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REFLEXIONES DE CUARESMA 2025

 Primer Domingo de Cuaresma 

"Estaba con las fieras, y los ángeles le servían."


Una vez, una niña me miró mientras llevaba mi hábito blanco y me preguntó: "¿Eres un ángel?" Cuando las preguntas surgen de un lugar puro –incluso si provienen de la mente mítica y mágica de una niña de seis años– tienen una fuerza auténtica. Cuando esa etapa del desarrollo pasa, las mismas preguntas pueden volverse regresivas o ridículas. Buscar rastros de plumas de ángeles o imaginar que flotan detrás de nosotros, como en los dibujos animados, es perder el sentido de su presencia. Sin embargo, es triste que alguien nunca haya reconocido el ministerio de los ángeles.


No sé realmente qué son los ángeles. Tal vez sean fuerzas autónomas en la psique, ondas de benevolencia y compasión que irradian como si fueran mensajeros enviados desde la fuente divina del amor, encontrándonos en nuestros momentos más solitarios de angustia. Jesús fue atendido después de quedar exhausto por lo que atravesó durante los "cuarenta días" en el desierto. Se había enfrentado a las fuerzas oscuras de su ego, que lo instaban al poder, la autosuficiencia y el orgullo. Vio a través de ellas y no sucumbió a la tentación de abandonar la lucha por ser real, por mantenerse auténtico y resistir los fáciles encantos de la ilusión.


Pero esto puede ser agotador, y como cualquier ser humano, necesitaba ser cuidado. ¿Dónde encontramos este ministerio de amistad y acompañamiento espiritual en nuestras propias vidas? Tal vez no en ejércitos de ángeles descendiendo desde lo alto, sino en el compartir el peregrinaje cada vez más profundo hacia el reino de lo real. Aunque el compromiso con la realidad –que también es lo que nuestra meditación diaria representa– exige soledad, también nos abre a la comunidad. Las personas que encontramos en el desierto de nuestra soledad son verdaderos amigos. Nos reconocemos y valoramos mutuamente, pero también sabemos que no podemos poseernos unos a otros, porque la peregrinación es también un viaje hacia el desapego de nuestro propio ser.

​Este es un extracto de Sensing God de Laurence Freeman, SPCK Publishing - distribución exclusiva para miembros de WCCM.

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