sábado

JOHN MAIN OSB - ESCRITOS Y ENSEÑANZAS

 


Solo existe la oración de Jesús. La suya es la única oración, y esa oración es la corriente de Su conciencia plenamente abierta al Padre. La verdad absolutamente extraordinaria de la proclamación cristiana es que cada uno de nosotros, desde donde quiera que partamos, está invitado a abrir nuestra conciencia plenamente a la conciencia de Jesús y, en esa apertura, a ser sacados de nosotros mismos, más allá de nosotros mismos, hacia esa corriente de amor consciente que fluye entre Jesús y el Padre. Ese es el destino personal de cada uno de nosotros, y en esa experiencia somos hechos completa y eternamente reales. La paradoja es conocerse a uno mismo por primera vez porque uno está perdido en Dios. Eso es lo que nos dice el evangelio: «El que quiera encontrar su vida debe perderla».


La meditación es un camino seguro para perder la propia vida, para perder la propia conciencia de uno mismo como entidad autónoma y separada. Al perderla, uno se encuentra en unidad con Dios y en unidad con toda la creación, porque por fin está en unidad consigo mismo. Tu conciencia ya no está dividida, ya no está confundida. Está simplificada. Es una en Dios.


El Camino del No-Saber


Fuente: Word Made Flesh. Silence and Stillness in Every Season, página 337

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