domingo

ATENCION Y AMOR - LAURENCE FREEMAN OSB


 Es fundamental que reflexionemos sobre el significado de la atención, porque la atención se encuentra verdaderamente en el centro del sentido humano. No se trata de tecnología, ni de riqueza, ni de fama, ni de éxito. Todo eso pierde importancia cuando nos enfrentamos a una crisis de vida o muerte. Lo que importa es este encuentro, esta conexión, a través del amor, a través de la atención, entre nosotros, creando así un portal, una puerta por la que Dios puede entrar en el mundo. Y por eso, cada uno de nuestros grupos de meditación y nuestras comunidades nacionales pueden ser, y de hecho son, un portal, una puerta, ya sea que se reúnan en una parroquia, en un hogar, en una escuela o en línea; son una apertura sencilla pero maravillosa a lo Divino, permitiendo que el amor divino, la atención divina, entre en la condición humana, en el mundo tal como lo conocemos.


Por eso, el primer nivel de consciencia que encontramos al meditar, el primer paso hacia el autoconocimiento, resulta un tanto impactante, pues descubrimos que nuestra capacidad de atención es muy limitada. Y esto se prolonga durante unos 40 o 50 años. En ese primer nivel de atención, nos damos cuenta de lo distraídos que estamos. Mucha gente abandona la meditación de inmediato. Ese es el primer nivel de consciencia al que debemos enfrentarnos: nuestro alto grado de distracción. Este es uno de los temas que abordaremos durante estos retiros: los niveles de consciencia.


El segundo aspecto relacionado con esto es, más bien teológico, los niveles de conciencia. Podríamos decir que así es como lo experimentamos psicológicamente. Pero teológicamente, vamos a analizar el segundo nivel, que son los frutos del Espíritu. Y recuerden cuál es el primer fruto del Espíritu: el amor.


Me gustaría que te quedaras con una sola idea: es la equivalencia entre amor y atención. Son lo mismo. Prestar atención es amar; amar es prestar atención.

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