De Atención y Amor 1, Laurence Freeman, Serie de Charlas sobre Meditación 2017 A
He hablado en varias ocasiones sobre los niveles de consciencia que la meditación nos permite experimentar y revelar. En cuanto empezamos a meditar, nos volvemos más conscientes de nosotros mismos, más conscientes de nuestra propia naturaleza, de cómo funciona realmente la mente, el cuerpo y la persona humana. Este es un aspecto del autoconocimiento. Y este autoconocimiento, que puede escasear en una sociedad y cultura tan carentes de atención como la nuestra, es fundamental para la humanidad. Porque sin él, no conocemos a Dios. Y conocer a Dios es la esencia de la vida humana.
San Ireneo dijo: «La gloria de Dios es el ser humano plenamente vivo». Y la vida del ser humano es la visión de Dios. Dios es glorificado en el ser humano. Y eso sucede cuando el ser humano desarrolla todo su potencial, cuando alcanza la plenitud de la vida a través de todas las experiencias que nos presenta, a través de todas las fases y etapas de nuestra existencia. Y esa vida que expandimos y realizamos es la visión de Dios, es el conocimiento de Dios, es nuestra interacción con Dios, es, en última instancia, nuestra unión con Dios. Es como una danza. Al principio parece que hay dos personas bailando, pero cuando la danza avanza, te das cuenta de que solo existe la danza. La danza es el amor de Dios.
Foto: Lujan (Bs As)
Wccm, 10 julio 2026

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