Meditación significa permanecer en el centro, estar arraigado en el centro de nuestro propio ser, y contemplación es estar en el templo con él. El templo es tu propio corazón, tu propio centro. La esencia de ese estar con él en la visión de la Iglesia primitiva es la de una unificación absoluta, una unidad con el Absoluto. Debemos tratar de proclamar al mundo que es nuestro destino ser así divinizados haciéndonos uno con el Espíritu de Dios

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