla del P. Agustín Roberts sobre los compromisos del oblatado, luego hicimos un  intercambio de comentarios y preguntas al Padre.

El tema de la charla fue cómo vivir los consejos evangélicos en la vida laical. Recordamos la forma de vida de los primeros cristianos, marcada por estos consejos, que son dados a todos según la condición de vida de cada cual. Llamó la atención especialmente la referencia del Padre al compromiso de obediencia, que es en primer lugar a la propia conciencia, si bien es preciso desarrollar una sensibilidad espiritual que no siempre se tiene, por lo cual es nuestra responsabilidad formar una buena conciencia. ¿Cómo formar esa conciencia madura?

Pueden realizarse cursos de catequesis para adultos u otros cursos de formación, puede leerse literatura apropiada a este tema, por ejemplo la declaración 16 de Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, dedicada a la conciencia en la complejidad de la vida moderna, en medio de la cual necesitamos una guía, o leer el libro autobiográfico del Beato Cardenal John Henry Newman, Apologia pro vita sua. Para seguir esta escucha de la propia conciencia, necesitamos tener una buena formación: si uno siente que algo no es bueno, es preciso evitarlo. Pero podemos caer en errores y pedir consejo, antes o después. San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales desarrolló criterios de discernimiento. En general, si “esto me parece bueno” hay paz en el corazón, bienestar y buen ánimo, y la posibilidad de vencer los miedos. La obediencia monástica no es una obediencia absoluta sino una docilidad inteligente, llegando a una madurez de la conciencia y una fidelidad a la comunidad. Todos somos Iglesia… y esta es precisamente la hora del laicado. La doctrina católica es buena, pero no consideraba el tema de la conciencia moral. “El mundo clerical es lento”. Las órdenes y congregaciones religiosas tienen en general una buena formación en teología espiritual. Es importante la llamada pastoral de la escucha, ya que la gente necesita compartir.

Al finalizar el primer y el segundo día realizamos un intercambio sobre el día de retiro y sus frutos.

Desde la tarde del viernes y durante el sábado por la mañana y por la tarde, pudimos conversar individualmente y practicar el sacramento de la reconciliación con el P. Roberts.

Leímos y comentamos la Regla de San Benito correspondiente a los días 30 de abril y 1 de mayo, en la versión comentada de Joan Chittister OSB.

El día sábado y a pesar del frío exterior, realizamos ejercicios de  elongación y respiración en el jardín, conducidos por Juanita.

A continuación realizamos la dinámica del laberinto, recorriéndolo en forma personal cada uno, lentamente de afuera hacia adentro, preguntándonos sobre nuestra vida espiritual y nuestra vocación personal, nuestro compromiso personal y comunitario con ella y con el mundo en la realidad de nuestra vida y nuestro trabajo. Al llegar al centro nos  preguntamos cuál es nuestro centro personal, qué es lo primordial en nuestra vida. Luego intercambiamos lo vivido al realizar esta dinámica, que nos reafirmó en percibir la vida como el recorrido de un laberinto en cuyo centro encontramos a Dios. El centro está siempre presente, por más que nos sintamos caminando en los márgenes. Ese centro que nos atrae, nos convoca a no instalarnos, a salir, a compartir, a estar despiertos. Somos la obra de Dios, “su mejor obra”, somos su templo sagrado. Somos espíritus encarnados, por eso somos atraídos hacia ese centro. Tomamos conciencia de llegar a ser lo que estamos llamados a ser, en un proceso que dura toda nuestra vida.

Nos preguntamos grupalmente: ¿Cómo ha sido tu camino de conversión de vida desde que iniciaste el postulantado hasta ahora? Describilo desde sus comienzos, con los cambios que observaste en vos. Cómo eras antes y cómo sos ahora… Qué comprendiste sobre vos mismo, en qué mejoraste, qué te cuesta mejorar…

El domingo antes de mediodía hicimos un intercambio con todo el grupo sobre los frutos de este retiro, y luego del almuerzo, como actividad final, nos preguntamos: ¿Cuáles son los temas personales que consideras que tenés que seguir trabajando en tu conocimiento de vos mismo y en tu relación con la comunidad? ¿Qué quieres agradecer al Señor, a la Comunidad de Meditación Cristiana de Argentina y al Camino del Oblatado?

La Hermana Lucía, excelente hospedera, participó de una de nuestras meditaciones y de dos de los momentos de intercambio, con alegría de nuestra parte y mucho fruto por sus reflexiones.

El P. Agustín nos honró con su presencia durante el almuerzo final, confraternizando con el grupo.

Agradecemos todo… una experiencia profunda y maravillosa, que fortaleció nuestro camino personal y como comunidad y nos dio alimento para continuar. Experimentamos la realidad del amor, con sensación de alegría sosegada y de paz.

Mucho frío en lo exterior (unos de los días más fríos del año), mucha calidez dentro de la hospedería, y mientras, “sentíamos nuestro corazón arder dentro nuestro” mientras vivíamos esta experiencia, como los discípulos de Emaús…


Marina Müller (oblata, coordinadora)
El grupo almorzando


Con el P. Agustín y la Hna Lucía
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EL OBLATO CONTEMPLATIVO HOY

CONFERENCIA PARA EL SEGUNDO CONGRESO MUNDIAL DE OBLATOS BENEDICTINOS
Roma, 3 de octubre 2009

P. LAURENCE FREEMAN, O.S.B.

A veces me preguntan: ¿por qué convertirse en un Monje Benedictino? Antes de responder, a menudo pienso en ese monje del desierto, que en respuesta a la pregunta "¿Qué es un Monje?", dijo:" Monje es una persona que se pregunta cada día ¿qué es un monje?" Me parece que puedo responder a la pregunta con la misma libertad de diferentes maneras. Aquí, en este momento, el día de hoy, les pregunto: "¿Porqué se convirtieron en Oblatos"?

La Vida Benedictina tiene probablemente la más amplia gama de manifestaciones entre las órdenes religiosas de la Iglesia, desde los Misioneros a los Educadores, y de los Agricultores a los Ermitaños. Como lo ha indicado San Benito, en la parte inicial de la Regla, "hay diferentes tipos de monjes." Aunque dice que los cenobitas son los mejores, pero también dice que toda la regla es sólo "una pequeña regla para principiantes" que se entrenan para la lucha solitaria en el desierto de la soledad. Parece que de alguna manera él ve a la soledad como la meta de la vida monástica. Es sólo la experiencia lo que revela lo que significa la soledad en la vocación individual. La perspectiva multidimensional de la identidad monástica, explica la rica diversidad y la adaptabilidad del carisma benedictino desde hace 1700 años. Todos estos diferentes aspectos de la identidad son también válidos para los Oblatos Benedictinos.

¿Qué es lo que atrae a una persona a convertirse en Oblato? ¿Cómo se vive la oblaciòn en los diversos momentos de sus vidas: como padres jóvenes, en el trabajo, y más tarde en la jubilación? ¿Qué significa ser laico, hoy en un momento de gran crisis en la historia del monacato, cuando muchos monasterios están cerrando o luchan por sobrevivir?

Me gustaría profundizar en algunas de estas cuestiones, bajo el exigente tema de este Congreso, especialmente a través de la comprensión de la contemplación. Tradicionalmente, la Vida Benedictina ha sido vista como una combinación entre la contemplación y la acción. Los Monjes tienen que ganarse la vida. Los Benedictinos no son mendigos. Esto les distingue de los Frailes Franciscanos y de los Monjes Budistas. Por su parte, el mezclar lo activo con la dimensión contemplativa de la vida cristiana ha provocado una gran diversidad de comentarios.

En el tratado de “La Nube del no saber” (The Cloud of Unknowing) está escrito: "Ninguna vida es totalmente contemplativa o plenamente activa". Esto constituye el sentido de lo benedictino. Y tal vez hay un significado más profundo en la unión entre la contemplación y la acción, ya que esto pareciera ser el significado de la parábola de Jesús "cuando se refiere a la “única cosa necesaria” en el episodio de Marta y María.

Jean Leclercq solía decir: "¿Jesús era un Monje? Si eso fuere: ¿No deberíamos de serlo? Y si no, ¿tendríamos el derecho de serlo?” Es una actitud que San Benito ha resuelto con sabiduría de un modo espléndido en su Regla. Tanto el monje como el oblato, viven esta tensión de diferentes maneras a través de su obediencia a la Santa Regla. En una época como la nuestra, llena de conflictos y de confusiones, con las ideas sobre lo que significan la religión y la espiritualidad que cambian continuamente, podremos encontrar en la Sabiduría Benedictina, acumulada a lo largo de muchos siglos y culturas, una fuente de potencial y de valor inmensos que están a nuestra disposición, siempre y cuando estemos dispuestos a crecer en el tiempo. El Monje es como un árbol cerca de un arroyo, establemente enraizado en posición de crecimiento, de ser como un árbol, donde las aves del cielo vienen a descansar, para ser continuamente convertidos.

Recuperando la Dimensión Contemplativa


La búsqueda de una experiencia espiritual en nuestro tiempo, a menudo lleva a la gente a abandonar la Iglesia. Muchos piensan – de modo superficial - que el Cristianismo tiene poco que ofrecer a la rutina, a las normas y al conformismo social. Sin embargo, a menudo los Monasterios constituyen una excepción a este rechazo generalizado de la “religión" en la sociedad de Occidente.

Es quizás por este motivo, que actualmente el Papa solicita a los Monasterios a renovar a Europa para crear la «CIVILIZACIÓN DEL AMOR». El Monaquismo mantiene un auténtico encanto y representa una forma de vivir auténtica y concreta. Lo que sucede de extraordinario en la película "En el Gran Silencio", queda demostrado sin equivocación.

A partir del Concilio Vaticano II se ha puesto en marcha una recuperación generalizada y más profunda de la contemplación de vida, de la fe, de la teología y de la oración de la Iglesia. Ha disminuido significativamente la exclusión secular de la contemplación, seguida de la separación entre la oración y la teología, a partir del siglo XII, y las marcadas "especializaciones" de las Comunidades de Claustro y el recelo con que a menudo se la ha considerado desde el siglo XVI en adelante. Gente de toda condición de vida, de diferentes vocaciones, buscan en su vida la oración contemplativa y la práctica de diversas formas de disciplina que en el pasado fueron vistos como estrictamente “monacales”.

En VITA CONSECRATA, Juan Pablo II hace una clara referencia de este retorno de la Contemplación a la Vida de la Iglesia: Como las Comunidades de Clausura, se establecen como Ciudades en la Cima de un Monte, como Luces sobre el Candelero (Mt 5, 14-15), a pesar de la sencillez de sus vidas, visiblemente, representan el objetivo hacia el cual se dirige toda la Comunidad Eclesial. Como una expresión del Amor más Puro que vale más que cualquier otra cosa, en el trabajo, y en la vida contemplativa desarrollando un efecto extraordinario tanto apostólico como misionero.

Aquí no hay oposición entre contemplación y acción. Desde el Concilio Vaticano II el Papa ha solicitado a las órdenes monásticas que renueven su vida contemplativa para que la compartan con el pueblo de Dios.

Thomas Merton, Bede Griffiths y John Main son tres de las figuras proféticas en este proceso. Pero debemos recordar que su visión profética les ha llevado a ideas y experiencias insólitas e inquietantes.

¿Qué tan Contemplativa es la Vida Benedictina? La respuesta del profeta.

Merton fue abiertamente crítico a la Cultura Monástica, por su falta de contemplación profunda. Él a menudo era más popular fuera del claustro como "Thomas Merton" que dentro de él como el "Padre Luis”.

Griffiths por su parte decidió dejar su Monasterio Inglés e ir a la India, para sumergirse en una experiencia espiritual "para encontrar la otra mitad de su alma".

John Main, a diferencia de los otros dos, se dirigió a una forma específica de oración contemplativa monástica, para los que viven en el mundo, ha sido llevado también a una nueva forma de Comunidad Benedictina, que posteriormente, tomó forma como: “Monasterios sin Paredes", es una nueva forma de vida particular para los Oblatos.

La posibilidad de incluir la Meditación Benedictina en el Oficio y en la Liturgia fue una de las grandes ideas de John Main:

Cada una de nuestras cuatro sesiones de meditación se hacen en Comunidad. Es difícil valorar la importancia de estar juntos tanto Física como Espiritualmente. Cuando se comparte el silencio entre nosotros, se convierte en un acto de fe en la presencia de Dios quien se manifiesta de una manera auténtica. El aprender a meditar juntos es el más grande ejercicio de nuestro amor comunitario. En estos momentos, abrimos con y hacia los demás la parte más preciosa de nosotros mismos, el corazón, donde está nuestro tesoro, es decir nuestra fe en la presencia de Jesús.

Hoy en día, es muy significativo e importante para nosotros, que cada uno de estos tres monjes muy modernos, se hayan quedado en el interior de la institución monástica de la Iglesia. Sin embargo, para conseguir su visión se vieron obligados a desplazarse hacia la periferia. ¿Acaso no es esta una lección para nosotros si tenemos en cuenta la contribución de la Cultura Espiritual Benedictina al mundo? Por su propia naturaleza, el monaquismo es marginal. Da lo máximo cuanto más se encuentra cerca de la periferia. Así se inició precisamente en el desierto, como “Huida del mundo” y de la jerarquía de la Iglesia. Los monjes del desierto tenían miedo a convertirse en sacerdotes. El mismo Benito no era sacerdote, fue muy cauto al presentar el estado clerical en la estructura laica de la comunidad monástica. Hacia el final de la “Edad del Monaquismo” los monjes habían sido asimilados en gran medida por las instituciones de la Iglesia y del estado (Monasterio Sin Muros. cartas espirituales de John Main, Norwich, Canterbury Press).

La más grande flexibilidad espiritual, y la mayor libertad en el propio estado, se encontraban a menudo, en el Oblato y en el hermano laico. Inicialmente, John Main entró en el monasterio y pidió ser un hermano laico. El abad no aceptó su petición, diciendo que esto era imposible, para un profesor universitario.

La debilidad de la fuerza espiritual del monaquismo, parece estar relacionada con haber perdido su marginalidad, y la confusión que se produjo entre la figura del Monje y la del Clero, así como la confusión entre el monasterio y otras instituciones religiosas y seglares. El alto precio que se tuvo que pagar ha sido la profundidad de la experiencia contemplativa. La cultura monástica medieval, es uno de los grandes logros de la civilización occidental. Pero ¿qué tan contemplativa era realmente? Los estudios demuestran que a menudo los grandes monasterios eran como fábricas de oración, mientras que las formas más profundas de vida espiritual, se encontraban con más facilidad en pequeños conventos, o en casas señoriales en los extremos de los límites de las tierras de los monasterios.

Comprender el problema de los elementos que son objeto de la vida Benedictina, nos lleva a mirar cuidadosamente la Regla, lo que contiene y lo que no contiene. Hay muchos elementos de la Regla que nos permiten verla como parte de la Tradición Oriental a partir de la cual se desarrolló. El énfasis de Benito sobre la paz como objetivo de la vida Benedictina, era a menudo reducida a una seguridad local y doméstica, que no es poca cosa en un mundo donde todo se está derrumbando. Pero él la entendía más a la manera de la experiencia del desierto, o sea, en el silencio y la estabilidad del corazón donde nace la contemplación. El hecho de abrir el corazón al propio Abad sólo refleja la relación entre discípulo y maestro en el monacato del desierto. Una época que Benito consideraba como edad de oro.

Hizo hincapié en la necesidad constante de controlar los pensamientos, y la vigilancia del corazón, que son el centro del ascetismo del desierto. Además, el veía el progreso espiritual como peldaños de la humildad. No hay duda de que la Regla está orientada a lograr el estado contemplativo, como un medio de preparar la venida del Reino de los Cielos en el plano interior. ¿Pero que dice Benito específicamente sobre cómo desarrollar y mantener este estado de contemplación? ¿El Opus Dei y la Lectio Divina son suficientes para el monje? Benito mismo parece decir que no, cuando dice que el pleno respeto de la vida monástica no está contenido en las enseñanzas establecidas en la Regla, que él describe como una "Regla para Principiantes”. Y no habla de formas particulares de oración, además del Oficio cotidiano y de la Lectio Divina. La vida de la cual él escribe en la Regla en los primeros 72 capítulos, está dirigida a crear las condiciones óptimas para la contemplación. Pero luego viene el capítulo final que es fundamental. A aquellos que quieran avanzar en la contemplación, él indica sencillamente pero con decisión otras autoridades, especialmente Casiano, cuyas Conferencias había introducido en pequeñas dosis en la formación monástica, habiéndolas establecido como lecturas durante la hora de los alimentos.

La Contemporaneidad y la Contemplación

Estoy convencido de que si los practicantes de la tradición Benedictina, ya sean Monjes u Oblatos, quieren ayudar a aliviar la crisis espiritual y social de nuestro tiempo, de la cual estamos discutiendo en el Congreso, tendremos que examinar más de cerca, cómo se hace oración en la Vida Benedictina.

Benito no habla mucho de la Misa. Probablemente, en su comunidad no era celebrada todos los días. Esto no quiere decir que él no amara o reverenciara la Misa, o que no la considerara una parte esencial y formativa de la vida monástica.

No habla tampoco de un método para la oración contemplativa, aun cuando dice que todas las formas de oración deben ser practicadas de manera contemplativa, es decir, con atención, integridad personal y armonía (la mente y la voz en sintonía con la salmodia). Pero él va más allá de sí mismo y de la Regla, y recomienda los grandes expertos de Vida Interior, en su tradición y en la nuestra, para que obtengamos una enseñanza más profunda, acerca de aquello que él no trata en la Regla.

El tema es tratado con una claridad nueva y de forma radical por el profundo estudioso de la Regla de San Benito y del monacato pre-benedictino, Adalberto de Vogue, en su ensayo De Casiano a John Main. No duda en identificar lo que él define como una "laguna" en la Regla, una laguna, para la cual él ofrece un remedio eficaz, una contribución dada por John Main a la Vida Benedictina Moderna.

El papel de mediador desempeñado por Casiano es interesante en varios aspectos. Ante todo, en la dimensión de la historia, es un buen ejemplo de cómo utilizar un autor pre-benedictino para enriquecer y corregir la tradición post-benedictina.

Como ya lo había hecho Baker - aunque de una manera diferente -, Main regresa a la fuente que es la Regla, para corregir una laguna, que se deje como está, o que sea interpretada de modo imperfecto, por aquellos que la utilizan. John Main se había convertido en monje en los años cincuenta y se le pidió que dejara la forma sencilla de meditación carente de ideas e imágenes que había aprendido en Oriente. En esencia, era la oración por "monólogos", u oración de una sola palabra, que había aprendido y que más tarde se llamaría “El Mantra".

Más tarde, siendo director de la Escuela Benedictina de Washington, en un periodo muy importante de su vida, fue abordado por un estudiante que acaba de regresar de la "Ruta Mística de Oriente", quien le dirigió una pregunta simple pero directa. Le preguntó si en el Monaquismo Cristiano había algo parecido a la práctica de meditación de Oriente. Ayudando al joven en su pregunta muy contemporánea y concreta, John Main recurrió primero a Augustin Baker y luego a Casiano. Un método de oración contemplativo que Benito habría conocido, un método que encontramos en la Tradición Medieval y que se conserva en la Iglesia Ortodoxa, y que se conoce como "la oración del corazón". Esto es lo que él llamaba “meditación cristiana”.

De Vogue ha tomado nota que la forma latina cristiana no ha mantenido una oración parecida a la Oración de Jesús, de la Iglesia de Oriente. Sin embargo, en la fórmula o mantra de Casiano, sí hay una oración parecida, indicada por San Benito, que fue en gran parte olvidada y descuidada por el Monacato Benedictino. La recuperación de tal oración hecha por John Main - según De Vogue – constituye una evolución que tiene un significado profundo para nuestro tiempo. Él encuentra un elemento irónico en la historia monástica: Benito adoptó el mantra de Casiano: "Deus in adiutorium meum intende", "Señor, ven en mi auxilio" al comienzo del Oficio, tal vez para recordarnos lo que nos espera en el Oficio.

El papel de enlace desempeñado por Casiano en este asunto es esencial, en cuanto el Monaquismo Latino no haya producido una frase similar a la Oración de Jesús, y tampoco se haya utilizado un Mantra Cristiano de modo constante. Es raro y también lamentable por lo que sabemos que el "Deus in adiutorium", recomendado por el Abad Isaac no se haya utilizado en Occidente en la forma sugerida por el autor de las Conferencias. No tenemos noticias de una escuela de espiritualidad que la haya adoptado como frase para la oración continua. En lugar de esta práctica incesante y personal indicada como objetivo por Casiano, encontramos solo ejemplos de uso litúrgico o ritual, en la misma Regla de San Benito o en su contemporáneo y coterráneo Casiodoro, o en el Monacato Franco-Céltico del siglo siguiente. Estos testimoniaban el hecho de que el mensaje del Abad Issac haya sido escuchado: el verso por él aconsejado era muy respetado y en él se percibía la riqueza de su significado. Pero no fue usado para la oración continua, perdiéndose de vista el objetivo final que Casiano tenía en mente.

En la décima conferencia del Abad Isaac, Casiano describe detalladamente las razones, la teología y las fases de este modo de orar. La razón es controlar el problema de las distracciones. La Teología es, la de la Pobreza de espíritu, a la cual conduce “cada verso” y a una unión más profunda con Jesús, en la Gloria de su Resurrección. La descripción de las fases ilustra la ascesis fundamental de la vida monástica así como la obtención de su objetivo primario: la pureza del corazón por medio de la cual, se llega a la visión de Dios.

Para John Main, a partir del momento en que descubrió la enseñanza de Casiano, cambió su sentido de la Vida Monástica. Siguió siendo el director por algunos años. Sucesivamente fundó en su Monasterio una Comunidad laica – un prototipo de oblatos - que guió hacia una formación más intensa de noviciado, arraigada en la meditación según la Tradición del Desierto.

Su visión fue profética. Se ha extendido, hasta volverse un “Monasterio sin Paredes”, La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana (WCCM). En los últimos treinta años dentro de esta Comunidad, ha desarrollado un nuevo tipo de Comunidad de Oblatos Benedictinos. Aun más, recientemente, se ha formado y está todavía surgiendo en esta Comunidad la identidad del Oblato Permanente.

Esta identidad permite al Oblato hacer su Oblación Final y al mismo tiempo comprometerse a vivir en una Comunidad establecida de Oblatos por periodos de tres años que pueden también ser renovados.

En el año 2007, la Comunidad Mundial y la Comunidad de los Oblatos de la WCCM han recibido el status canónico a los 25 años del aniversario del fallecimiento de John Main. Su intuición que “la meditación crea Comunidad” ha sido confirmada por el desarrollo de esta Comunidad Global.

¿A qué nivel puede haber unidad entre el monje y el oblato?

John Main ha dicho claramente que esta forma de meditación, la oratio pura u oración pura de los monjes del desierto, no es el único modo de orar, y tampoco la mejor. El daba por hecho de que esta iba a enriquecer la Lectio y la Oración Sacramental, y que nunca las iba a sustituir.

Su contribución al Cristianismo Contemporáneo, ha sido reconocido por el mundo monástico. Para Bede Griffiths, John Main fuè “el mejor guía espiritual de su tiempo”. Para de Vogue, él ha servido de puente entre el mundo cristiano y el no cristiano, así como Casiano lo había hecho entre la Iglesia Latina y la Iglesia Ortodoxa. Pero su enseñanza ha sido practicada, sobre todo fuera del Claustro. Solamente unas pocas Comunidades Monásticas han reconocido, lo que De Vogue ha identificado como una “laguna” y que John Main ha vuelto a introducir en su nueva forma de Comunidad Benedictina: la integración de momentos de meditación silenciosa en los momentos de la Lectio, del Oficio Divino y de la Misa.

El hecho que esto no se de en los Monasterios, no sorprende para nada. Existe una percepción fuertemente arraigada de la Oración del Corazón silenciosa, como “la Oración Personal” del monje, mientras que el Oficio y la Misa constituyen la Oración Colectiva de la Comunidad. Sin embargo, existe una tradición más antigua, que ve a la Oración Comunitaria como la unión de la meditación silenciosa y del Oficio. Es poco probable que esta antigua tradición pueda ser recuperada en las Comunidades Monásticas actuales, donde existen unas prácticas y unas costumbres muy arraigadas. Sin embargo las nuevas manifestaciones de Vida Benedictina - como la de los Oblatos Benedictinos - que tanto John Main como Bede Griffiths vieron que iban a surgir en el Monacato del futuro - están mejor dispuestas a integrar la meditación con el Oficio o la Lectio. Las consideran como complementarias precisamente porque ven en ellas unas diferencias que las distinguen entre sí. 

En este tipo de Comunidad Benedictina, la experiencia de meditar juntos (como son la oración del Oficio y la celebración de la Misa), crea una percepción profunda de la unidad que es propia de la Oración de Cristo. Para Cristo, a este nivel, no hay distinción entre monje y oblato.

El oblato ayer, hoy y mañana

¿Cuáles son los efectos de esta experiencia de unidad, nacida como resultado de la experiencia compartida de la meditación, con respecto al compromiso de la Vida Común, que caracteriza a la Comunidad Benedictina? Este es el verdadero reto, un reto que puede crear notables problemas. Sin embargo, la Regla es eficaz para resolver dificultades como estas. Ha ayudado a muchas generaciones a resolver sus dificultades para adaptarse a los tiempos. En efecto, la Regla enseña cómo personas diferentes y distintas entre sí pueden sin embargo vivir juntos con amor.

Los Monjes pueden sentirse amenazados en su identidad, por tener que compartir la Vida de Comunidad con personas que tienen un compromiso distinto. Por su parte, los Oblatos, podrían no estar dispuestos a ser formalmente monjes, o a convivir con ellos, a pesar de que se amen, y tengan el deseo de vivir una vida monástica. Estas son las clases de retos de identidad, de vocación y de significado que enfrentamos hoy en el monacato. Es un aspecto al cual llamamos “crisis vocacional”.

¿Quiere decir que podemos adaptarnos, o anclarnos hasta la muerte, a las formas antiguas tradicionales? El futuro de la Vida Benedictina, depende de cómo la enfrentemos y cuánto estemos dispuestos a arriesgarnos, en la búsqueda de nuevas formas de vivir tales retos. La Vida Benedictina, no es sobrenatural.

La Regla es muy concreta. Por eso no deberemos sorprendernos, si vemos que las formas de Vida Monástica que no evolucionan y no se adaptan se extinguirán. El voto de la conversatio morum, no ha sido nunca tan relevante y digno de atención como hoy, aun más que el voto de la stabilitas.

En el pasado, el enlace de la vocación del Oblato y del Monje constituía la norma. Su relación era más estrecha y original. Algunos estudiosos afirman que periodos de gran riqueza espiritual en la Vida Monástica, coinciden con una multitud de formas de Oblación. En esa perspectiva histórica de profundidad y de variedad, podemos prever nuevas formas de Vida Benedictina, que evolucionan alrededor de Comunidades de Oblatos. Esta ha sido la gran intuición de Bede Griffiths, por su parte John Main había ya iniciado algunos experimentos con miras a construir nuevas formas de vida que eran sometidas a la Regla y que incluían la meditación comunitaria.

Cuatro veces al dia nosotros meditamos juntos por media hora, el tiempo breve de oración sugerido por la Regla. A cada momento de meditación le sigue la hora apropiada del Oficio Divino. El Oficio, al cual nosotros vemos como una forma comunitaria de Lectio, es nuestro modo de prepararnos para el silencio de la meditación, por medio de una atenta escucha de la Palabra en la Escritura.

El compartir momentos comunitarios para el “trabajo” de la meditación silenciosa, no es algo nuevo en la tradición monástica, pero hoy se da muy raramente. Por medio de su vida en el mundo los Oblatos alientan la recuperación de esta costumbre – la apertura de la gama entera de oración – a través de sus vidas en el mundo. Los Oblatos de la Comunidad Mundial, por ejemplo, han empezado a adoptar la disciplina de meditación dos veces al día, antes de que ellos empiecen su primer año de noviciado. Mientras, aprenden a entrelazar el Oficio y la Lectio en su vida espiritual diaria, nacido en una simbiosis fecunda, en la que la palabra lleva al silencio, y el silencio refuerza la palabra.

Ya en el siglo V, Casiano describe la estrecha relación entre la Lectio y la meditación en su décima Conferencia. Estaba sorprendido de que la oración sin imágenes del Mantra, llevaba a una mayor profundidad de las escrituras. La oración cotidiana equilibrada del Oblato moderno (la Lectio, el Oficio y la Oración del corazón) trae a la luz la tradición entera de la Oblación y su enorme potencial para nuestro tiempo. Esencialmente no importando en donde esté viviendo el Oblato, en el mundo o en una comunidad establecida. Establecido en este equilibrio y disciplina liberadora en su vida diaria, el Oblato pronto llega a ser un testigo y un maestro para los demás, como ocurre para todas las otras formas de discipulado cristiano.

Como observó Augustine Baker en el siglo XVII, se requeriría un replanteamiento de las prioridades de las actividades diarias para aquellos que deseen vivir una vida contemplativa en el mundo. El propuso que se podría evitar salir menos a cenar. Para nosotros se podría decir, pasar menos tiempo viendo la televisión.

Pero, como señalaba Baker mucho tiempo antes del Concilio Vaticano II, el llamado a la contemplación es universal. Recuperar esta dimensión contemplativa del Espíritu Benedictino en la vida del Oblato, es alentador para otras formas de vida monástica que hoy en día se ven sometidas a una fuerte presión. Un redescubrimiento de la Oblación podría salvar y renovar al monaquismo.

Una revisión histórica de la oblatura podría ser muy útil para la reconstrucción de comunidades monásticas. Hemos visto cómo la oblatura se ha mostrado notablemente receptiva a las exigencias espirituales de los tiempos y cómo protege el patrimonio espiritual anterior de la oración monástica. Basta considerar la legítima variedad de roles y funciones que proporcionó a la Familia Cluniacense, a grandes cenobios, a pequeños prioratos y a órdenes de ermitaños.

Habiendo demostrado una gran flexibilidad y una respuesta creativa a las necesidades nacidas de una situación particular interpretada a través de una tradición vital. El Oblato puede vivir toda la vida en comunidades monásticas como mortui mundo (muerto para el mundo), habiéndose ofrecido a sí mismo y sus pertenecías a la comunidad, sin reserva (a plenus oblatus, una persona eccleciastica) o puede enfrentar el reto de vivir “en el mundo”, según los principios de La Regla, en unión y afiliación fraterna con la comunidad monástica.

Esta es la opción que con toda probabilidad gran parte de los Oblatos con el tiempo podrán tomar, permitiendo una diversidad de adaptaciones a las personas y a las situaciones.

Quizás es ahora el momento de considerar otra opción que ha sido recurrente en la historia y tiene mucho que ofrecer a las personas contemporáneas, que se dedican a la oración - la creación de Comunidades Residenciales de Oblatos de San Benito. Que esta comunidad ofrezca y pueda servir a sus compañeros, con un monacato nuevo, a un mundo que anhela la oración silenciosa e intensa. La estructura libre y flexible de la oblatura se adapta bien a una variedad de grandes y maravillosas oportunidades para una vida de intensa meditación y oración cristiana.

Esta estructura constituye una rica herencia y una contribución para una vida de humildad y de sencillez evangélica, meditada y pensada por nuestro Padre San Benito, un hombre de Dios por toda una eternidad.

CONCLUSIONES

La contemplación en la Regla ha sido a menudo poco resaltada, porque parece que Benito se concentra más en los retos y las estructuras de la vida comunitaria, que en el camino espiritual interior. Sin embargo el Oblato y el Monje se enriquecen y se hacen más flexibles en sus respectivas vocaciones cuando se vuelven sensibles al lado místico de la Regla.

La vida de San Benito nos lo muestra como sanador, Padre Espiritual y Místico. En su visión del mundo entero reunido en un solo rayo de luz divina invade las intuiciones terapéuticas del alma humana (sola o en comunidad) que ha hecho de la Regla una obra importante de la Literatura Sapiencial Cristiana. Hay una sola Regla para todas las formas de Vida Benedictina, para los Monjes, las Monjas y los Oblatos que viven en el mundo. No tienen una orientación clerical ni como en la tradición del desierto, no eleva una forma de vocación por encima de las demás. El Monje que se aferra a su estado, para mantenerse distinto de los demás, no es un monje libre. Por otro lado, el Oblato, el cual solo porque no es un Monje, tiene una respuesta menos plena al llamado del discipulado, no es todavía un oblato libre. Lo que cuenta es buscar verdaderamente a Dios.

El espíritu de igualdad y fraternidad, es el resultado de la conciencia contemplativa y de la oración pura. El Oblato se demuestra auténtico a la sensibilidad moderna, y crea un modo contemporáneo y flexible de seguir a Cristo a través de la antigua tradición de la oblación. Si vemos en la Regla la dimensión contemplativa del Evangelio, en cuanto que la Regla establece las bases moderadas y ascéticas hacia el camino interior, entonces podremos imaginar nuevas formas de vida monástica, renovadas para nuestros tiempos a través del regreso a los orígenes. El Oblato podría vivir en el Monasterio o en Comunidades Laicas de Oblatos, que son probablemente más cercanas al tipo de Monasterios que el mismo Benito conocía. El Oblato también podría continuar viviendo en el mundo, de modo más convencional como un amigo, hermano o miembro de una Comunidad Monástica. Independientemente del tipo de compromiso que asuma, el Oblato busca a Dios a través de la oración y del trabajo, teniendo como objetivo propio la búsqueda de la paz.

En nuestra confusión moderna San Benito nos ofrece una comprensión clara y liberadora de la verdadera naturaleza de estos tres elementos espirituales de la vida.

La oración, que significa mucho más que una oración ritual o memorizada. La oración debe alimentar y llevar a la contemplación, debe ser una oración en la cual, como dice Casiano, “toda la riqueza del pensamiento y de la imaginación” son abandonadas.

El trabajo es mucho más que el simple hacer dinero. Es un servicio y una contribución para hacer un mundo más justo, que conscientemente y continuamente espera La Venida Del Reino.

la Paz no es un simple estado mental transitorio, una liberación temporal del estrés y de la ansiedad. La paz es la Mente de Cristo, porque “Él mismo es nuestra paz”.

En sus variadas formas, el Monaquismo, incluyendo una forma renovada de Vida Oblata, tienen una capacidad singular y preciosa de enseñar La Contemplación a un mundo sediento de Espiritualidad.

Otras lecturas:
John Main, Community of love, Medio Media, 2009.
Laurence Freeman, Meditación Cristiana y silencio, Editorial Bonum, 2006 (título original: The selfless self, Ed. Medio Media).
Paul T. Harris, John Main: A Biographical Memoir. Medio Media, 2009.

Sitios web:
World Community for Christian Meditation: http://www.wccm.org/  (en inglés)
Sitio web para Hispanoamérica: http://www.meditacioncristiana.net

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MONÁSTICOS EN EL MUNDO

Cruz de San Benito con querubines
A diferencia de otros líderes religiosos, San Benito escribió solo una regla de vida, no una para varones, otra para mujeres, y otra para laicos y laicas. Escribió una regla que puede ser vivida por varones y mujeres, dentro y fuera del monasterio, como monjes, monjas y gente laica.

La regla de San Benito es eminentemente flexible, permitiendo a cada monasterio encontrar su propio carisma. En “Monásticos en el mundo”, el P. Laurence recuerda a su amigo y maestro, Dom John Main OSB, quien ubicó la tradición de la Meditación Cristiana en el centro de la vida monástica de la comunidad contemplativa que fundó. Antes de su muerte en 1982, John Main pasó sus años maduros como monje benedictino enseñando la práctica de la meditación a cualquiera que deseara aprenderla.

La convicción de John Main era que la indicación de San Pablo de “orar continuamente” no fue hecha solamente para especialistas – monjes y monjas Cistercienses, Benedictinos o Cartujos – sino para todos los creyentes. De esa convicción brotó lo que él llamó “Comunidad de Amor”. Hoy, hay grupos de meditación y centros de meditación alrededor del mundo siguiendo sus enseñanzas. Muchos de esos meditadores han llegado a ser miembros oblatos de la Comunidad.

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LA TRADICIÓN DE LOS OBLATOS BENEDICTINOS, HOY

"La Comunidad de Oblatos es una exploración, hecha en la visión de la Tradición Benedictina, de una forma de vida integrada, espiritual, apropiada para los hombres y las mujeres de hoy”.

1. LA TRADICIÓN DEL MONASTICISMO

El monasticismo es una de las instituciones humanas más antiguas. Testimonia la inextinguible sed del alma humana de despertar a sus orígenes. Los primeros monjes cristianos aparecieron pronto en la historia de la Iglesia como un intento de recobrar la experiencia primordial de la fe. Comenzaron como ermitaños en el Cercano Oriente, florecieron en el desierto egipcio en el siglo IV después de Cristo y luego se propagaron por Europa. La Tradición del Desierto fue llevada al Occidente por Juan Casiano e influyó fuertemente las formas celtas y benedictinas de monasticismo. El primer monasticismo cristiano tenía un fuerte carácter laico y se desarrolló en contraste con el estado clerical. Los monjes eran espíritus libres que buscaban a Dios a través de Cristo, ya fuera en solitario o en comunidad. En el siglo VI San Benito, que no era sacerdote, heredó una diversa serie de formas cristianas monásticas. En su famosa Regla para los monasterios, él simplificó y sintetizó esta tradición, y produjo una visión de la vida que ha inspirado a los cristianos de todos los modos de vida hasta el presente.

2. LA REGLA DE SAN BENITO

Benito comenzó su vida monástica como un joven ermitaño. Más tarde él llegó a ser el padre espiritual de una serie de monasterios para los cuales escribió una corta Regla, que describió como “pequeña regla para principiantes”. Consta de alrededor de 9000 palabras y se ocupa mayormente de los detalles prácticos de la vida comunitaria. Pero la manera en que trata esos detalles permite trascender su tiempo y su cultura. Su pregunta esencial para entrar a la comunidad es: ¿busca el monje verdaderamente a Dios? Los votos de estabilidad, obediencia y conversión de vida se complementan con disciplinas de atención y armonía personal, dirigidas a llevar al monje a la experiencia del amor de Dios. La oración es central para la vida cotidiana y proporciona el marco en el cual se integran los otros dos elementos esenciales: trabajo y Lectio Divina (lectura sagrada).

El espíritu de la Regla es de moderación, tolerancia, respeto, disciplina y la libertad del amor, no es un tratado teológico – para eso, él recomienda a Casiano y a los primeros maestros monásticos -. Pero Benito testimonia una vida espiritual cotidiana y verdaderamente encarnada, que tiene una relevancia universal e intemporal. 

3. OBLATOS

Originalmente oblatos (del latín “oblatus” = ofrecidos) se refería a los niños que los padres ubicaban en el monasterio. Ellos elegirían si permanecer como monjes una vez que llegaran a la edad de la razón. Más adelante, como la institución monástica llegó a ser más formalizada bajo la ley eclesiástica, los oblatos eran miembros residentes de la comunidad que por varias razones no tomaban oficialmente votos vinculantes. Con el tiempo, el término “oblatos” también comprendió a la gente que vivía fuera del monasterio pero que tenía una relación especial con él.

4. JOHN MAIN


P. John Main O.S.B.

John Main fundó una nueva clase de comunidad benedictina basada en la Regla y en la práctica de la meditación tal como fue enseñada en la Tradición del Desierto. Desde sus comienzos, él dio igual valor a las formas de compromiso hechas por monjes o por oblatos. Los oblatos, en su visión, no estaban solamente vinculados a una familia monástica; eran miembros plenamente participantes y contribuyentes. Esto representó un retorno a una antigua tradición y a la vez un nuevo e importante desarrollo.

Hoy la comunidad formada alrededor del mundo a través de la meditación, testimonia la convicción de John Main: “la experiencia contemplativa crea comunidad”. La meditación nos lleva a la esencia de la identidad monástica: la búsqueda resuelta de Dios. Ella naturalmente despierta nuestro sentido de compartir esta búsqueda con otros.

Por supuesto, no todos los meditadores se convierten en oblatos. La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana representa, junto con otros diversos grupos inspirados, una forma contemporánea de vida cristiana contemplativa. John Main creía que la meditación ofrecía un camino para toda la gente, hacia el más profundo misterio de la experiencia cristiana. Su gran contribución fue “el camino del mantra”; una disciplina simple que puede ser practicada por la gente en cualquier estado de vida. Para algunos meditadores las raíces monásticas de esta tradición les ofrece de una manera personal especial un contexto y una visión para su peregrinaje.

5. POR QUÉ LA GENTE SE HACE OBLATA

Practicar la meditación diariamente no significa que uno tenga que hacerse oblato. ¿Por qué entonces algunos meditadores lo hacen? Porque sienten el valor de expresar de una manera visible y humana el sentido de comunidad que ellos sienten con otros que buscan a Dios en este camino. Porque todos nosotros necesitamos apoyo, aliento, inspiración y el desafío de los demás para profundizar nuestro compromiso. Porque el sentido de tradición necesita volverse real en una comunidad viviente, y la tradición benedictina es suficientemente profunda y amplia para brindar hospitalidad a una gama muy amplia de personas. También porque ellos ven que la vida moderna puede estar falta de sentido, focalización espiritual y equilibrio. En la visión benedictina, tal como se ha desarrollado durante 1500 años, ellos ven los elementos de un saludable estilo de vida: un equilibrio y una armonía de cuerpo, mente y espíritu. Un contexto para el estudio de las escrituras y para un pensamiento espiritual que el camino de la meditación alienta naturalmente y lo vuelve una fuente de gozo.

La visión oblata integra las dos formas gemelas de vida monástica, la soledad y la comunidad. Es básico para esta visión la centralidad de la oración – las diferentes formas de oración, que nos conducen a la “oración pura” de simplicidad y unidad tal como es enseñada por la Tradición del Desierto. Esto ofrece un sentido liberador de disciplina espiritual apropiado para el temperamento y estado de vida de cada cual.

6. EL COMPROMISO

Ser oblato/a no es un compromiso legalista. La misma Regla de San Benito es un documento muy flexible que requiere ser interpretado y que ha recibido muy diversas interpretaciones a lo largo de su historia. De la misma manera, la vida de un oblato o una oblata no está atada a una serie de reglamentaciones. La Regla es un criterio, un modo de ver lo correcto en lo torcido. Tener un libro de reglas rígidas no está en el espíritu benedictino de resaltar la virtud básica de la “discreción”.

Los tres votos básicos de la Regla benedictina son principios de vida a los cuales el oblato/la oblata se compromete de corazón y mente:

ESTABILIDAD: esto no significa meramente estabilidad física sino una fidelidad interior a la comunidad a la cual uno se ha unido. Pero esta estabilidad da sentido mediante el compromiso a una estabilidad más profunda del propio ser interior, calma y paz de la mente, y un siempre creciente arraigamiento en el Espíritu.

OBEDIENCIA: todos los grupos requieren una estructura de obediencia aunque fuera informal. Benito enfatiza la importancia de la obediencia y la consulta mutua. Pero la obediencia esencial es aquí la del oído espiritual puesto a tono con la Palabra de Dios, que resuena en todas las gentes y todas las situaciones, y en una rápida respuesta a esta Palabra.

CONVERSIÓN: las experiencias dramáticas de conversión pueden tener su valor, pero su significado está en abrir una nueva fase de vida. Este voto es un compromiso de ser siempre un peregrino, viviendo una continua conversión de la propia forma de vida mediante una siempre más plena armonía con los principios de paz, tolerancia, desinterés y generosidad y el coraje de decir la verdad sobre la injusticia.

Estos principios generales son vividos a partir de caminos personales. Hay, sin embargo, algunos elementos particulares del compromiso oblato que también realzan este significado:

La luz de tu Palabra me ilumina.
"Claridad diurna I",
pintura de Isabel Guerra

- Un compromiso de practicar dos veces al día la meditación en la tradición que John Main ha trasmitido
- Alguna forma o parte del Oficio Divino, como oración matutina y vespertina
- Una corta lectura diaria de la Regla de San Benito
- Frecuente lectura de las Escrituras, Lectio Divina
- Compartir de alguna manera el trabajo de la comunidad para trasmitir la tradición cristiana de meditación

7. COMUNIDAD

Hay muchas formas diferentes de vida monástica y de comunidad. El/la “Monástico/a” de hoy – otro posible término para “Oblato/a” – puede vivir en solitario, en matrimonio o en una de las varias formas de vida compartida con otros. Todas estas formas de vida son posibles en la Comunidad de Oblatos. Reconocemos hoy al mismo tiempo, la necesidad de una pluralidad de formas, y la de un espíritu de experimentación en la medida que esta antigua tradición evoluciona.

El elemento básico de la Comunidad de Oblatos, sin embargo, es la “celda”. Esta palabra tiene una larga tradición monástica que se refiere originalmente al cuarto del monje. Entre nosotros es utilizado para describir la presencia, no solamente el espacio físico. Por lo tanto, una celda oblata puede existir donde hay solo un oblato viviendo en soledad con escaso contacto con otros oblatos. Se refiere también, más comúnmente, a un grupo de oblatos viviendo cerca unos de otros. Esta celda (célula/grupo de oblatos) se pondrá de acuerdo para encontrarse con regularidad, para meditar, compartir la Palabra y considerar sus maneras de compartir la tarea de la comunidad más amplia.

Hay también un boletín y ocasiones como retiros, el Seminario John Main y otros eventos en la comunidad de meditación, de los cuales los oblatos pueden participar y así compartir la fuerza de su vínculo común.

8. ENTRANDO A LA COMUNIDAD

Como describe la Regla, entrar a una comunidad es un proceso y requiere discernimiento. Esto no es porque la comunidad sea ninguna clase de elite, sino porque el total beneficio de ingresar demanda la comprensión más clara posible de las razones personales y del llamado al cual la persona está respondiendo.

El primer paso es entrar en contacto con un oblato/a o una celda y expresar interés. Luego puede comenzar un periodo de Postulantado, para lo cual hay una ceremonia muy sencilla. Durante este periodo, de alrededor de seis meses, el/la postulante se beneficiaría de concurrir a los encuentros de la celda y otros eventos en los cuales se encuentran los meditadores. (Los encuentros de la celda no son nunca “cerrados”). La persona puede incluso usar este periodo para desarrollar una clara comprensión acerca de lo que es y lo que no es la comunidad de oblatos. Una lectura del libro de John Main “Community of Love” sería una ayuda en esta etapa, junto con una lectura inicial de la Regla de San Benito.

El segundo paso es el comienzo del Noviciado Oblato, en lo posible, con una breve ceremonia de bienvenida y oración para pedir fecundidad para este paso. El noviciado oblato dura un año y puede ser extendido. Durante este tiempo, el novicio/la novicia comienza un estudio de la Regla, la tradición benedictina y la enseñanza de John Main y otros maestros de la tradición cristiana contemplativa. Aunque este año formativo no es primordialmente acerca de lectura, es importante asignar tiempo para esta tarea. La verdadera formación es la profundización de la toma de conciencia que tiene lugar en la medida en que la persona continúa meditando diariamente con un tranquilo sentido de la comunidad de meditadores, cercana y lejana.

La tercera etapa es la Oblación Final que es realizada en el momento del viaje espiritual personal en que pueda expresar el paso al interior de una comunidad y una tradición viviente. No es un paso que tendría que apresurarse, y debería tener un periodo de discernimiento, como en un retiro, durante el cual la persona pueda reflexionar sobre el significado de los “votos” benedictinos tal como puedan aplicarse a las circunstancias particulares de su vida.

9.
 LA FORMA DE LA OBLACIÓN

La Oblación es hecha a y en la comunidad. El contexto es la Comunidad de Meditadores Cristianos, un monasterio sin paredes: la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, W.C.C.M. (World Community for Christian Meditation).


SÍNTESIS

La Meditación trata sobre un viaje al Centro – el centro personal de cada uno y el Centro, que es Dios. La Meditación Cristiana es el viaje espiritual al interior de este centro, mediante llegar a estar centrado en el corazón y la mente de Cristo en un camino de silencio, simplicidad y quietud.

Convertirse en oblato/a en esta comunidad es un consentimiento y un compromiso de recentrar la propia vida y la propia atención en este misterio de Cristo y de Dios. Es un camino, entre otros, en el cual este viaje humano universal adquiere sentido y focalización, y se enriquece, tanto para el bien de otros como de uno mismo, con alegría y paz.

Laurence Freeman, OSB

Coordinadora de los Oblatos Benedictinos de la WCCM - Eileen Dutt 
Correo Electrónico: eduttobl@btinternet.com 

Tradujo Marina Müller

           
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CONVERTIRSE EN OBLATO BENEDICTINO DE LA WCCM

Algunas congregaciones y órdenes religiosas tienen una regla de vida para las mujeres y los hombres que se comprometen con votos solemnes, y una regla diferente para los laicos y laicas que se asocian con ese fin. La Regla de San Benito es una regla de vida que puede ser vivida por cualquier persona.

La Comunidad Mundial de Meditación Cristiana (WCCM) está compuesta por monjes, monjas, sacerdotes, religiosas, laicos y laicas que están comprometidos con la práctica diaria de la meditación cristiana, enseñada por el monje benedictino reciente, P. John Main O.S.B. (que vivió de1926 hasta 1982). La WCCM (World Community for Christian Meditation, o sea, Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana) creció de la semilla plantada por John Main.

Los oblatos benedictinos de la Comunidad Mundial de Meditación Cristiana forman una especie de monasterio sin paredes, una forma de comunidad contemplativa acorde a la naturaleza del mundo en que vivimos hoy en día. Sin embargo, esta comunidad está íntimamente ligada con la tradicional forma de la vida benedictina, en particular la vida de las comunidades en la Congregación Olivetana. Un retiro internacional se celebra anualmente en Monte Oliveto. El Padre Laurence es un monje del Monasterio de Cristo Rey, Cockfosters, Londres, perteneciente a la Congregación Olivetana.

El Padre Laurence Freeman OSB, quien co-fundó la comunidad de Montreal con John Main, es el Director y Guía Espiritual de la WCCM. Desde su Monasterio de Cristo Rey en Londres, viaja por el mundo dando retiros, conferencias y seminarios sobre la tradición y la práctica de la meditación cristiana.

Desde el principio, la gente de fuera de la comunidad monástica llegó al monasterio pidiendo ser miembros oblatos. Esto significaba que iban a seguir la Regla de San Benito, meditar dos veces al día durante el resto de sus vidas, y seguir el camino de Cristo lo mejor que pudieran.

Una parte central de la visión del P. John fue que las comunidades monásticas contemporáneas serían "Comunidades de Amor" donde todo el mundo puede contribuir como pudieran mediante un compromiso cada vez más profundo, de acuerdo con su propia vida: como monjes y monjas con voto solemne, o como oblatos, huéspedes o visitantes.

POSTULANTADO

El primer paso para convertirse en un oblato de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana es familiarizarse con las enseñanzas de John Main. Después de haber estado meditando todos los días durante varios meses, se puede sentir atraído/a por convertirse en un miembro de la comunidad oblata. Muchos libros de John Main, "Community of Love" y "Monastery without Walls", son útiles para discernir si la ofrenda es adecuada para ellos.

Idealmente, el postulantado se inicia después de hablar con el Padre Laurence o, en su lugar, con un contacto adecuado de los oblatos en su región. (Puede seleccionar para ello en el repertorio internacional de las páginas web, la sección correspondiente a los oblatos.) El Padre Laurence frecuentemente visita los centros espirituales de todo el mundo, y muchas personas viajan para encontrarse con él para discutir su oblación, si no pueden visitar el Centro de Londres.

Para aquellos que viven en zonas periféricas o que no pueden viajar (salir de casa, del hospital, la cárcel, etc), existe la posibilidad de encontrar oblatos a través de las páginas web en la sección Oblatos de la Comunidad. Si no puedes encontrar a alguien, por favor ponte en contacto con Gregory Ryan por E-mail (gjryan@wccm.org) indicando tu intención y él hará todo lo posible para ayudarte a encontrar un oblato u oblata cerca de donde resides para servir como mentor. Greg es el Coordinador de los Oblatos de la WCCM en los Estados Unidos y se encarga de las páginas web de los Oblatos. Iniciarás un postulantado de seis meses durante los cuales te comprometes, sobre todo, a los períodos de dos veces al día de la meditación, así como a la lectura de las Sagradas Escrituras y la Regla de San Benito. También iniciarías un estudio serio de las enseñanzas de John Main. El contacto mensual con tu mentor es muy recomendable.

NOVICIADO

Después del postulantado de seis meses, comienza el noviciado de los Oblatos. Esto indica un firme compromiso con la práctica diaria y las aplicaciones prácticas de la Regla de San Benito en tu vida. Enviarás una petición escrita que indica tus intenciones al padre Laurence (y por correo electrónico a Greg) indicando tu intención. El noviciado dura doce meses. Al final de la etapa que te gustaría hacer la oblación final, de nuevo contactas con el Padre Laurence y con Greg. Contactos mensuales con tu mentor ayudan a construir un sentido de comunidad, al igual que el diálogo frecuente con los oblatos locales.

OBLACIÓN

Es mejor que la oblación final tenga lugar con el Padre Laurence en un lugar conveniente, lo más probable, mientras él está en tu región para un retiro. Por lo general, otros oblatos están presentes para ofrecer apoyo a la bienvenida del uno al otro.

Esperamos que estas páginas web sean útiles para tu viaje espiritual.

COORDINADORES DE LOS OBLATOS BENEDICTINOS DE LA W.C.C.M. EN TODO EL MUNDO

Para empezar a explorar tu interés en convertirte en oblato u oblata de la Comunidad Mundial, lo mejor es reunirte personalmente con un oblato para discutir el proceso y decidir si es lo mejor para ti. Pregunta a tu coordinador local o regional sobre oblatos en la región. Si es necesario, puedes comunicarte con uno de los siguientes, que te pondrán en contacto con alguien.

Coordinadora Internacional:
 Eileen Dutt, Correo Electrónico:
eduttobl@btinternet.com 
Australia: Trish Panton, Editora, Boletín Via vitae. Correo electrónico: pantonamdg@ozemail.com.au
Brasil: Carlos Siqueira - Correo electrónico: wccm@uol.com.br
Canadá: Hilda Escarcha OSB - Correo electrónico: stbens@mts.net
Irlanda:
Cork: Sor Margaret Collier, de Grove Prado, Blackrock, Cork, Irlanda
Dublín: Eilish Tennent - Correo electrónico: e.tennent@st-vincents.ie
Nueva Zelanda: Stan Martin - Correo electrónico: stanman@xtra.co.nz
Reino Unido: Rita McKenna - Correo electrónico: akarita1@hotmail.com
Estados Unidos: Gregory Ryan - Correo electrónico: GJRyan@optonline.net
Argentina: Marina Müller - meditacion.cristiana.grupos@gmail.com

O bien comunícate con el Centro Internacional:

Correo electrónico: mail@wccm.org

Los nuevos Oblatos deben enviar información de contacto a Eileen Dutt, quien los remitirá al coordinador nacional competente.

Centro Internacional de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana

St. Mark’s, Myddelton Square,
Londres 1XX EC1R
Inglaterra, Reino Unido

Oficina Internacional:
+44 20 7278 2070
Correo electrónico: welcome@wccm.org

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15 de febrero 2015: ENTRADA AL NOVICIADO DE LA OBLACIÓN BENEDICTINA DE TRES MEDITADORES ARGENTINOS, LÍDERES DE GRUPOS DE M.C. E INTEGRANTES DEL CONSEJO NACIONAL DE LA WCCM

Asistentes a la ceremonia

Los novicios con la coordinadora

Un importante acontecimiento para la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana en Argentina: en esta fecha entran al noviciado Juana Paez, Norberto Ramírez y Carlos Juarez.

Fue un día en que realizamos el 16º encuentro del camino del oblatado benedictino de la WCCM en Argentina.

El encuentro se realizó en la ciudad de Buenos Aires, compartiendo dos momentos de meditación cristiana, y poniendo en común las reflexiones sobre este camino espiritual en respuesta a estas preguntas: 

¿Qué aprendimos en el tiempo transcurrido desde que lo transitamos? ¿Qué aprendí sobre mí misma, o mí mismo? ¿Qué aprendí en mi relación con los demás? ¿Qué necesito profundizar en mi autoconocimiento y en mi relación con la comunidad de Oblatado y de M.C.?

Realizamos la lectura reflexiva de un extracto del prólogo de la Regla de San Benito, que posteriormente leímos durante la ceremonia de entrada al noviciado.

También realizamos una lectura reflexiva sobre un breve texto del libro Comunidad de Amor del P. John Main OSB.

En la Ceremonia de entrada al Noviciado estuvieron presentes Enrique Pavan (Coordinador Nacional de la WCCM), Marina Müller (Coordinadora de Oblatos y de la Escuela de Meditación), Juana Paez (líder de grupo, integra el Consejo Nacional), Norberto Ramírez (líder de grupo, Consejo Nacional), Carlos Juarez (líder de grupo, Consejo Nacional), Silvia Angelini (líder de grupo, integrante del Consejo Nacional), Azucena Giménez, meditadora y postulante; Rosa Casco, meditadora y postulante; Luis Álvarez, esposo de Juana Paez; Silvia, Fernando, Ofelia y María Luisa, amigos de los participantes. 

Al finalizar compartimos con alegría un refrigerio.

Demos gracias a Dios por este encuentro que representa un crecimiento en la pequeña comunidad y una bendición en nuestras vidas.

Marina Müller
Coordinadora del Oblatado y de la Escuela de Meditación

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SALUDOS DEL P. LAURENCE FREEMAN A LA COMUNIDAD DE OBLATOS BENEDICTINOS Y POSTULANTES EN EL DÍA DE SAN BENITO

11 de julio 2014

Queridos amigos en San Benito:

La Regla es uno de los grandes textos de la sabiduría del mundo, a pesar de que por lo general oculta su sabiduría en términos muy simples y domésticos. Puede parecer extraño que la sabiduría fluye a través de las instrucciones sobre el calzado y la ropa, la acogida a los huéspedes o tener una variedad de comida. Hay poca teología sublime explícita en la Regla, aun cuando se nos recuerda que seguimos este camino, porque hemos sido llamados personalmente para sacarnos de la multitud anónima con el fin de abrir los ojos a la luz divinizadora.

Sin embargo, eso es precisamente la duradera influencia y relevancia personal de la Regla - que conecta nuestra vida y los problemas de todos los días a una perspectiva mayor - a la presencia real de Cristo que está en cada encuentro y en cada momento, ya que es en nuestro ser más profundo.

La vida a veces puede parecernos molesta por caer por debajo de nuestras expectativas. Les escribo desde Bere Island, donde llegué a pasar solo algunos días en silencio. (Celebramos la fiesta el domingo en la comunidad en Londres). En el primer día aquí el suministro de agua a la casa se ​​agotó. Tuve que pasar mucho tiempo ocupándome del problema. Pero fue una buena lección para cavar en el suelo donde está enterrado el manantial que alimenta mi casa y después encontrar que el problema es una fuente que tiene filtraciones. Era mi trabajo manual diario - y por unos días por venir. Lo que parecía una irritación se convirtió en una enseñanza llena de alusiones bíblicas.

San Benito vio que la vida diaria es en sí misma una lectio divina y nuestra inmersión en la Sagrada Escritura ofrece un lenguaje y simbolismo para encontrar su significado y aceptar sus lecciones. Todo lo que necesitamos hacer es mantener el marco de las horas a través de lo áspero y lo suave - nuestra oración a horas regulares - y nunca desesperar de la misericordia de Dios.

De esa manera 'no anteponemos nada al amor de Cristo´ aún cuando tratamos con los quehaceres de cada día.

En la fiesta de hoy vamos a unirnos en el don de este camino al que cada uno hemos sido llamados y que nos enseña cómo realmente buscar a Dios en el más pequeño tanto como el más grande acontecimiento de nuestras vidas.

Con mucho amor

Laurence

Laurence Freeman OSB
Meditatio House
32 Hamilton Road,
London W5 2EH, UK www.wccm.org
                                                           
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7º día de celda para postulantes y aspirantes al oblatado, 13 de octubre 2013

Iniciamos comentando sobre algunos detalles del retiro de silencio con el P. Laurence Freeman OSB que se aproxima. Escuchamos unas breves palabras enviadas por Marina desde Londres, sobre el camino  del Oblatado, a partir de su reunión con Trish Panton, coordinadora mundial de los Oblatos Benedictinos de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana.

Meditamos, e hicimos Lectio Divina de Lucas 5, 1-11 individual y compartida. En el compartir se dijo:

Azucena: Me llega mucho la respuesta de Simón. “En tu palabra echaré las redes”, la entrega incondicional de Simón. “Aléjate de mí Señor que soy un pecador”. El temor del hombre. Sin embargo Jesús llama a pescadores. Ellos no tenían mucho pero sí su trabajo, su familia. Me gusta mucho este pasaje en el cual Jesús se hace un invitado en la barca pero no se niega a prestarle servicio. Él busca hombres que quieran ser apóstoles. Los milagros de Jesús enseñan; Pedro y su obediencia. Los apóstoles actúan confiados en las  órdenes de Jesús y no en sus propias fuerzas.

Rocío: Muy fuerte me resuena ´mar adentro´ y ´dejándolo todo´ por la resonancia en mi vida y por el camino de discernimiento y de la meditación. Como en la lectura de John Main, consagrarlo todo. En la meditación no vemos sólo lo que flota alrededor sino lo que sostiene adentro. Ir mar adentro, me imagino un barco que se va a las profundidades, me ayuda a verlo como el mar que va hacia lo más profundo. Dejar de lado los pensamientos en la superficie, dejar las preocupaciones de lado e ir hacia el mar adentro de mi profundidad.

Norberto: Pedí al Señor tener luz en el discernimiento y está llegando. Jesús nos está llamando. Me llama la atención que Jesús me llama y la fe de Pedro, “si vos me llamás, estoy”. De joven al escuchar por primera vez las palabras ´Mar adentro´ me llegaron mucho y causaron un gran impacto.

Noelia: Me resuena “En tu palabra echaré las redes” y ´haciendolo así´ pescaron gran cantidad. El ´asombro´ se apoderó de ellos. Desde ahora eran pescadores de ´hombres´. ´Dejaron todo´, para seguirlo.

Carlos: El relato de Lucas siempre me impresionó por su simbología. La barca simboliza la Iglesia. Jesús elige la barca de Pedro. La multitud lo apretaba tanto… Uno termina escuchando el ruido en medio del tumulto, entonces hace falta separarse un poco para reflexionar y luego hablar. También me llama la atención el hecho de que confiando en Jesús vuelven a tirar las redes a pesar de que no había pesca antes. En la barca tiene que estar Jesús, sin Él no tiene sentido la barca de la Iglesia. La confianza en Él es importante y nada se romperá aunque amenace romperse.

Juanita: El disparador para mí fue bogar mar adentro y echar las redes para pescar. Me resuena esta frase y en este camino de discernimiento pido estar siempre abierta para poder saber lo que el Señor quiere de mí.  Pido poder oírlo y poder ir a la acción, poder volcar estando con el otro. Confiar en lo que escucho en mi corazón. La confianza en la Palabra de Dios y el poder accionar.

Luego almorzamos en un compartir muy ameno en el cual se comentaron distintas iniciativas que se están llevando a cabo en Mar del Plata por obra del Espíritu. La meditación con adictos, un muy buen trabajo de Norberto Ramirez y su grupo de meditación, en el cual colabora Rocío Alvarez. Además, de las reuniones inter-espirituales que se realizaron con Brahma Kumaris especialmente en oración por la paz. Se compartió sobre el encuentro para personas interesadas en conocer y experimentar la meditación, realizado ayer en el taller de Juanita Paez, del cual los participantes se fueron muy entusiasmados y con ganas de volver. Por su parte Azucena ha iniciado un pequeño grupo junto con su hija Conni y otros meditadores, el cual queda en manos del Señor, que siga creciendo y expandiéndose. Se comentó también la idea de comenzar a ofrecer meditación on-line en Argentina pensando además en la posibilidad de extenderlo a Hispanoamérica, con Noelia, Rocío y Carlos.

Meditamos nuevamente y luego reflexionamos sobre la Regla de San Benito: Cap 7 - De la Humildad.

Azucena: Llegué a desmenuzar con más luz la frase: por la exaltación se baja y por la humildad se sube. Viví algo más de lo que había leído y pensé en lo que dice San Benito: Dios no está fuera nuestro para que tropecemos con él. La humildad radica en saber quiénes somos. No es la perfección la que nos lleva a Dios sino la perseverancia. Si Dios es mi centro y mi fin entonces debo seguir Su voluntad. La reconozco cuando me encuentro con él. La humildad me pone frente a todas nuestras luchas, especialmente las de poder. Pero una vez que las enfrentamos ya no hay límites para nuestro crecimiento. El grado de humildad requiere una madurez interna. Se requiere humildad para encontrar a Dios donde se espera encontrarlo.

Juanita: Del Salmo 13, me mueve a preguntarme qué estuve haciendo hasta ahora, nada muy terrenal, no que el hombre me tenga en cuenta. Sino estar más cerca de Dios y sentir que realmente puedo estar ahí, sentir Su presencia constantemente. La escala de Jacob me daba miedo cuando era niña, subir a una escalera sin fin, pero ahora lo representé más como una escalera caracol que me da seguridad porque lo pongo a Cristo en el centro. Voy por la escalera lentamente y Él me acompaña de la mano.

Carlos: Este pasaje de la Regla me invita a moderarme un poco, serenarme un poco más. Me llevó un tiempo aceptar que mi trabajo espiritual es a través de mi familia, de mi trabajo, ser un buen comerciante, hablar con los clientes, darles un plus. Estoy muy entusiasmado con la Comunidad. El hecho de ´pertenecer´ es una satisfacción muy grande. Es un chiche para mí. Todos los días leo la sabiduría diaria de John Main. Pero necesito practicar la humildad.

Rocío: Me lleva a hacer preguntas. Necesito preguntarle mucho a Dios en cuanto a estos temas, tengo que cambiar muchos esquemas mentales en cuanto a las definiciones de este texto. ¿Qué es exaltar? ¿Qué es humillarse? Me vienen muchas preguntas y a medida que Dios me vaya dando las respuestas, irá enseñándome qué me está diciendo.

Norberto: Me daba cuenta que siempre de por medio está el ego que disfraza las cosas. ¿Quiénes somos? ¿Para qué vinimos? Me han resonado estas preguntas.

Noelia: En nuestra época hay algo del pasado que precisa ser redescubierto, la preservación del globo en el siglo XXI lo necesita: es el compromiso con la humildad. Aunque en siglos anteriores se haya confundido el concepto con falta de autoestima. No hay madurez espiritual que pueda alcanzarse con independencia de la conciencia del papel de Dios en nuestro desarrollo. De no ser así, nos encontraremos apartados del alimento. La escala es la integración del cuerpo y el alma. El uno sin la otra no funciona. El dualismo es una patraña. En la vida espiritual los objetivos y los valores son distintos de los que nos enseña el mundo: triunfar, poseer, consumir, controlar. Estas no son las actitudes dominantes en la vida espiritual y ésta es la base de la revolución social en el mundo moderno.

Leímos previamente el capítulo de John Main del libro Comunidad de Amor: “Consagrando Todo”, traducido por Noelia. Y compartimos la síntesis de lo que nos ha tocado de este capítulo:

Azucena: Cada vez que lo leía encontraba algo más. Tengo que seguir madurándolo desde la meditación. Me llamó lo que él entendía sus limitaciones y sus fallas. Lo que importan no son los grandes gestos religiosos. Vayan sobriamente. Necesitan ser serios y no solemnes. Entendemos que el adorar a Dios y la búsqueda por vivir en lo fundamental de la realidad que es Dios; los pequeños actos vividos con fe y amor.

Todo tiene un punto en común con mi vida personal. Las personas notan cambios en mí. Este camino a mí me dio una tranquilidad interior que nunca había tenido. La meditación me sanó. La meditación sana y da paz.

Rocío: ¿Cómo vivir la vida monástica sin paredes en el mundo? Esto me lo pregunto. En el trabajo pedí cambiar el horario para poder hacer la meditación de la mañana.

Que seamos fieles en lo que nos toca en cada momento. En esto nos ayuda la humildad. Abrazarlo sin expectativas.  
¿Qué buscamos? ¿la autoperfección? Lo único que nosotros ponemos es la disponibilidad.

Carlos: Todo el texto es fantástico. Focalicé en el final donde habla del compromiso del oblato, la meditación y la búsqueda de Dios en sus corazones. Para mí esto es un resumen de cómo uno vive todos los días este camino.

Juanita: La confirmación que siento dentro es la que todos nosotros sentimos: no buscamos ser profesores espirituales, sino tener todo junto rodeado del amor divino. Siempre lo tuve presente en mi vida. Me da mucha paz confirmarlo con otras personas y el permitir que Dios esté presente a través de uno. Trabajo con personas con todo tipo de problemas, psicológicos, espirituales, etc, que a veces quieren verte como un dios. Y nosotros sólo podemos atenderlos como instrumento, de una manera muy simple. Esta lectura me confirma el camino. Confío en la enseñanza de Dios, teniendo la presencia de Cristo como maestro.

Norberto: Me impactó que lo que más importa es la calidad de tu amor. Además que John Main dice de no leer tantos libros.

Noelia: Me gusta todo el texto. Y especialmente: lo que importa no son los grandes gestos religiosos. Lo que las personas religiosas necesitan entender es que necesitan ser serios, no solemnes. Concuerdo totalmente con John Main: es un grave error leer demasiados libros sobre oración o vida espiritua... Es mucho mejor (y aprendemos esto cada vez más) dedicar nuestro tiempo a la meditación... El llamado no es a ser expertos sobre libros de espiritualidad. El llamado es a la simple fidelidad. Que nada se anteponga al trabajo de Dios: ni siquiera la teoría sobre el trabajo de Dios. Si queremos preguntarnos: ¿estoy progresando? Hay una sola manera: por la calidad de amor que llevamos a nuestras relaciones. El compromiso es con la meditación y con la búsqueda de Dios en los propios corazones. Meditar por la mañana y regresar por la tarde. Esto es a lo que se comprometen: hacer sagrada cada una de las partes de su vida, por estar concientes de todo lo que hacen durante todo el día.


Finalizamos este día de celda con una meditación final y el rezo de Vísperas.

Participantes del 7º Día de celda, 13 de octubre 2013, ciudad de Buenos Aires

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11 de julio 2013

Muy queridos Amigos en San Benito

Al comienzo de cada día los miembros Oblatos  de la Casa de la Comunidad Meditatio en Londres se reúnen para compartir la sección del día de la regla. La casa se ejecuta en el espíritu de la Regla, recibir a los huéspedes, compartiendo la carga de trabajo de una manera ordenada y todos en la casa, incluyendo los que trabajan en la Oficina Internacional en la planta superior, y, por la mañana, al mediodía y por la noche, dejan de hacer lo que están haciendo y van al oratorio para el oficio divino y la meditación.

Nuestro intercambio sobre la Regla correspondiente al día suele ser sincero y profundo. La gente se abre a los demás y a sí mismos con la clave de la sabiduría, la bondad y la comprensión de sí mismos que la regla rara vez deja de ofrecer. Es obvio de esta manera cómo incluso disposiciones aparentemente menores de San Benito tienen un poder sutil para que todos los detalles de nuestras vidas sean significativos y para ayudarnos a entender lo que realmente orar continuamente podría significar en la práctica.

Para cada oblato en la Comunidad Mundial, la Regla debe de esta manera ser una guía cada vez más familiar para la vida tal como la vivimos a todos los niveles, internos y externos - cómo hacer frente a nuestras faltas propias y ajenas y cómo podemos convertir los problemas en oportunidades para recibir la "luz divinizante ' de la Palabra a la que toda nuestra vida se convierte en una obediencia cada vez mayor.

En esta fiesta de San Benito les envío mi amor y gratitud por el testimonio que la comunidad oblata está haciendo acerca de la posibilidad de vivir una vida equilibrada, centrada y tranquila, incluso en medio de la tensión y la velocidad actual. Por la participación en la vida y obra de la Comunidad Mundial, a través de compartir el don de la meditación con los demás, nuestros oblatos también hacer visible en toda la comunidad la influencia esencial de San Benito en nuestra misión.

La comunidad de la Casa Meditatio y yo estaremos celebrando la fiesta con mis hermanos y hermanas olivetanos en Turvey Abbey, cerca de Londres. Los mantendremos cálidamente en nuestro corazón el día de hoy,

con mucho amor

Laurence
10 de julio 2013

Laurence Freeman
Meditatio Casa
32 Hamilton Road
London W5 2EH


Reino Unido
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2º Día de celda para postulantes y aspirantes al oblatado, 23 de marzo 2013.

Participantes del 2º día de celda del oblatado, 23 de marzo 2013

Realizamos el 2º “Día de celda” en Argentina, para el  incipiente pequeño grupo de ASPIRANTES AL OBLATADO BENEDICTINO DE LA WCCM EN ARGENTINA y de interesados en este camino espiritual que ofrece la Comunidad Mundial para la M.C. Meditamos, compartimos un capítulo del libro de John Main Community of love que está siendo traducido para su versión en castellano, hicimos lectio divina, y se realizó la presentación del postulantado. Quienes no pudieron asistir lo hicieron desde sus lugares de residencia. Los postulantes son: Juana Páez, quien hizo su presentación personalmente, y Diego Chiambretto, Rosa Casco, Carlos Juárez, Susana Topasso y Azucena Giménez. En todo momento compartimos en un clima fraterno. En palabras de la postulante Juana Páez: es una emoción muy grande para mí estar en este camino. Estoy asumiendo un compromiso de profundización y de seguir cultivándome en este camino y abrirme a esto, sostenerme en la fe. En la práctica y en la vida diaria, reflejarlo también para otros. Y dar ese testimonio de vida.

Juana Páez leyendo su postulación

Compartimos la lectura del artículo de John Main OSB La Meditación y la Iglesia, comentando las respuestas personales a la guía de lectura.

En general resaltamos la vigencia del artículo de John Main, en coincidencia con la designación del papa Francisco y las expectativas de nuevos aires en la Iglesia; la búsqueda de espiritualidad en el mundo contemporáneo, y la urgencia de nuevas formas de evangelización para la llegada del mensaje cristiano más allá de las fronteras de quienes formamos parte de la Iglesia. Sentir que no somos espectadores sino participantes e integrantes, y que lo que llega y mueve es el testimonio de vida, más allá de las conceptualizaciones. Resaltamos la importancia de las diversas formas de oración contemplativa y de la M.C. como parte de las mismas, centrada en las tradiciones cristianas de silencio, quietud y simplicidad, para arraigar desde allí la irradiación. 

Hicimos la Lectio Divina del texto de  Mt 6, 6-7
“Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto y después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allá en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo.” Mt. 6, 6-7 

Después reflexionamos sobre la introducción a la Regla de San Benito:
9. Abramos los ojos a la luz divina, y oigamos con oído atento lo que diariamente nos amonesta la voz de Dios que clama diciendo: 10. "Si oyeren hoy su voz, no endurezcan sus corazones". 11. Y otra vez: "El que tenga oídos para oír, escuche lo que el Espíritu dice a las iglesias". 12. ¿Y qué dice? "Vengan, hijos, escúchenme, yo les enseñaré el temor del Señor". 13. "Corran mientras tienen la luz de la vida, para que no los sorprendan las tinieblas de la muerte".

14. Y el Señor, que busca su obrero entre la muchedumbre del pueblo al que dirige este llamado, dice de nuevo: 15. "¿Quién es el hombre que quiere la vida y desea ver días felices?". 16. Si tú, al oírlo, respondes "Yo", Dios te dice: 17. "Si quieres poseer la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, y que tus labios no hablen con falsedad. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela". 18. Y si hacen esto, pondré mis ojos sobre ustedes, y mis oídos oirán sus preces, y antes de que me invoquen les diré: "Aquí estoy". 19. ¿Qué cosa más dulce para nosotros, carísimos hermanos, que esta voz del Señor que nos invita? 20. Vean cómo el Señor nos muestra piadosamente el camino de la vida.

21. Ciñamos, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, y sigamos sus caminos guiados por el Evangelio, para merecer ver en su reino a Aquel que nos llamó.

Y compartimos en relación a la Comunidad: ¿cómo puedo aportar más activamente a la Comunidad de Argentina? ¿Cómo puedo continuar preparándome para discernir mi camino en el Oblatado Benedictino de la Comunidad?

En la despedida compartimos nuestras vivencias sobre este día de celda:

Es una emoción muy grande para mí estar en este camino. Estoy asumiendo un compromiso de profundización y de seguir cultivándome en este camino y abrirme a esto, sostenerme en la fe. En la práctica y en la vida diaria, reflejarlo también para otros. Y dar ese testimonio de vida.

Gracias a todos aquí presentes por su aporte, me he sentido muy acompañado y voy a tener presente esta reunión, este trabajo que voy a hacer conmigo, para poder escuchar y ver lo que el Señor me quiere decir.
Agradezco el estar juntos, me llevo muchas cosas para rumiar y compartir. Es mucha riqueza este contacto y el poder compartir.

Agradezco también como siempre un día para sentir fuerte la comunidad. Vernos a cada uno como un pedacito de mosaico, cada uno tiene algo para ofrecer, cómo actúa el Espíritu. Sigamos unidos con los + lejanos. Felicitaciones a todos los que se postularon hoy.

Es un día muy enriquecedor, la oportunidad de escuchar distintas opiniones y experiencias.

Estoy feliz por compartir y por ver crecer el grupo de futuros Oblatos.

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ASPIRANTES AL OBLATADO BENEDICTINO DE LA WCCM EN ARGENTINA

Día de celda, 13 de enero 2013.

Con la participación de Carlos, Susana y Azucena, postulantes al Oblatado; Juana, Noelia y Beatriz, deseosas de conocer en qué consiste para discernir si inician este camino; Juan, marido de Susana; Marina, primera oblata argentina de la WCCM. Y la participación a distancia de los postulantes Diego y Rosa.

10:00  Bienvenida, oración de comienzo, breve introducción al camino de la oblación benedictina.

Marina mencionó que el camino de oblación requiere discernimiento y disponibilidad para el servicio de la Comunidad y de la humanidad en general. Para discernir hay que conocer la Regla de San Benito, preferiblemente comentada. La oblación en la Comunidad implica en especial, meditar dos veces por día como lo propone John Main, aceptar y profundizar sus enseñanzas y compartir con la C.M.M.C., rezar la Liturgia de las Horas u Oficio Divino al menos dos veces por día, realizar en la medida de lo posible la Lectio Divina de las Escrituras, viviendo en el día a día las enseñanzas de Jesús, nuestro Maestro interior.

10:30  Meditación con lectura inicial (tomada de la lectura del día de Silencio y Quietud) y final (tomada de la Biblia).

11 Lectura de Monásticos en el mundo (P. Laurence Freeman OSB): respuestas personales.

Los participantes relatan su camino en la Meditación Cristiana, cómo llegaron y qué fueron encontrando: “En la M.C. encontré todo lo que buscaba. Compartir la presencia de Dios desde el propio corazón. Buscaba silencio. Un compromiso más importante. Una búsqueda resuelta de Dios. El carisma contemplativo. La M.C. lleva a la esencia de la identidad monástica y a Dios, uniendo la oración con la formación. Encontrar un monasterio sin paredes, el lado místico de la fe, la comunidad de amor, el sentirnos peregrinos y caminantes. La unificación de la persona. Sabernos profundamente amados por Dios. El cambio de vida a partir de la M.C.: más tranquilidad, estar mejor con la gente, pensar más en los demás, aprender día a día. Es lo que estuve buscando toda mi vida: una comunidad contemplativa de laicos. Deseo de trabajar en iglesias y con sacerdotes, de acuerdo al Vaticano II. Más paciencia con nosotros y con quienes nos rodean. Ideal: ¡llegar a vivir como laicos en una comunidad de oblatos!

Compartimos las reflexiones de los dos postulantes lejanos que nos acompañaron desde sus lugares de residencia: Diego y Rosa.

12 Lectio Divina: Lc. 10, 38-42
"Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. A cierto punto Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.» Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.» Lc. 10, 38-42

Preguntas que te has respondido durante las etapas de la Lectio:

-¿Qué estoy escuchando?
-¿Cómo me está llegando esto?
-¿Qué nueva percepción estoy invitada/o a aceptar?
-¿Cómo voy a responder?

Algunos comentarios al compartir:
Estar a los pies del Señor, escuchando desde el corazón sus palabras. Recibir al Señor y a sus discípulos. Sostener el derecho de ser discípula. También somos Marta. Veamos la ayuda que nos viene del Señor y de nosotros mismos. Silencio y escucha interior. Obediencia: tiene que ver también con la escucha atenta. Oración constante para culminar bien lo que comenzamos. Somos hijas e hijos de Dios. Escuchar atentamente, con el “oído del corazón”.

13 Almuerzo
Compartimos nuestros caminos personales de búsqueda espiritual.

14 Reflexión sobre la Regla de San Benito, introducción.
Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón; recibe con gusto el consejo de un padre piadoso, y cúmplelo verdaderamente. 2. Así volverás por el trabajo de la obediencia, a Aquel de quien te habías alejado por la desidia de la desobediencia. 3. Mi palabra se dirige ahora a ti, quienquiera que seas, que renuncias a tus propias voluntades y tomas las preclaras y fortísimas armas de la obediencia, para militar por Cristo Señor, verdadero Rey.

4. Ante todo pídele con una oración muy constante que lleve a su término toda obra buena que comiences, 5. para que Aquel que se dignó contarnos en el número de sus hijos, no tenga nunca que entristecerse por nuestras malas acciones.

8. Levantémonos, pues, de una vez, ya que la Escritura nos exhorta y nos dice: "Ya es hora de levantarnos del sueño". 9. Abramos los ojos a la luz divina, y oigamos con oído atento lo que diariamente nos amonesta la voz de Dios…

Comentarios a la lectura meditativa:

Es hora de levantarnos del sueño. Fidelidad, agradecimiento. Llamado a seguir a Cristo y a renunciar a lo que obstaculice mi obediencia. Dios nos invita como Padre. Es una experiencia profunda del corazón que nos transforma en el amor. Es una palabra que tenemos que escuchar y poner en práctica.

15 Lectura de un fragmento de Community of Love (John Main)

“La Iglesia, como Jesús, existe para los demás. Sun poder y efectividad existen en directa proporción a su conciencia de sí misma. Sólo en este espiritual – y para el mundo, tonto – espíritu de centración en los demás puede la misma Iglesia creer lo que está llamada a proclamar, porque solamente así estará en un estado de genuina experiencia, en el centro de su ser, la dinámica amorosa de la Buena Noticia. La Iglesia no puede proclamar con efectividad una experiencia pasada – no ciertamente a una sociedad moderna tan autoconciente como la nuestra. Solo puede proclamar lo que es en el estado de experiencia – o, para decirlo de un modo levemente diferente – solamente puede proclamar lo que es. Esta es la condición para que la Iglesia recupere su relevancia. Y este estado del que he estado hablando, este estado de estar centrado en los demás, es el estado de oración.” John Main

¿Qué resonó en vos y cuán abierta/o a lo que resonó estuviste mientras leías reflexivamente con “el ojo del corazón” y escuchabas con “el oído del corazón”?:

Centrarnos en los demás y no descuidar el autoconocimiento. Vivir lo espiritual como experiencia de Dios. Importancia de lo vivido, de lo testimonial hacia los demás. Practicar la oración y la meditación contemplativa como forma de “estar en el centro” (Dios en nuestro interior) y centrarnos en los demás, trascendiendo nuestro ego. Proclamar la Buena Noticia enfocada al mundo que la espera, como palabra viva que experimento. La “experiencia de Dios” equivale a la mística, a la meditación, el silencio, la quietud, la atención. La Iglesia sigue comunicando la Buena Noticia, el mensaje amoroso de Jesús. La Iglesia se pierde si no está conectada con Cristo vivo. Experimentar lo que se proclama. Para ello, necesitamos permanecer en estado orante en el centro de nuestro ser. Esto permitiría recuperar la seducción de la Iglesia. Primero hay que orar para poder proclamar la Buena Noticia. Descubrimos un tesoro en este camino de la M.C.

16 Asuntos de la Comunidad: ¿cómo puedo aportar más activamente a la Comunidad de Argentina? ¿Cómo puedo continuar preparándome para discernir mi camino en el Oblatado Benedictino de la Comunidad?

Algunas de las expresiones fueron:

-“Me comprometo a leer todos los días la Regla y mantener la disciplina del día a día”
-“Ofrezco dar una charla sobre Liturgia de las Horas. Lo que me atrae de este camino es la combinación entre meditación, oración benedictina y presencia de Dios en el trabajo.”
-“Transforma definitivamente mi corazón”
-“A partir de John Main, la experiencia monacal se ha revolucionado con la presencia de comunidades de laicos contemplativos, como respuesta para el mundo actual.”
-“Hago lectura repetida de la Regla de San Benito”.
-“Me atrae la enseñanza sobre el desapego”
-“Ya no soy una profesional, sino una herramienta de Dios para estar con el otro y reconocer a Dios en el otro, desde el amor”.
-“Me invita a profundizar el compromiso y la disciplina”.
-“La M.C. nos transforma”.

Surge la importancia de la amistad espiritual como forma de fortalecer la vivencia de comunidad.

Propuestas: hacer talleres de iniciación. Ofrecer charlas y abrir nuevos grupos de M.C. (posibilidad de 3 más en parroquias de Quilmes). Posibilidad de contactos con Obispos. Traducciones del material en inglés. Ofrecer la venta de libros con envíos al interior. Posibilidad de realizar un video de eutonía para subir a la web (relación de la corporalidad para con la oración contemplativa).

Plegaria final de la Comunidad

17.15 Oficio Divino: Vísperas  

17.30 Compartir acerca de este día de celda. Despedida.

Los comentarios finales fueron muy positivos, la jornada fue de mucha bendición.

Agrego el comentario que Susana Topasso publicó en su blog “Mi Dios y mi todo”:

DÍA DE CELDA

Ayer, 13 de enero de 2013, los postulantes al oblatado benedictino de nuestra Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, hemos tenido nuestro primer día de Celda.

Ha sido un encuentro histórico que "coincidió" con la Solemnidad del Bautismo del Señor por lo que consideramos a este hecho como el nacimiento de una vida nueva en Cristo.

Estamos muy felices de transitar esta experiencia en comunidad de laicos contemplativos. El Espíritu del Señor, sin duda, estuvo todo el tiempo con nosotros, dándonos palabras para expresar nuestro sentir. Observamos con alegría cómo nuestra amistad espiritual está creciendo día a día. Hemos podido exponer nuestras dudas, alegrías, esperanzas en un clima de oración y amor.

Practicamos nuestra meditación diaria, rezamos la Liturgia de las Horas y dedicamos un tiempo a la Lectio Divina. De mi corazón surgió la siguiente oración que les comparto:

"Señor haz que te reciba siempre en mi corazón, dejando las mil cosas que me atarean, apartando diariamente un tiempo para Ti. Haz que como Marta te abra la puerta de mi alma y que como María me siente a tus pies para escuchar tu palabra con el corazón, en el silencio de la meditación. De esa forma, Señor, te permita a Ti obrar en mí, transformándome para que al retornar al ajetreo cotidiano, sienta constantemente tu presencia y así mi VIDA sea TU ALABANZA preferida."


El grupo en conjunto

Marina Müller
Oblata benedictina de la WCCM


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