domingo

 


MEDITANDO EN LA MEMORIA DE NUESTRO PADRE JOHN MAIN 


MARTES 30 DICIEMBRE 

9 HS (ARG)


Invita la Comunidad Oblata Latam de la Wccm.

sábado

HOMILIA DE NAVIDAD - LAURENCE FREEMAN OSB


 Aquí en Bonnevaux, ayer hablábamos del nacimiento de Jesús en el contexto de la evolución, de la evolución de la creación y de la evolución de la especie humana.

Alguien contó la historia de una representación infantil de la Natividad. Un niño, con un pequeño papel, se arrodilló ante el pesebre donde yacía un bebé de verdad. Conmovido, el niño dijo: «Ay, qué triste es, Niño Jesús, vas a tener una muerte terrible y dolorosa».

¿Cuál es el significado de este nacimiento, vida, enseñanza, muerte y resurrección de esta encarnación del Verbo de Dios? ¿Cómo encaja en el panorama general, la gran historia de la creación y nuestro lugar en ella, como seres humanos, conscientes de quiénes somos y dónde estamos?


Es aún más extraordinario si pensamos que estas palabras de San Juan fueron escritas relativamente hablando, muy pronto después de su nacimiento, vida, enseñanza, muerte, experiencia de resurrección.


En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han vencido.


La luz verdadera, que alumbra a todo ser humano, venía al mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no lo conoció… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Jn 1)


Muy pronto, este predicador-sanador provincial de Galilea, cuya vida y misión parecen terminar en fracaso y vergüenza, se convierte en la Palabra eterna de Dios. Como encarnación de la sabiduría, redefine por completo nuestra visión imaginaria de la historia de la creación y de la naturaleza humana. Es asombroso cómo se produjo esta transformación.


Como lo comentamos el otro día, nos preguntábamos: "¿Qué impacto ha tenido esto en la historia de la humanidad?". Aún tenemos Gaza, aún tenemos Ucrania y Sudán; aún tenemos genocidio, aún tenemos trata de personas, aún tenemos a mucha gente de la oscuridad que intenta extinguir la luz. Y, sin embargo, el mensaje, de alguna manera, sigue formándose y expresándose en nosotros; al menos hablo por mí. Como muchos otros, no puedo evitar sentir que ha marcado una diferencia evolutiva y que seguirá ejerciendo una influencia irreprimible e inevitable. A su luz, podemos sentir que, incluso con la poca sabiduría que tenemos y las decisiones que tomamos, somos elementos conscientes de esta evolución.


Ha desarrollado la creencia de que nuestra penetración en el misterio de Cristo y la comprensión de que el misterio es Cristo en nosotros no ha cesado. No se ha extinguido y se perfecciona continuamente. Aunque podemos decir que aún no ha transformado completamente el mundo, somos, sin embargo, parte más consciente del nacimiento eterno del Verbo, del nacimiento histórico en Belén y del nacimiento místico en nuestros corazones. Nos encontramos, más que nunca, conectados con este punto de inflexión en la historia de la creación.


Si le damos unos veinte mil millones de años luz más, podríamos ver la historia completa de la creación y la evolución de la que forma parte. Pero ya formamos parte de ella e, incluso ahora, en el momento presente, podemos vislumbrarla brevemente y experimentarla con intensidad. En última instancia, todo es cuestión de experiencia, no de ideas ni dogmas. Uno de los fundadores del método científico, Francis Bacon, en el siglo XVII, dijo: «La mejor prueba es la experiencia».


Como decía al principio de la Misa, hay muchos enfoques diferentes que podemos adoptar para involucrarnos y participar conscientemente en este misterio inclusivo y omnipresente que también contiene toda la confusión, contradicción, sufrimiento y turbulencia humanas. Es como la nieve que cubrió Bonnevaux esta mañana, la que vi en cuanto miré por la ventana. Todavía cubre la tierra, muy levemente. Pero la impregna y la absorbe por completo. La Encarnación es un toque sutil en la naturaleza humana, pero no por ello menos universal e irreversible. Es hermosa de contemplar y revela la forma y la textura de la tierra de maneras que antes no se percibían. No oculta ni fuerza nada. Como la propia Encarnación, es una revelación y una ocultación de la verdad.

martes


 "Estar aquí en el silencio de la filiación en mi corazón es ser un centro

en el que todas las cosas convergen en ti... Por eso, Padre, te pido que me

conserves en este silencio para que aprenda de él la palabra de tu paz y la

palabra de tu misericordia y la palabra de tu amabilidad dicha al mundo: y que

a través de mí quizá tu palabra de paz se deje oír donde durante mucho tiempo

no ha sido posible que nadie la oyera".


Thomas Merton

viernes

NAVIDAD 2025 Y AÑO NUEVO 2026, QUERIDOS AMIGOS

 El tiempo pasa. El año pasado por estas fechas, estaba comenzando mi tratamiento de quimioterapia, que, según me dicen los médicos, ha cumplido su objetivo. Me siento bien, gracias a Dios, y gracias por el amor y las oraciones que me apoyaron y me bendijeron durante tantos meses. Quiero agradecer especialmente a Anne, Tom Singley y a los meditadores de Houston por su apoyo y hospitalidad durante mi tratamiento y recuperación.

Hace 100 años tuvo lugar un acontecimiento importante que tocó y transformó innumerables vidas en todo el mundo e inspiró una comunidad de amor, un monasterio sin muros y, por supuesto, una expresión imperfecta pero aún así maravillosa y fresca de la fe cristiana: el nacimiento de John Main el 21 de enero de 1926.

Cuando falleció el 30 de diciembre de 1982, la semilla que plantó era muy joven y frágil, pero, como él previó, ha demostrado gran resiliencia y compromiso. Todos nos hemos beneficiado de su vida y enseñanzas, y el próximo año las celebraremos en todo el mundo. La manera más eficaz de contribuir a este crecimiento es poner en práctica las enseñanzas a diario y permitir que nuestras vidas revelen su inmenso valor y potencial. He estado hablando con un conocido cineasta, pariente del Padre John, y me gustaría hacer una película sobre su vida e influencia

Nuestro tema de la WCCM en 2026 es El Futuro de la Religión , que volverá a estar marcado por diez importantes eventos en línea que se anunciarán próximamente. El Seminario John Main del próximo año será organizado por la comunidad estadounidense y dirigido por Tim Shriver. Es reconocido como presidente del Comité de Olimpiadas Especiales y miembro de la familia Kennedy, pero especialmente por su inspiradora labor para combatir la cultura de polarización y desprecio que nos afecta a todos hoy en día. Es meditador y dirige un grupo de la WCCM en Washington, D. C.

Es difícil resumir nuestra comunidad durante el último año, pero quisiera destacar el continuo crecimiento de la Academia WCCM. Vladimir Volrab, su joven y vigoroso director, sufrió una crisis de salud inesperada hace unos meses. Actualmente se recupera satisfactoriamente, y él y todos agradecemos el compromiso de Lucie Simonova, administradora de la Academia, quien, junto con varios exalumnos, mantuvo la iniciativa en marcha. Junio ​​marcó la conclusión en Bonnevaux del Programa de Maestros-Líderes de este año, el cual desempeña un papel importante en la formación de las futuras generaciones de líderes y maestros de la comunidad. El Retiro de Jóvenes Adultos en Bonnevaux tuvo lugar durante el verano, al igual que la muy agradable y renovadora Escuela de Verano, iniciativa de Briji Waterfield.

Nuestra iniciativa Meditatio , que lleva la meditación a muchos ámbitos nuevos de la sociedad, continúa desarrollándose con imaginación y visión. Nuestra colaboración con Laudato Si', el movimiento global contra el cambio climático, me llevó a su celebración en Roma a principios de este año. Thomas Litzler vive con su esposa Amandine y su pequeña hija Eglantine, y cultiva en la propiedad de Bonnevaux. Nos mantiene con los pies en la tierra sobre la sacralidad de la naturaleza, dirigiendo meditaciones al aire libre cada semana. Me gustaría llamar su atención sobre nuestra comunidad nacional de Indonesia, que cuenta con 120 grupos registrados y muchos nuevos grupos en línea en 19 diócesis. Se hace un gran hincapié en la introducción de la meditación a los niños, así como en un sólido ministerio penitenciario. Así pues, querida Komunitas Meditasi Kristiani, les deseamos una muy feliz Navidad y Año Nuevo, y les agradecemos el testimonio de su fe y su inspiración para todas nuestras comunidades nacionales.

Nuestra pequeña pero creciente comunidad en Bonnevaux es inspiradora, ya que recibe a huéspedes de todo el mundo y organiza retiros regulares. El año pasado fue muy difícil para nosotros y, por supuesto, las comunidades siempre son algo frágiles y vulnerables; pero percibo una energía saludable y un compromiso cada vez más profundo con la visión y la misión. Mientras escribo esto, esperamos que el Arzobispo de Poitiers venga a celebrar una misa de Adviento con nosotros y nuestros meditadores locales. Bonnevaux ha recibido a muchos participantes individuales en retiros, voluntarios residentes de un mes y pasantes de estancias prolongadas, así como a grupos nacionales de Singapur, Países Bajos, Bélgica, Portugal y otras partes de la Comunidad Mundial. Hemos tenido la suerte de contar con maravillosos maestros visitantes, entre ellos Rowan Williams, Cynthia Bourgeault, Mark Burrows, Barry White, Sean Hagan y Giovanni Felicioni.

También agradezco, en nombre de toda nuestra comunidad, a Kris Albinski, nuestro Director Ejecutivo, y a nuestro dedicado grupo de Fideicomisarios meditadores, quienes son especialmente responsables de nuestros asuntos legales y financieros. Agradezco a los miembros nuevos y antiguos del Consejo Directivo de WCCM, quienes prestan especial atención a la visión, la enseñanza y la misión de la comunidad. Mi agradecimiento y nuestras bendiciones a todos nuestros benefactores y amigos, y a todos los que se han cruzado en nuestro camino este año y nos han abierto caminos útiles para vernos a nosotros mismos, a veces con dificultades, pero siempre con amor.

Cuando condensas un año en una carta breve, puedes sentir que fue un torbellino. Si fue así, trajo buenas noticias y apoyo a muchos, y en su centro se encuentra una profunda paz. Mis recuerdos más vívidos de las actividades de nuestra comunidad durante el último año son, de hecho, los momentos en que nos unimos a niveles más sutiles y profundos de silencio y comunión. Y, al celebrar el centenario de John Main y su continua influencia, es importante recordar que esto también fue lo que lo sostuvo e inspiró.

Con mucho cariño,

Deseándoles una feliz Navidad y un año nuevo lleno de paz,


Laurence Freeman OSB

MAESTRO ECKHART Y NUESTRO CENTRO DIVINO

 Para entender el énfasis que ponía el Maestro Eckhart en el «desapego» es importante tener en cuenta la distinción que hacía entre las dos formas del ser que hemos explorado anteriormente. Primero habla del «ser individual», del que enfatiza su temporalidad y su exposición continua al cambio; hoy lo llamaríamos el «ego», el yo superficial. Pero la forma más importante que poseemos es la de nuestro «ser verdadero», que es la idea de nosotros mismos tal como ya existía en la mente de Dios antes de la creación. Ésta es nuestra esencia divina, nuestra «chispa», que es, por tanto, eterna e inmutable.


Una consecuencia inevitable de ser creados es que nos centramos únicamente en nuestro «ser individual», temporal y siempre cambiante; esta obsesión puede ocultar totalmente nuestro «verdadero ser». Olvidamos nuestro verdadero origen y destino. El Maestro Eckhart considera pues esencial que desarrollemos una visión clara desapegándonos de nuestra preocupación obsesiva por nuestro yo material y su entorno.


Es en este nivel en el que hacemos a Dios a nuestra imagen: «Por tanto, pido a Dios que me libere de Dios, porque mi ser real está por encima de Dios, si tomamos a Dios como el principio de las cosas creadas». Esta es una de las declaraciones audaces que le crearon problemas. Podríamos interpretar esta expresión de la siguiente manera: «Por tanto, ruego a la Divinidad que me libere de mis imágenes de Dios, porque Él y mi verdadero ser son más que mis imágenes». El énfasis está en recordar nuestra «chispa divina», que es «el templo de la Divinidad», que consiste, por tanto, en la misma sustancia que la Divinidad y que por eso es superior a cualquier cosa creada. «De manera similar, a menudo he dicho que hay algo en el alma que está estrechamente relacionado con Dios que es uno con él y no solo que está unido a Él. Es una unidad y una unión pura».


Muchos pensadores cristianos primitivos compartieron la opinión del Maestro Eckhart de que todas las imágenes de Dios creadas ya sea por amor o por miedo no tienen relevancia. Incluso, en cierto modo, estamos siendo blasfemos cuando quedamos atrapados en ellas. Seguimos aquí fuertemente la tradición apofática de que cualquier imagen de Dios menosprecia a Dios. No es sólo la imagen de Dios lo que nos ciega a la Verdad, sino también la tendencia a ver todo desde nuestro punto de vista equiparando nuestros patrones con los patrones de Dios: «Si digo que Dios es bueno, eso no es cierto. Dios no es bueno. Yo soy bueno. Y si digo que Dios es sabio, no es verdad. Yo soy más sabio que él». Nuestras ideas de ‘bueno’ y ‘sabio’ de ninguna manera pueden describir las cualidades de Dios. Eckhart expresó con valentía la imposibilidad que existe para nosotros de describir a Dios y sus cualidades, y ello resulta muy molesto a quienes solo escuchan sus ideas preconcebidas. Más aún, él está hablando desde una perspectiva bastante diferente a la de sus críticos. La suya es la visión unitiva de una profunda experiencia espiritual donde todo es Uno: «Verdaderamente tú eres el Dios escondido en la esencia del alma, donde la esencia de Dios y la esencia del alma son una única esencia».


Nuestras imágenes de Dios son vistas por el Maestro Eckhart como la consecuencia de nuestras imágenes de nosotros mismos y de aquello que es importante para nosotros, lo cual afecta de manera significativa nuestra relación con Dios. Además, nos mantienen enfocados en el Dios ‘externo’ que sentimos que podemos nombrar y por lo tanto controlar, pero el Maestro Eckhart insiste: «Dios no es esto, ni aquello». Es muy crítico con estas imágenes y con la mentalidad utilitarista que exhiben, y sabe que son el principal obstáculo en el camino espiritual. Su reacción debe verse, además, en el contexto de su época, la Edad Media, cuando las obediencias religiosas penetraban todos los aspectos de la vida haciendo todo sagrado. Por poner un ejemplo de esto, recordamos una historia sobre Henry Suso, un místico que, al comerse una manzana, solo come tres cuartos pelados, los dedica a la Trinidad y el último cuarto no lo pela, en memoria de Jesús de niño, pues la mayoría de los niños pequeños no se habrían molestado en pelar una manzana.


En sus devociones externas y en las disciplinas religiosas la gente también tendía a ser demasiado escrupulosa. Para contrarrestar eso, el Maestro Eckhart enseñó: «Hay quienes están apegados a sus propias penitencias y ejercicios externos, que parecen importantes para la gente. ¿Dios ayuda a quienes tienen la verdad divina en tan baja estima? Tales personas tienen una imagen externa que les califica de santos; tienen gran estima a los ojos de los hombres que no conocen nada mejor, pero yo digo que son burros que no entienden la Verdad Divina».


El Maestro Eckhart sigue firmemente la tradición apofática y, en cambio, enfatiza la importancia de la atención interior a lo Divino como también hemos escuchado en las Sagradas Escrituras, en las enseñanzas de John Main y en “La nube del no saber”: «Mantén la mente fija en Dios». Sumado a eso, cualquier experiencia de la Presencia nunca puede ser nuestro logro sino un acto de gracia. Todo lo que tenemos que hacer es abrir nuestra mente a lo Divino: «Solamente Dios debe hacerlo y tú debes experimentarlo».


Sólo estando verdaderamente desapegados de todas las imágenes e ideas preconcebidas podemos volver a la Divinidad y saborear la pureza de la divina naturaleza y volvernos totalmente uno: “El ojo con el que veo a Dios es el mismo ojo con el que Dios me ve a mí. Mi ojo y el ojo de Dios son un solo ojo y un solo ver, un solo saber y un solo amar».


Kim Nataraja

domingo

NO TE PREOCUPES POR EL MAÑANA


 Vimos la importancia que la Tradición concede a dejar ir los pensamientos. Una de las consecuencias importantes de hacer esto es que nos ayuda a permanecer en el momento presente. Al centrarnos en nuestra "palabra" dejamos atrás los pensamientos, que siempre nos vinculan con el pasado y el futuro. Simplemente observe sus pensamientos por un momento. ¿No se tratan todos de sus preocupaciones, esperanzas y temores sobre lo que ha sucedido y lo que puede suceder? Usamos el momento presente simplemente como un trampolín hacia el futuro o un lugar para mirar con ansiedad o nostalgia al pasado. No dejamos ningún espacio para el momento presente en sí. Y, sin embargo, escuchamos decir en la Escritura que la naturaleza esencial de Dios es "puro ser" . Cuando Dios llamó por primera vez a Moisés, dijo: "Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob". Este es el aspecto de Dios en la historia humana. Pero cuando Moisés le preguntó a Dios su nombre por segunda vez, respondió: "Yo soy; eso es lo que soy". El «nombre» de Dios , su naturaleza esencial, es, por tanto, el «ser puro» en el momento presente. Por lo tanto, el momento presente es el «camino estrecho» por el que podemos acceder a la Presencia de Dios que mora en nosotros. 


Dejar atrás los pensamientos es, por lo tanto, parte esencial de nuestra práctica. Pero, de nuevo, surge la pregunta cuando Jesús nos dice que debemos dejar atrás los pensamientos. Una vez más, el Evangelio de Mateo nos da una guía clara: «Por eso les insto a que dejen de preocuparse por la comida y la bebida para mantenerse vivos, y por la ropa para cubrir su cuerpo. Ciertamente, la vida es más que la comida, el cuerpo más que la ropa». Todas nuestras preocupaciones se centran básicamente en nuestra supervivencia. Y Jesús dice con toda claridad que la vida es más que la mera supervivencia. Necesitamos «Concentrar nuestra mente en el Reino de Dios y su justicia antes que en todo lo demás, y todo lo demás vendrá por añadidura».   En lugar de detenernos en nuestros pensamientos, necesitamos enfocarnos en la Divinidad repitiendo nuestra oración, «maranatha», una de las oraciones cristianas más antiguas. Esta oración es nuestro ancla para arraigarnos en la Divina Presencia. 


Esta forma de orar, este "desprendimiento del yo" , requiere confianza: confianza en que Dios también está ahí para nosotros. Jesús es consciente de nuestra dificultad y enfatiza que Dios cuida de toda la creación: las aves, los lirios del campo, incluso la hierba. Nos anima a tener fe en que, por lo tanto, también estamos bajo el cuidado de Dios, también seremos vestidos y alimentados, pues "vuestro Padre celestial sabe que necesitan de todo".   Solo necesitamos mantenernos enfocados en nuestra relación con Dios en el momento presente: "Así que no se inquieten por el mañana; el mañana se cuidará solo". Necesitamos afrontar los desafíos que se presentan en cada momento. Podremos hacerlo con concentración y paz mental como resultado directo de la "oración continua" , repitiendo constantemente nuestro mantra, anclándonos constantemente en la presencia de Dios. Encontramos la misma recomendación en las Escrituras: "¡Oren sin cesar!" (Tes 5:17) y " Que perseveren en la oración y nunca desfallezcan". (Lucas 18) Juan Casiano también enfatiza: «Debes, te digo, meditar constantemente en este versículo en tu corazón. No dejes de repetirlo cuando estés realizando cualquier trabajo, prestando algún servicio o estés de viaje. Medita en él mientras duermes, comes y atiendes las necesidades más pequeñas de la naturaleza».


Kim Nataraja, 11 diciembre 2025

viernes

ACTITUDES QUE TRANSFORMAN : SOLTAR


 En algún momento de nuestra vida, todos hemos experimentado la dificultad de soltar. Puede ser una relación que ya no aporta paz, una situación del pasado que nos pesa o incluso una idea sobre nosotros mismos que nos limita. Soltar no es olvidar, ignorar o resignarse, sino un acto consciente de liberación que nos permite vivir con mayor ligereza y plenitud.

¿Por qué nos cuesta tanto soltar? A menudo, lo desconocido nos asusta y aferramos a lo que conocemos, aunque nos cause sufrimiento. El apego emocional nos liga a recuerdos, personas y situaciones que nos han definido, haciendo difícil decir adiós. También tenemos la necesidad de control, que nos empuja a querer manejar todo lo que nos rodea, pero soltar implica aceptar que no siempre podemos hacerlo. Por último, existe el sentimiento de pérdida, la sensación de que, al soltar, renunciamos a una parte de nosotros mismos.

Sin embargo, cuando aprendemos a soltar, experimentamos una gran sensación de alivio y libertad. Liberarnos del peso innecesario nos permite vivir con mayor serenidad, reduciendo el estrés y las preocupaciones. Además, nuestro bienestar emocional mejora, puesto que nos desprendemos de cargas innecesarias y nos abrimos a nuevas experiencias. También crecemos personalmente, aprendiendo a adaptarnos a los cambios con una actitud flexible y resiliente. Y lo más importante: dejamos espacio para nuevas oportunidades, ya que cuando soltamos el pasado, nos abrimos a todo lo que la vida todavía nos puede ofrecer.

Pero, ¿cómo podemos aprender a soltar? El primer paso es aceptar la realidad tal y como es, reconociendo que hay cosas que escapan a nuestro control. Es necesario identificar lo que nos retiene y comprender las emociones o creencias que nos impiden avanzar. Practicar el desapego nos ayuda a recordar que nada es permanente y que la vida es un ciclo constante de cambios. Confiar en la vida, creer que cada final trae una nueva oportunidad, nos permite soltar con más serenidad. Y por último, la meditación y la oración pueden ser grandes aliadas en este proceso, ayudándonos a conectar con el presente ya encontrar paz en el camino.

Soltar no es un acto de debilidad, sino de valentía. Es un camino hacia una vida más ligera y llena, donde aprendemos a fluir con lo que la vida nos ofrece en cada momento. Quizá sea hora de preguntarse: ¿qué es lo que todavía me pesa y que necesito soltar hoy?

Mireia Poch 

Meditación + Fe

domingo

LA MEDITACION SIMPLIFICA TODO


 De Laurence Freeman OSB, “Carta tres”, WEB OF SILENCE (Londres: Darton, Longman, Todd, 1996), págs. 28-29, 31.


Les imploro por la misericordia de Dios que se ofrezcan como sacrificio vivo, consagrado y digno de ser aceptado, la adoración ofrecida con la mente y el corazón. No se adapten más a los patrones de este mundo presente, sino que rehagan su mente y transformen así toda su naturaleza  (Romanos 12:1-2).

En lugar de «este mundo presente», léase «ego»: la parte que cree ser el todo. Es la parte que involuntariamente bloquea y distorsiona el misterio de la vida debido a su forma de responder al dolor y al rechazo; es la parte que crea la percepción de un mundo sin amor. […] Incluso si la meditación no fuera más que una breve inmersión diaria en nuestro reino interior, merecería nuestra atención completa. Pero es más que un escape temporal de las prisiones del miedo y el deseo. Por complejos que sean estos patrones, que nos hacen temer la muerte y el amor verdadero, necesarios para el crecimiento y la supervivencia, la meditación los simplifica todos.

Día a día, meditación tras meditación, este proceso de simplificación avanza. Nos volvemos gradualmente más intrépidos hasta que, en la alegría de liberarnos de las imágenes y recuerdos del deseo, experimentamos la liberación total del miedo. Y entonces —e incluso antes— nos volvemos útiles a los demás, capaces de amar sin miedo ni deseo... liberados para servir al Ser, que es el Cristo interior.

viernes

FRUTOS DE LA MEDITACION : LA BONDAD



La meditación cristiana no busca resultados visibles. No pretende cambiar el carácter ni producir serenidad a la fuerza. Pero con el tiempo, algo sucede: el corazón se vuelve más suave. Donde antes había dureza o prisa, aparece comprensión. Donde solía haber juicio, surge compasión. No se trata de un cambio repentino, sino de una transformación callada que brota del silencio.


La bondad nace cuando dejamos de vivir desde la defensa. Al sentarnos en silencio, el alma aprende a descansar sin exigir nada. Poco a poco, el ruido mental se calma y aparece un modo distinto de mirar. Empezamos a ver al otro no por lo que hace o nos da, sino por lo que es. Esa mirada sencilla, sin cálculo, es el comienzo de la verdadera bondad: la que no busca mérito, la que se ofrece como un don.


La práctica de la meditación nos enseña a no reaccionar ante todo lo que sentimos o pensamos. Esa pausa interior abre espacio para la ternura. En lugar de juzgar, comprendemos; en lugar de responder con dureza, dejamos pasar. Así, la bondad se convierte en una presencia natural, no en una obligación moral. La fuerza de la meditación no está en la concentración, sino en la disponibilidad para ser transformados desde dentro.


Jesús encarna esta bondad silenciosa. No impone, no fuerza, no humilla. Su manera de estar es pura acogida. En Él descubrimos que la bondad no es blandura, sino firmeza compasiva: la capacidad de sostener al otro sin perder el centro. Cuando meditamos, nos acercamos a esa forma de amar. El Espíritu va limando asperezas, y lo que queda es una energía serena, capaz de bendecir sin palabras.


La bondad no se mide, ni se demuestra. Simplemente se reconoce en la manera en que tratamos lo pequeño: una mirada más atenta, un tono más suave, una paciencia nueva. La meditación, con su ritmo lento y fiel, va preparando el terreno para que esa gracia florezca. Y cuando brota, uno comprende que el silencio no era vacío: era el lugar donde Dios maduraba su amor en nosotros.

lunes

LA NECESIDAD DE SOLEDAD


Extracto del libro de Laurence Freeman OSB “EL YO DESINTERESADO” (THE SELFLESS SELF). (Londres: DLT, 1989) págs. 156-157.


La experiencia de la soledad, a la que nos conduce la meditación si tenemos el coraje de la sencillez, no es un escape. Es un encuentro. El gran misterio que se revela es que este encuentro tiene lugar a un nivel del ser en el que pensábamos que no había nadie con quien encontrarnos. A un nivel que evitábamos porque no queríamos encontrarnos a nosotros mismos y darnos cuenta del miedo de estar básicamente solos —ahí encontramos todo aquello que hemos estado buscando—. En algunos momentos hicimos todo lo posible para distraernos de nosotros mismos porque teníamos miedo de descubrir la eterna y fría soledad del yo. Pero la meditación revela ese miedo como la mayor estupidez, porque en ese nivel de nuestro ser donde pensábamos que no había nadie con quien encontrarnos nos encontramos con Cristo.

La meditación muestra sus frutos en la forma en que establecemos relaciones. Nos conduce a una conciencia más profunda y nítida de nuestra verdadera naturaleza. La verdad de la naturaleza humana no es, como así tememos, la de una aislada mota de polvo cósmico, una mónada solitaria, sino que somos seres en comunión. Sin el amor humano todo aquello que llamemos amor de Dios será farsa y simulación. 


Después de la meditación: extracto de “Bendición Tradicional Irlandesa” en ORACIONES DE LA TIERRA (EARTH PRAYERS): 365 oraciones, poemas e invocaciones de todo el mundo. Editado por Elizabeth Roberts y Elias Amidon (Nueva York:Harper Collins, 1991), pág. 204.

Que la bendición de la luz esté sobre ti, luz por fuera y luz por dentro. Que la bendita luz del sol brille sobre ti y caliente tu corazón hasta que resplandezca como una gran hoguera de turba, de tal forma que tanto el forastero como el amigo puedan allegarse y calentarse junto a él.

Y que la luz brille desde el interior de tus dos ojos, cual vela posada en las dos ventanas de una casa, invitando al caminante a entrar y resguardarse de la tormenta…

Carla Cooper

Traducido por WCCM España

QUIEN AMA PERMANECE EN DIOS....


 Un extracto del P. Laurence Freeman, Boletín Internacional WCCM, 12.2018. 

La teología del Padre John se inspira en el modelo de relación expresado en la comprensión cristiana de la Trinidad. Aquí, Dios es visto como relación, comunión y comunidad. No como un Dios antropomórfico. No como una idea filosófica que se pueda probar o debatir. Ni como una proyección mágica del ego que ofrece un falso consuelo. Sino como el amor que todo ser humano busca y que no puede reducirse a la biología, los neurotransmisores ni siquiera al deseo. Buscamos el amor, con nombre o sin él. Por lo tanto, buscamos a Dios, creamos o no. «Quien ama, permanece en Dios y Dios vive en él». El ego no lo comprenderá porque quiere poseer lo que busca... Quien busca de verdad  , encontrará  , pero también perderá, de innumerables maneras, en cada etapa de la vida. Dios es la búsqueda humana que da sentido a la vida, creamos o no. La religión quiere que creamos. Dios solo quiere que amemos.

Wccm  -  21 noviembre 2025

domingo

ES LA ANSIEDAD LA QUE NOS DICE QUE NOS RINDAMOS


 Cuando Jesús nos exhorta a no preocuparnos, no pretende negar la realidad de los problemas cotidianos. Nos invita a abandonar la ansiedad, no la realidad. Aprender a no preocuparse es difícil… [Sin embargo,] a pesar de su déficit de atención, incluso la mente moderna tiene la capacidad natural de aquietarse y trascender sus fijaciones. En lo profundo, descubre su claridad, donde encuentra la paz, libre de ansiedad. Cada uno de nosotros tiene alrededor de media docena de ansiedades favoritas, como caramelos amargos que saboreamos constantemente. Nos asustaríamos si no las tuviéramos. Jesús nos reta a vencer el miedo a perder la ansiedad, el miedo que tenemos a la paz misma. La práctica de la meditación es una forma de poner en práctica sus enseñanzas sobre la oración; demuestra, a través de la experiencia, que la mente humana sí puede elegir no preocuparse. Elegir recitar el mantra con fidelidad y volver a él cada vez que surjan distracciones.


Ejercita la libertad que tenemos de prestar atención. No se trata de una elección como la de escoger una marca u otra en el supermercado. Es una decisión de compromiso. El camino del mantra es un acto de fe, no una demostración de poder del ego. En cada acto de fe, hay una declaración de amor. La fe prepara el terreno para que la semilla del mantra germine en el amor. No creamos el milagro de la vida y el crecimiento, pero somos responsables de su desarrollo gradual. Alcanzar la paz mental y espiritual —el silencio, la quietud y la sencillez— no requiere la fuerza de voluntad de una persona ambiciosa, sino la atención incondicional y la fidelidad constante de un discípulo. 


Fragmento de Laurence Freeman OSB, “Meditación”, JESÚS EL MAESTRO INTERIOR (Nueva York: Continuum, 2000), págs. 212-213. [Laurence Freeman, “Jesús el Maestro Interior”, EDB]

FOTO: Seminario JM 2025

EL CAMINO OBLATO


 Adjuntamos una breve publicación que sintetiza qué es y qué significa la rama del Oblatado dentro de la WCCM.

Ha sido escrita por el P. Laurence, la hemos traducido y nos alegra compartirla para difundir este carisma de la Comunidad.

Paz y bendiciones

Oblatado Latinoamericano de la WCCM

http://www.meditacioncristiana.net/sites/default/files/El%20Camino%20Oblato%20WCCM%20-%20Marzo%202021.pdf

LA ATENCION


 Un extracto de Laurence Freeman OSB, “Queridos amigos”, Boletín Internacional WCCM, diciembre de 2000.


La atención es la esencia de la contemplación. Todos somos conscientes, o deberíamos serlo

, de lo débil e infiel que puede ser nuestra capacidad de atención. Por eso necesitamos una

práctica diaria de meditación, incorporada en las rutinas de nuestra

vida privada. No es pensando en ello ni siquiera deseándolo que crecemos en

atención, sino a través de la práctica. [...] La atención purifica nuestros corazones y transforma

el mundo. Podemos comprobarlo porque nuestras propias aflicciones personales se ven

benditamente aliviadas si alguien nos presta genuinamente su atención cuando

más la necesitamos. La compasión es el primer fruto de la atención. Es la vida

que fluye de la muerte del egoísmo. [...]


Escuchar el mantra con atención reduce gradualmente la

frecuencia y el volumen de nuestros pensamientos e impulsos disruptivos. Reagudiza

lo que el ego embota. Llegamos a recitar el mantra, a entonarlo y a escucharlo

con una atención más fina, más sutil y más sincera. Nos alinea

con esa frecuencia del Espíritu Santo que recorre cada instante del

tiempo y cada célula de la vida. En su silencio y quietud reside nuestra fuerza.

viernes

PAZ INTERIOR

 


“Queridos amigos”. Extracto de “Noticias Internacionales”. Escrito de Laurence Freeman OSB (Invierno 2001).


Es difícil encontrar la paz interior en tiempos de conflicto y miedo. Nos resulta complicado estar sentados en quietud cuando nuestra mente y nuestras emociones se encuentran agitadas. Es muy fácil entonces renunciar a la meditación, pero es precisamente en esos momentos cuando más necesaria se hace. Podría ayudarnos ver la meditación no solo como algo para nuestro beneficio. Si así fuera, no seríamos más que consumidores de religión. El significado de la contemplación se encuentra en sus frutos, especialmente en los del amor y el servicio a los demás. Cuando tenemos paz interior nos dirigimos a los otros con compasión. Toda falta de apertura hacia el otro se convierte en objeto de deseo, en ira y en competitividad de nuestro ego. Dios es el amor que expulsa el miedo hacia nuestro prójimo porque, cuando verdaderamente hemos descubierto ese amor en nuestro interior, ya no podemos hacer daño.


La paz no se alcanza erradicando y destruyendo el mal. Cuando nos hacemos conscientes de nuestros vicios —ira, orgullo, avaricia, lujuria— el intento por eliminarlos rápidamente degenera en odio hacia uno mismo. En lugar de esforzarnos por destruir nuestras faltas y defectos debemos trabajar pacientemente en desarrollar las virtudes —un trabajo mucho más lento y menos radical pero mucho más efectivo—.


El primer paso en el desarrollo de la virtud que eventualmente dominará sobre el vicio es germinar la principal virtud de la oración profunda. A través del ritmo silencioso de la oración, la sabiduría penetra lentamente en nuestra mente y en nuestro mundo. Es el poder universal que extrae el bien en lugar del mal. Como dice el Libro de la Sabiduría, “la esperanza para la salvación del mundo yace en un mayor número de personas sabias”. El sabio conoce la diferencia entre el conocerse a uno mismo y el estar obcecado con uno mismo; entre el desapego y la dureza de corazón; entre la corrección y la crueldad. No existen reglas para la sabiduría. Las reglas nunca son universales. Pero la virtud sí.


Carla Cooper

domingo

UN AGUJERO EN LA PARED

 Un extracto de Laurence Freeman OSB, “El laberinto”, JESÚS EL MAESTRO INTERIOR (Nueva York: Continuum, 2000), págs. 231-32.


Para abrazar la eternidad de la plenitud del ser (el «YO SOY» de Dios), primero debemos afrontar la cruda realidad de la impermanencia y el vacío. La tentación siempre es disminuir la intensidad, sumergirnos en un grado menor de consciencia, incluso dormirnos. Buda advirtió contra el peligro de nublar la mente, en esta o en cualquier otra etapa del camino, con sustancias tóxicas o sedantes, estimulantes o depresores. Jesús exhortó a todos a permanecer plenamente conscientes.


Estad alerta, velad. No sabéis cuándo llegará el momento… Manteneos despiertos, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa. Tarde o medianoche, al canto del gallo o al amanecer; si viene de repente, no debe encontraros dormidos. Y lo que os digo a vosotros, se lo digo a todos: ¡Estad despiertos! (Mc 13:33-37)


En la carta a los Efesios, Pablo afirma que este estado de vigilia conduce a las «facultades espirituales de la sabiduría y la visión» y, posteriormente, a la gnosis, el conocimiento espiritual. Sin embargo, incluso con la fe más firme, la dolorosa sensación de separación no se disipa de inmediato, ni siquiera cuando la sabiduría comienza a manifestarse. El muro del ego puede parecer un obstáculo insuperable, un callejón sin salida que no nos deja escapatoria. Pero, como nos recuerda la Resurrección, lo que parece ser el final no lo es. Al confrontar nuestro arraigado egoísmo y reconocer su lenta agonía, la meditación nos ayuda a verificar nuestra propia resurrección en nuestra propia experiencia.


La ley de la naturaleza inferior, del karma, y ​​el dominio del ego limitante imperan hasta que aparece una grieta en la pared. Primero se retira un ladrillo, como por una mano invisible, y vislumbramos una perspectiva que trasciende todo lo que habíamos imaginado o creído conocer. Es una experiencia, y sin embargo, se conoce de una forma completamente distinta a todo lo que hemos experimentado antes. Ya no somos el individuo que creíamos ser. La vida ha cambiado irreversiblemente. Vivimos y, sin embargo, como San Pablo, ya no vivimos.


Soy porque no soy.

sábado

ENCONTRAR EL MOMENTO Y LUGAR PARA MEDITAR


 Encontrar el lugar y el momento para meditar es, para muchos, el primer gran desafío. Vivimos rodeados de ruido, ocupaciones y distracciones que parecen no darnos tregua. Aun así, la experiencia demuestra que siempre es posible abrir un espacio, por pequeño que sea, si realmente lo valoramos. La meditación no requiere de templos lejanos ni de condiciones extraordinarias; basta con un rincón sencillo y un tiempo elegido con fidelidad.

El lugar puede ser cualquier espacio que inspire calma. Una habitación tranquila, un rincón de la casa donde apenas haya interrupciones, incluso un banco en un parque a primera hora de la mañana. Lo importante no es la perfección del entorno, sino que se convierta en un punto de referencia, un lugar donde el cuerpo y la mente aprendan a recogerse. Con el tiempo, ese rincón adquiere una fuerza propia: cada vez que nos sentamos allí, el silencio parece llegar más rápido, como si el espacio mismo nos recordara que hemos venido a detenernos.

El momento, por su parte, también necesita ser elegido con cuidado. Hay quienes descubren que lo mejor es comenzar el día con unos minutos de quietud, antes de que las prisas marquen el ritmo. Otros prefieren la noche, cuando las luces se apagan y el corazón puede hacer balance en calma. John Main recomienda dos veces al día mañana y noche antes de desayunar y antes de cenar .

Para favorecer la constancia, conviene programar la práctica como quien anota una cita importante. La meditación se convierte en ese encuentro al que acudimos con fidelidad, incluso en los días en que cuesta más. Y poco a poco descubrimos que no es el tiempo el que se adapta a nosotros, sino que somos nosotros los que aprendemos a adaptar el corazón al tiempo que tenemos.

La tradición cristiana recuerda que no hace falta mucho para entrar en oración: basta con cerrar la puerta de la habitación y recogerse en lo secreto, allí donde el Padre ve lo escondido. Ese consejo conserva toda su vigencia: no importa tanto dónde ni cuánto, sino el gesto sincero de detenerse y abrir un espacio a la presencia. La meditación, vivida en este espíritu, convierte cada rincón en un lugar sagrado y cada momento en oportunidad de encuentro.

Al final, buscar el lugar y el momento para meditar no es un esfuerzo añadido, sino un regalo. Es decidir que, en medio de la vida acelerada, podemos ofrecernos una isla de silencio. Y en ese silencio descubrimos que Dios habita en lo ordinario, que la calma es posible y que la paz comienza siempre en lo pequeño.

Mireia Poch

Meditación + Fe

Wccm Barcelona

RETIRO 2026 PARA LATINOAMERICA


 

miércoles

JOHN MAIN - ESCRITOS Y ENSEÑANZAS


Piensa por un momento en tu propia experiencia de meditación. Sabes que comienzas, parece que progresas y luego fallas. Para la mayoría de nosotros, nuestra experiencia en la meditación se puede resumir en comenzar y detenerse, en llegar a algún lugar y descubrir que no estamos en ningún lugar, en la euforia y el desaliento. Lo que tienes que aprender de esta experiencia es que simplemente debes repetir tu mantra.


Es perfectamente natural que te preguntes: «¿Qué bien me está haciendo la meditación? ¿Qué progreso estoy logrando?» pero también es perfectamente inútil. De hecho, es peor que perfectamente inútil, es positivamente contraproducente. Creo que todos nosotros hemos intentado, todos hemos querido orar y todos hemos fallado. Pero en algún momento llegamos a la conclusión de que la sabiduría que recibimos de la tradición contemplativa de la oración es la sabiduría que convierte el fracaso en triunfo. El silencio y la pobreza que experimentamos en nuestra meditación se reafirman su valor.


Sabemos que no podemos analizar a Dios. Sabemos que no podemos, con mentes finitas, entender la infinitud de Dios. Pero también sabemos, o al menos pronto comenzamos a sospechar vagamente, que podemos experimentar el amor de Dios por nosotros. Este saber nos pone en un camino que de alguna manera nos parece auténtico y es este conocimiento el que nos mantiene en marcha. Es este conocimiento experiencial el que también nos enseña que las imágenes fabricadas por el ego deben dar paso. Ninguna de ellas puede tomarse en serio. Cada nueva estrategia del ego debe ser ridiculizada y descartada.


Fuente: Word Made Flesh. Silence and Stillness in Every Season, página 78