Escrito por Laurence Freeman OSB en “El Ego en nuestro viaje espiritual” (London: Medio Media, 2019), págs. 3, 5-6.
La primera señal del ego es el deseo de ser grande; el deseo, por ejemplo, de ser el número uno, el deseo de dominar. Entonces hay un deseo de posesión; el ego quiere poseer en lugar de dar o en vez de dejar ser. El ego desea retener, aferrarse, resistir, no soltar ni dejar ir. El ego desea avanzar, obtener más, saber más, poseer más. El ego desea aferrarse a todas las cosas aun a expensas de otros, anteponiendo su interés al de los demás. Por ello, nuestro trabajo consiste en separarnos del ego, dejar de identificar nuestro verdadero ser con el ego rompiendo esa identificación simplemente despertando al hecho de que tenemos un ego pero él no es nuestra verdadera y más profunda identidad.
Este es el papel del ascetismo, del entendimiento del ascetismo, y de que la ascesis esencial de la vida cristiana es la oración.

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