La vida es un viaje por el que pasamos por etapas, y la meditación es un viaje. Nos ayuda a comprender que hay etapas de desarrollo. Eso puede ayudarnos a ser pacientes, a encontrar la corriente y dejarnos llevar en lugar de intentar imponer nuestro propio orden, nuestro propio deseo de crecimiento o nuestro propio deseo de amor, sobre una situación que aún no está preparada para ello. Comprender que la vida y nuestra capacidad de amar se desarrollan por etapas nos enseña paciencia, nos enseña sabiduría.
( Aspectos del amor 2 de Laurence Freeman OSB )

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