sábado

AUTOCONOCIMIENTO

 De Atención y Amor 1, Laurence Freeman, Serie de Charlas sobre Meditación 2017 A



He hablado en varias ocasiones sobre los niveles de consciencia que la meditación nos permite experimentar y revelar. En cuanto empezamos a meditar, nos volvemos más conscientes de nosotros mismos, más conscientes de nuestra propia naturaleza, de cómo funciona realmente la mente, el cuerpo y la persona humana. Este es un aspecto del autoconocimiento. Y este autoconocimiento, que puede escasear en una sociedad y cultura tan carentes de atención como la nuestra, es fundamental para la humanidad. Porque sin él, no conocemos a Dios. Y conocer a Dios es la esencia de la vida humana.


San Ireneo dijo: «La gloria de Dios es el ser humano plenamente vivo». Y la vida del ser humano es la visión de Dios. Dios es glorificado en el ser humano. Y eso sucede cuando el ser humano desarrolla todo su potencial, cuando alcanza la plenitud de la vida a través de todas las experiencias que nos presenta, a través de todas las fases y etapas de nuestra existencia. Y esa vida que expandimos y realizamos es la visión de Dios, es el conocimiento de Dios, es nuestra interacción con Dios, es, en última instancia, nuestra unión con Dios. Es como una danza. Al principio parece que hay dos personas bailando, pero cuando la danza avanza, te das cuenta de que solo existe la danza. La danza es el amor de Dios.

Foto: Lujan (Bs As)

Wccm, 10 julio 2026

JOHN MAIN OSB - ESCRITOS Y ENSEÑANZAS

 


Solo existe la oración de Jesús. La suya es la única oración, y esa oración es la corriente de Su conciencia plenamente abierta al Padre. La verdad absolutamente extraordinaria de la proclamación cristiana es que cada uno de nosotros, desde donde quiera que partamos, está invitado a abrir nuestra conciencia plenamente a la conciencia de Jesús y, en esa apertura, a ser sacados de nosotros mismos, más allá de nosotros mismos, hacia esa corriente de amor consciente que fluye entre Jesús y el Padre. Ese es el destino personal de cada uno de nosotros, y en esa experiencia somos hechos completa y eternamente reales. La paradoja es conocerse a uno mismo por primera vez porque uno está perdido en Dios. Eso es lo que nos dice el evangelio: «El que quiera encontrar su vida debe perderla».


La meditación es un camino seguro para perder la propia vida, para perder la propia conciencia de uno mismo como entidad autónoma y separada. Al perderla, uno se encuentra en unidad con Dios y en unidad con toda la creación, porque por fin está en unidad consigo mismo. Tu conciencia ya no está dividida, ya no está confundida. Está simplificada. Es una en Dios.


El Camino del No-Saber


Fuente: Word Made Flesh. Silence and Stillness in Every Season, página 337

domingo

JOHN MAIN OSB - ESCRITOS Y ENSEÑANZAS

 Aprender a meditar es un proceso, y como todo proceso, lleva tiempo. Debemos aprender gran paciencia y humildad. Después de toda nuestra educación y experiencia, resulta muy difícil aprender simplemente a decir nuestra palabra. Tenemos que ser muy pacientes con nuestra lentitud y con nuestra falta de perseverancia.

Creo que todos nosotros, cuando empezamos a meditar, comenzamos y paramos y volvemos a empezar, y todos necesitamos valentía y aliento. La valentía y la humildad consisten en seguir regresando. Los valientes y los humildes son aquellos que vuelven a empezar. En efecto, cada vez que meditamos, cada vez que nos sentamos a meditar, estamos empezando de nuevo. No es de extrañar, por tanto, que la perseverancia nos haga pensar y sentirnos mejor con nosotros mismos.

Al aprender a decir el mantra aprendemos a soltar todas nuestras ideas, planes, procesos de pensamiento y, en el momento dado, incluso nuestra autoconciencia. Los soltamos porque sabemos que debemos entrar en el silencio total.

El Camino del No-Saber

Fuente: Word Made Flesh. Silence and Stillness in Every Season, página 335